Japón, la economía más compleja del mundo

 

Japón es uno de los países más singulares del mundo. Según el Índice de Complejidad Económica (ICE) es la economía más compleja del mundo. Con un PIB per cápita de 38.620 dólares y 126 millones de personas, a pesar de la crisis de crecimiento anémico que afecta a la economía nipona desde los inicios de los 90s, Japón es hoy la cuarta economía del mundo. Sin embargo, se trata de un país-civilización, como también lo es China, con siglos de historia, que mantiene unas tradiciones y una cosmovisión del mundo singular y propia, pero que, al mismo tiempo, ha sido el primer gran país asiático en adoptar parte del grueso de las instituciones de Occidente, lo que le permitió una rápida convergencia hacia los estándares de los países más desarrollados ya en las postrimerías del siglo XIX. Todo esto fue posible gracias a las profundas reformas lanzadas durante la Restauración de Meiji (1868) que favorecieron la adopción de parte de las instituciones, tecnología, e incluso, costumbres de los países occidentales.

El Imperio de Japón había destacado por su intensa actividad agrícola, forestal y de la pesca, las tres principales ocupaciones en la Isla hasta las Guerras Mundiales donde se producirán importantes cambios por el antiguo Imperio y que han marcado la tendencia de Japón desde entonces. A comienzos del siglo XX, junto a un 80% de la población de Japón estaba ocupada por el sector primario. Este porcentaje fue disminuyendo hasta situarse en torno al 50% justo en la década de 1940. En 1965 ya estaba en el 23,5%, y tan sólo un 7,2% en 1988, un poco antes de que estallara la fortísima burbuja inmobiliaria a comienzos de los 90s. Hoy en día, el sector agrícola japonés supone alrededor de 1,4% del PIB total del país.

 

Fuente. FAO

 

 

La agricultura en Japón está principalmente determinada -como también ocurre en China (aunque por otros motivos) - por la falta de superficie cultivable; y ello, a pesar del Japón tiene una extensión considerable, un tercio mayor que la del Reino Unido. Según los datos del USDA, sólo un 13% de la superficie del archipiélago japonés se cultivable: una gran parte del país no es apto para la agricultura bien por la orografía o el clima, o bien por la existencia de bosques. Cerca de un 6% de la población activa trabaja en el sector primario, y más de la mitad de los agricultores tienen más de 65 años, uno de los grandes retos para el sector agrícola japonés y el resto de su agricultura.

La limitación de la tierra determina el conjunto de la estructura del sector, básicamente organizado en explotaciones pequeñas. Sin embargo, esto se traduce en uno de los niveles más altos del mundo de los rendimientos de los cultivos por unidad de superficie, lo que no impide que Japón sea el tercero (hace dos años era el segundo) mayor importador de productos agrícolas del mundo. Gracias a su fuerza demográfica y el gran poder adquisitivo, Japón es uno de los grandes mercados para las exportaciones agrícolas de la Unión Europea.

 

 

Otra característica del mercado agrícola japonés es el elevado grado de intervención en el sector a través de varios subsidios a la actividad y medidas proteccionistas que han ido encaminadas a proteger estas pequeñas explotaciones. Se trata de un esquema de ayudas, paradójicamente, contrario al modelo que se practica en América del Norte, donde las subvenciones y ayudas han ido históricamente en el sentido de favorecer la concentración del sector. Una de las preocupaciones crecientes en la actualidad, es el lento abandono del campo, donde hay hoy en día el gran reto de la transgeneración: cerca de la mitad de los agricultores japoneses tienen más de 65 años.

El gran cultivo en Japón, como tantos otros países de la región asiática, es el arroz. Se trata también de uno de los cultivos más protegidos y regulados en el país. Como decíamos, a pesar de la alta productividad del campo japonés, normalmente autosuficiente en arroz (excepto para su uso en la fabricación de galletas de arroz y alimentos procesados) y el trigo, el país debe importar cerca del 50% de las sus necesidades de otros cultivos de cereales y forrajes y depende de las importaciones de la mitad de su suministro de la carne. Japón también importa grandes cantidades de trigo y soja.

Principales importadores globalesde productos agroalimentarios

Fuente: FAO

 

Principales socios comerciales de la UE-28 en el sector agrícola

Fuente: FAO

 

 

Una mirada a la historia

 

El gran cambio agrícola en Japón tuvo lugar después de las dos Guerras Mundiales, durante la década de 1950. En ese momento, en una economía completamente destrozada por el trauma de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estableció un ambicioso plan de planificación para reconstruir el país empezando por la agricultura. De esta manera, el gobierno comenzó a aprobar decretos de "precios máximos" para garantizar la producción de arroz. Al mismo tiempo se alentó la modernización y mecanización del campo. En la gran actividad agrícola sin embargo, continuará siguiendo la ganadería que concentra borde 2/3 de las explotaciones agrícolas en el país hasta hoy en día.

 

Durante una gran parte de la historia el sistema agrícola japonés ha funcionado a través de sistemas de arrendamiento de tierras: los propietarios de tierras contribuyen con su tierra y con frecuencia en una medida del capital de explotación y gestión; mientras que los arrendatarios contribuyen con su fuerza de trabajo, junto con a veces cantidades variables de capital y gestión. Dependiendo del contrato, los inquilinos pueden hacer pagos al propietario ya sea de una parte fija del producto, en efectivo o en una combinación de ambas. Los derechos que el inquilino tiene sobre la tierra, la forma y la medida del pago varía a través de sistemas (geográficamente y cronológicamente). En algunos sistemas, el inquilino puede dejar a su antojo (arrendamiento a voluntad); en otros, el propietario y el inquilino firman un contrato para un número determinado de años (arrendamiento durante años o escritura de emisión). En los países más desarrollados, existen algunas restricciones sobre los derechos de los propietarios a desalojar a los inquilinos en circunstancias normales.

 

El tema clave: la escasez de tierras y el declive de un sector histórico para Japón

La característica más relevante de la agricultura japonesa es la escasez de tierras de cultivo. Los 49.000 kilómetros cuadrados de cultivo eran cerca del 13,2% de la superficie total del país (España tiene el 24%). Sin embargo, la tierra se cultiva intensivamente y es altamente productiva, lo que compensa parcialmente esta carencia. Los arrozales ocupan la mayor parte del campo, ya sea en las llanuras • aluviales, las laderas en terrazas o zonas húmedas y bahías costeras. El tipo de cultivo viene determinado. Las terrazas para el cultivo de productos ajenos al arroz, considerado en Japón como un producto estratégico, se complementan con trigo y cebada en otoño y con boniatos, vegetales y arroz seco en verano. Este tipo de cultivos, que aceptan dos cosechas al año, alternan típicamente con habas y guisantes.

 

Aparte del reto demográfico, y muy relacionado con este, Japón debe hacer frente, en los próximos años, al lento abandono del sector agrícola con las implicaciones que esta tendencia puede tener para asegurar la alimentación y las oportunidades que esto puede suponer para los grandes exportadores a nivel internacional.

 

 

Artículo publicado en La Drecera 158. Julio - Agosto 2016

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña