FIAT EUROPA
"Que se haga Europa"

 

Se ha celebrado en Roma el 60 aniversario del Tratado de Roma, origen de la Unión Europea. No podía encontrarse una metrópolis, más adecuada, Roma. Siempre capital de la europeidad. Para construir el futuro no podemos olvidar nuestra historia.

Europa descansa sobre tres colinas, el de la Acrópolis, el del Capitolio y la del Gólgota. Pensamos con categorías mentales griegas, más en concreto con esquemas aristotélicos, ejercemos el derecho como los romanos, pero la ética que informa derecho, pensamiento y moral es cristiana. Es natural que la desestabilización de estas raíces provoque desajustes estructurales, psicológicos y operativos en los canales sociales, culturales y políticos de Europa.

El destino de Europa siempre ha sido su capacidad de trascender hacia un humanismo que tiene sus raíces en fenómenos de larga e intensa duración que conforman las raíces cristianas, históricas y culturales de Europa.

Pero la UE comienza de forma pragmática, el Mercado Común é una yuxtaposición de intereses económicos con libre circulación de personas y mercancías. Con la CEE inicia un tímido diseño de una identidad política y alimenta la necesaria cesión de soberanía de los Estados a una incipiente organización supraestatal. En esta fase inconclusa y traumática amenazada hoy por trasnochados nacionalismos y peligrosos populismos insolidarios, Europa debe mantener su esencia de ser espacio abierto y referente cultural.

El Tratado de Roma que hemos conmemorado, se suscribe con el recuerdo de las dos grandes guerras y se pretende asegurar el "primum vivere". Conjurar primero el riesgo de otra confrontación bello • lica, después intentando mayor prosperidad económica. El primer objetivo parece conseguido y el segundo llega a niveles que no se habrían logrado sin unidad.

Ahora toca mantener lo conseguido y toca trabajar el "deinde philosophare" (después filosofar). Atender el rescate de una civilización de principios y valores.

Los describe con clarividencia, desde Compostela, Juan Pablo II en 1982 "El alma de Europa además de su origen común, tiene idénticos valores: la dignidad de la persona, el sentimiento de justicia, libertad, laboriosidad, espíritu de iniciativa, amor a la familia, respeto a la vida, tolerancia y deseo de cooperación y paz ".

En Europa se han fraguado la mayor parte de las creaciones científicas, artísticas, jurídicas, filosóficas y espirituales de la humanidad. La declaración sobre la identidad europea insta a redescubrirse. No permanecerá sino renace desde su ingenuidad. Si lo consigue se cumplirá el vaticinio de Madariaga "El espíritu que guía la historia habrá pronunciado las palabras creadoras FIAT EUROPA"

 

Editorial La Drecera 162 marzo - abril 2017

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