Invertir en agricultura: una necesidad que puede ser muy rentable

Baldiri Ros, presidente del Instituto Agrícola

 

Uno de los artículos más destacados del último número del prestigioso semanario británico The Economist hacía una advertencia sobre la que hay que reflexionar: "durante los próximos 40 años el mundo deberá producir los alimentos producidos durante los últimos 10.000." Al mismo tiempo, la superficie de tierra cultivable y la productividad de la tierra están sometidas a fuertes presiones a la baja. Si a estos elementos, sumamos la fuerza de la demanda de biocombustibles y el imparable crecimiento en población y renta per cápita de los emergentes, nos encontramos en un escenario donde la oferta tendrá fuertes dificultades para seguir el crecimiento en la demanda. No hay que caer en la trampa malthusiana que año tras año se desmiente, los sistemas de incentivos son potentes y el mercado reacciona. Ahora bien, no hay que bajar la guardia y crear las condiciones necesarias para que la agricultura en el nuevo siglo pueda continuar dando respuesta a la necesidad humana más básica de todas: la comida.

Ante un escenario donde la demanda de productos alimenticios sólo puede hacer que crecer y donde la oferta tiene unas restricciones impuestas por la propia naturaleza, resulta de vital importancia que en este terreno, para el sector agrícola, los sistemas de libre mercado funcionen de la mejor manera posible y para que esto sea así es importante que los diferentes gobiernos y estados esfuercen en garantizar y proteger los derechos de propiedad. Sólo así, y como ha estado defendiendo el Instituto Agrícola durante toda su historia, se genera el entorno de seguridad jurídica y de incentivos necesarios para emprender las importantísimas inversiones -muchas de ellas a largo plazo- que el conjunto del sector deberá hacer de manera ineluctable en los próximo años para poder abastecer de alimento a una población creciente en número y en renta disponible como decíamos al principio.

Estos aumentos en las inversiones en el sector agrícola ya es un hecho constatable. En Estados Unidos, por ejemplo, donde los derechos de propiedad gozan de una mayor protección, ya estamos viendo como el sector agrícola, ya profesionalizado, está colaborando  con el mundo financiero para aumentar el volumen de las inversiones y hacer frente a los importantes retos que tenemos delante. En este sentido, empezamos a ver cómo algunos inversores institucionales, como fondos de pensiones, ven en las tierras de cultivo una buena inversión a largo plazo y comienzan a actuar como arrendadores u otros compran terrenos de escaso valor para luego llevar a cabo importantes infraestructuras de regadío para aumentar la productividad de la tierra. Muchas de estas inversiones se llevan a cabo en países donde la tecnología en el sector agrario es todavía poco potente como Brasil, Ucrania o Zambia, y las potenciales ganancias de productividad son muy importantes.

El artículo del The Economist cerraba con un gráfico que considero de interés y donde se muestra como la inversión en agricultura en los Estados Unidos es uno de los activos más atractivos y con un riesgo (volatilidad en el retorno) relativamente más bajo. Según los datos que recoge el semanario inglés, las tierras agrícolas en los Estados Unidos, también en el Reino Unido, han tenido unos rendimientos anuales del 12% en las últimas dos décadas (ver gráfico adjunto). Factor importante para este hecho, es la relativa buena fiscalidad existente en el mundo agrícola Americano (es decir, un mayor grado de disponibilidad de la libre propiedad) en relación a otros activos como acciones o bonos. Sólo los buenos americanos y la inversión en terreno forestal han tenido una volatilidad más baja y, eso sí, en el caso sobre todo de los buenos, un retorno mucho más bajo.

“LA ALIMENTACIÓN, UN NUEVO RESORTE DEL PODER GLOBAL”
Secretamente, esto nos dice su tarjeta, esto nos dice su nombre chino y el de la empresa global que representa. Todo esto nos lo dice mientras nos facilita domicilios, teléfonos, website y e-mail de contacto... Si, si... eso dice la tarjeta de este Trade Specialist & Import-Export Partnership (Western Europe Only) que, reverente, nos saluda mientras su móvil no para de vibrar.
Este "tranquilo rival oriental", alimentaria y agrícolamente ya nos lleva la partida ganada, una década por delante. A buen seguro, porque ha tenido que tocar más de pies en el suelo por el hecho de haber sufrido hambre y miseria más que nosotros. Como viene de una humildísima familia campesina desahuciada de un penoso arrozal, hoy inundado cientos de metros bajo el agua del embalse más grande de China, por todo ello y por más que ahora no sabemos y que quizás en una próxima ocasión explique, él nos habla en un castellano y un inglés envidiables y nos demuestra una sabia cultura y un comportamiento que, seguramente, no aprendió en la rústica casa de los padres. Quizás sea verdad que no tenga libertad de conciencia propia, ni tampoco ningún pluralismo político, pero sabe y acepta quien ejercita el poder sobre él y cómo lo hace. La protección social de su país le sigue garantizando la enseñanza, la sanidad, su pensión y la de sus viejos padres, y lee y vive, con extrañeza, como aquí lo ponemos todo, por lo menos, patas arriba y en una larga cuarentena económica.
Actualmente China es la primera importadora y productora de materia prima alimentaria del mundo, este es uno de los principales poderes que la permite crecer.
Desde Europa los prejuicios sobre China y el oriente en general campan a lo ancho insidiosamente. Como si su éxito sólo fuera debido a una adopción, en el fondo defectuosa, del excitante modelo capitalista que les llevará a un seguro, anunciado y esperado, fracaso, tanto o más estrepitoso que el nuestro. Si sólo nos creemos esto, además de ser simplistas, ¡vamos muy perdidos! Hay que saber que China no ha nacido hoy. Es una cultura históricamente bastante más antigua y milenaria que Europa. Los chinos hoy alimentan fundamentadamente su futuro con su propia experiencia histórica, llena de saber y cultura, por otro lado también, llena de guerras civiles y también de innumerables enemigos externos con garras de lobo. Todo esto les ha ayudado bastante a saber cuáles son sus propios vicios y límites internos y diagnosticar los externos. Hoy, China, se encuentra en este último período. Un período renaciente y abierto aparece después de tanta y tan estricta restricción y prohibición al final de un imperio y del duro maoísmo.
Debemos saber que China nos conoce bastante mejor que nosotros pensamos. A pesar del cierre contemporáneo de Mao y su selectiva revolución cultural, hoy China tiene mejor memoria que nunca. Lee con abundancia y muy a lo ancho. Muchos chinos, con renovada sorpresa, descubren ahora 'sus clásicos' en las más diversas disciplinas: física, matemática, medicina, ingeniería, arquitectura, derecho, arte o filosofía... Esto se convierte para ellos en un gran renacimiento. Es el más reciente y potente redescubrimiento del propio país desde hace cinco siglos. Es y se convierte en un potente y resarcido fenómeno social, tanto o más eficiente y cautivador que aquel renacimiento europeo de Leonardo, Miguel Ángel y tantos otros, que leían con fervor los entonces redescubiertos clásicos griegos y latinos o desenterraban sorprendidos los mármoles de Laoconte o las cariátides, todo aquello alimentó y renovó Europa hasta bien entrado el siglo XIX.
La novedad que cabe destacar de China, es que edita, traduce y exporta, por primera vez en la historia contemporánea, todos sus 'clásicos'. ¿Conocen los 'clásicos chinos'? Las librerías, y las potentes editoriales detrás, también existen en la avenida Wang Fu Jing de la capital y también en las grandes ciudades de la república. Allí podrán encontrar publicaciones de obras chinas en las lenguas originales y también traducidas a las más diversas del mundo. Millones de volúmenes al servicio de los ciudadanos y de una avanzada y comprometida educación en buena parte del extremo oriente. Esta es una situación muy diferente a la de dejadez y retraso que se evidencia en la actual educación occidental, especialmente en la Europa del sur. Una Europa hoy, pusilánime y divinamente democrática, que camina con blandas alucinaciones sociales, sueña con utópicas ideologías y delirantes sentimientos ecologistas.
 
El oriente nos demuestra que se está formando y educando, claramente hacia fuera pero también cara adentro, redescubriendo y poniendo al día lo mejor de su cultura y ciencia milenarias. Pero este oriente no sólo se alimenta intelectualmente, sino que al mismo tiempo se alimenta físicamente mucho mejor que sólo hace una década. Actualmente China es la primera importadora y productora de materia prima alimentaria del mundo, estos es uno de los principales poderes que la permite crecer. Esto ha generado depresiones, poco previstas, de abastecimiento dentro de amplias zonas de occidente y al mismo tiempo un aumento significativo del tráfico marítimo alimentario hacia los océanos Índico y Pacífico en dirección Arabia Saudí, India, Corea del Sur, Indonesia en general, Japón y China.
 
Cabe decir que, estos últimos años, la gran industria agroalimentaria europea se ha reestructurado y la catalana, que vende bastante en Europa y en el mundo, también. Estos últimos meses, se han vuelto a replantear y ajustar los modelos a la espera de que todo vaya mejor. Pero, esta vez, seguro que no todo se acabará en distribuir y vender mejor los productos a los potenciales consumidores. Ni que haya aumentado hasta un 14'3% el valor de la compra de comida en los hogares españoles y, también, en diferentes proporciones, las compras a todos los demás Estados del viejo continente, no será suficiente esta voluntad de mejora en la distribución y marketing de ventas. No será la solución. Es todo el barco europeo el que se inunda y el agujero, la vía de agua, comienza en las bodegas, almacén de los alimentos que deberían garantizar una buena travesía a todos los viajeros. Estos corren un grave peligro y quizás se malogren. Mientras, el agua va inundando nuestra capacidad de maniobra y fuerza productiva, son muchos todavía los que en cubierta, con gafas de sol, siguen mirando en dirección contraria o tomando el sol bien untados con 'crema protectora'. No hay voz de capitán, ni oficial valeroso que alerte.

En el gráfico podemos ver que el retorno de los activos agrarios en Estados Unidos y el Reino Unido (punto en naranja) han sido los tipos de activo que, en conjunto, han tenido un rendimiento más alto entre 1994 a 2013, cerca de un 12% (eje vertical). Al mismo tiempo, el riesgo de estos activos medido por su volatilidad es más bajo que las acciones (representadas por el índice S & P norteamericano) y en niveles similares a la inversión en vivienda o el terreno forestal (eje horizontal).

 

Artículo publicado en La Drecera 149 Enero - Febrero 2015

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña