Una "Fira de Lleida" sin Arcángeles

John Ruskin, pensador y escritor inglés del siglo XIX, decía: "Distribuid la tierra como querais, la cuestión principal continuará inexorable: ¿Quién deberá cavarla? ¿Quién de nosotros, en una palabra, hará por otros tan penosa y sucia tarea? (...) los considerados señores vivimos chupando la sangre como las comadrejas, es decir, mantenemos cierto buen número de estúpidos para que caven y abran zanjas y, parados como son, nosotros nos aprovechamos alimentándonos gratis a su costa, disfrutando de todo el pensar y todo el sentir sólo para nosotros. Sin embargo, hay mucho que decir sobre el tema "Una versión, de frailes a la catalana, en torno al mismo concepto de cavar, sería la de aquel Prior que reunió la comunidad de hermanos y les dijo: "El Padre Abad ordena que bajéis al huerto y cavéis, que luego subiremos y comeremos”. Una adecuada conjugación de los verbos es siempre provechosa, sobre todo para los Priores y afines.... Pero ahora parece que, ya en pleno siglo XXI, los profetas biotecnológicos nos anuncian que: "Eso de cavar se va a acabar" como aquel típico anuncio de jabón para lavadoras automáticas! Tal como se está complicado todo, parece que no estaremos a tiempo.

 

Viernes de feria leridana, a media tarde, un creyente y cristiano Àngel Ros, presente e hiperactivo, presidía el acto titulado: "El Parlamento Europeo Decide", frase elegida para pensar la Política Agraria Comunitaria de 2013, por la Oficina de la Comunidad Europea en Barcelona. Un lema que, pienso, sólo se le podría acudir a la famosa señorita "Pepis", encarnada en su actual secretaria. En cuentas claras y breves, fue una auténtica y maratoniana tomadura de pelo. Sobre todo, maratoniana. ¡Como si, además, toda esta multitud europea no hubiera decidido nunca nada! ¡Como si a estas alturas, todavía no tuvieran suficientemente decidido lo que harán con el dinero de la subvención agraria europea! Aparte de encogerlo, claro.

 

El orden parece ser: Siga entreteniendo democráticamente el personal con ideas peregrinas y fatuas esperanzas. Nada nuevo. Esta ha sido la actividad principal, la práctica más habitual, durante todos estos años de la maquinaria comunitaria. El ilustrísimo alcalde y futura esperanza blanca, o roja, de su partido, según se mire, cumple aguantando "el gran cirio Pascual", de catalanidad obtusa, en tiempos de auténtica desesperanza socialista partes. La hoy mediocre unión campesina promete asegurar el cargo a todo el mundo. Mientras, un fantasmal Raimon Obiols, ya sin aquellas juveniles y características dientes de conejo animado, va y se enternece ante el discurso más pedestre y penoso de la jornada, arbolado por un conocido y rechoncho rapaz del Delta del Ebre. Al oído, aclaran a Obiols de quien se trata, optando éste, rápidamente, por una expresión seria y displicente. Mientras, el señor Tremosa, nos demuestra sus excelentes dotes trabajadoras y de dandy incomprendido por si fuera necesario, dado el caso, bailar con la más fea.

 

Como el "Parlamento Europeo Decide",
ninguno de los diputados ni de los funcionarios de alto
nivel asistentes al acto se atrevieron, ni
tan sólo, a intuir o insinuar, una posible
PAC de "Tarifa Plana" como la anunciada.

 

La decisión que ha anunciado, unas semanas después el Parlamento Europeo, ninguno de los diputados asistentes, ni de los altos funcionarios presentes en la ilerdense jornada, se atrevieron siquiera a intuir-o insinuar-la. ¡Fantástico! Parece que el Parlamento Europeo ha inclinado su decisión hacia una cuota fija, una tarifa plana al estilo "Movistar". Por suerte, el perceptor, no tendrá que pagar un tanto por hectárea cultivada en la administración-que todo podría llegar a ser, parece ser que cobrará un tanto fijo por hectárea y ¡a correr que hace mucho frío! Las protestas no se hicieron esperar. Las tenemos a diestro y siniestro y casi todo el mundo está enojado, pues estos últimos años sólo nos han interesado el dinero, las subvenciones, los créditos y las finanzas. Mientras, seguimos bastante ciegos con respecto otros aspectos más importantes para la supervivencia de la sociedad.

 

En el país de Hu Jintao hay 800 millones de ciudadanos que harán ir la azada y sin subvención, al menos hasta el 2050. Ellos mismos también lo hacen en África, en Argentina y en otros países del mundo, sobre superficie agraria útil de riego, que compran o alquilan. China, actualmente gestiona fuera de su país la producción de sesenta millones de hectáreas, literalmente secuestradas en los mercados internacionales. Toda esta materia alimentaria directa al estómago del pueblo chino, sin necesidad de pasar por el mercado de oferta-demanda, ni de futuros, de básicos alimenticios en Chicago, ni a ningún otro de referencia en Europa. Desde 1986, y con un ritmo progresivo durante las dos últimas décadas, han desaparecido de los mercados mundiales la producción alimentaria primera equivalente a 60 millones de hectáreas de regadío. Hay que añadir también los casi 16 millones de hectáreas, adquiridas o alquiladas en el mundo, por Arabia Saudí y Corea del Sur. A diferencia de una Europa con gran dependencia alimentaria exterior, todos estos países, hoy emergentes, tienen en común que quizás no son demasiados o nada demócratas, pero tienen la cordura de saber que no tienen suficiente superficie agraria útil (SAU) para poder alimentar adecuadamente su población y que de ello depende el éxito futuro de su poderoso proyecto económico.

 


China, actualmente, gestiona fuera de su país
la producción de sesenta millones de hectáreas,
literalmente secuestrada en los mercados internacionales.

 

 "A callar y a trabajar!" Decía el titular del artículo de Antoni Puigverd el 16 de agosto pasado en La Vanguardia. Si no lo hacemos, quizás ya no podremos decir a los más pequeños de nuestras casas que: ¡Coman y callen! ... pues difícilmente tengamos comida suficiente en Europa en un futuro no demasiado lejano. Nuestras actuales exigencias alimentarias y de consumo, ni mucho menos, pueden ser abastecidas por nuestra propia SAU. Hace más de cincuenta años que Europa se ha ido condenando a depender de materia prima alimentaria extracomunitaria. Hoy, difícilmente podrá prescindir de esta y, mientras, sus precios de compra siguen al alza. Si hay un pequeño país "cazado" por esta situación, este es Cataluña. Su potente industria agroalimentaria, su ganadería intensiva integrada, tienen y tendrán problemas serios.

 

Acabado y bendecido el acto de adoración europeísta perpetúa, Ángel, alcalde y Ros de apellido, canta con orgullo las absueltas y hace evidentes las excelsitudes del marco confortable y lujoso que nos acogía: ¡La nueva Llotja de Lleida! Un inmenso y carísimo trozo de roca con penosa vocación de arca de Noé civil, que queda varada junto al río Segre para cuando llegue el definitivo desastre. Posiblemente será como una especie de riada de Santa Tecla, pero sin lluvia ni agua, como debe ser, según nos va el clima.

Cuando se entra en este templo ... mesopotámico?, islámico?, incaico?, ahora, a lo menos, no caigo ..., te saluda en el límpido vacío de acceso, aquella del Introibo ad altare Dei, el brillo de una solitaria y lejana placa de cobre que, si uno se acerca, inmortaliza la reciente hazaña personal y consistorial. No hay nada más en esa buena porción de metros cúbicos de aire sagrado y, entre las puertas de acceso, ni siquiera un triste banco para sentarse y resfriarse por una mal corriente de aire o para arrodillarse a rezar ante tan eterna iconografía del éxito y la ambición, por otra parte, tan humanas. Poniendo bastante resolución y ganas de acertar, este edificio es como una especie de cementerio egipcio laico, bastante inacabado  - le falta la avenida de esfinge o de leones-. La explanada de tierra y arena que rodea la edificación sería un buen mini desierto público para poder rezar bien orientados a la Meca, ¿verdad? Un vacío inmenso que busca una divinidad inexistente. Un sistema que demuestra agonizar seriamente a los primeros mantenimientos y que da, al menos, cruel angustia ciudadana en el desencantado y mísero momento que vivimos. Será por eso que el musical "Los Miserables" tiene tanto éxito en nuestro país. La moda, también miserable en el vestir, llegará ligada con este tipo de arquitectura tan divina y portentosa, tan poco caritativa, tan poco humilde, tan poco, ¿cristiana? Será por eso, que hasta los Arcángeles han huido de Lleida a Roma para presentar objeciones serias y de suficiente peso.

 

La crisis ceba partes. Sábado por la mañana toca Red Natura en el Palacio de Cristal, que se convierte en una expresión perfecta de la deuda y la ruina pública actuales. Hay para liofilizar y desaparecer, al menos, de Cataluña. Si la miseria del viernes era "caca de lujo", la del sábado se convierte directamente depresiva, estilo Pere Mata o Sant Boi. Un Palacio de Cristal, más que nunca, envejecido y dejado de lado. Una estructura de hormigón deteriorada que no llega ni a eufémico Crystal Palace.

 

El "Palacio de Cristal" se convierte en una expresión
perfecta de la deuda y ruina pública actuales.

 

Barandillas intocables y más roñosas que el año pasado, más cristales rotos y groseramente pegados con silicona transparente estilo "Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio". Más suciedad y mugre por todas partes, asientos sin forro dejando ver, despanzurrados, una espuma desintegrada y mugrienta. El Club del Expositor vacío, patrocinado por una importante pero despistada entidad financiera, un elemento que contrasta por su pulcritud en un entorno, literalmente tan "cutre". De hecho parece que, finalmente, en esta Feria han conseguido lo imposible, hacer un Club sin socios, un no-Club.

 

Sobre los accesos a la principal sala donde se celebrará el acto, juguetes de niño averiadas y diversa chatarra no identificable, todo cubierto de polvo. En las diferentes jornadas feriales, la deteriorada imagen pública de nuestros representantes políticos, profesionales y sindicales, se hermana con la ya irreversible ranciedad, a menudo desdentada y calva, del propio sector agrario. Menos mal que el resto de la amable y desconectada sociedad Leridana refresca el ambiente del parque con jóvenes paseantes y niños juguetones.

 

El corporativismo profesional ingenieril hace la suya, queda gratamente sorprendido de la variada y abundante asistencia. Sin embargo, la mayoría de caras son las habituales. El izquierdoso Mòdol pone cara dura al asunto y la unión payesa acapara con sus ansias de control de la situación, con la soberbia de un representativo de la unión payesa, con rancio y potente currículo de perito del comercio-seguramente por "el Standford Global Yuniversity of Calinfàmia" -. Nivel y experiencia sobradamente suficientes para hacer frente a todos los ingenieros agrónomos del mundo mundial, incluidos los de Lleida, que se atrevan hacer frente a su impertérrita e infinita sapiencia. Los hay que viven dispuestos a arrebatar la espada de la justicia en el propio Arcángel San Miguel, es por eso que este otoño el arcángel ha huido despavorido de la ciudad de Lleida. Es que hay cosas que, al final, ¡son pecado! Aunque uno no crea en nada.

 

Con cara de Job o de Jobs, con cara de hombre profundamente agotado, el sensato y humilde investigador, el profesor Joan Girona, hace una exposición adecuada al tema y finalmente confiesa que en la Europa comunitaria interesa poco lo de regar. En lenguaje campesino: ¡Que les importa una rábano o acelga! Queda incluido también dentro del mismo pack, intentar tecnificar el riego o nada que se parezca o se pueda parecerse. Que si en Cataluña y el Mediterráneo la lluvia no sabe llover, en Europa la tienen enseñada y está aprobada 'cum laude'. ¡En Europa llueve y basta! Lo de la agricultura atlántica y la mediterránea, son gilipolleces de mal ciudadano europeo. Que los canales, en Europa, son para navegar, pescar y hacer turismo, ¡no para regar! Que el Segarra-Garrigues será un parque temático ornitológico y navegable, tan exactamente como el lago de Ivars d'Urgell no sirve, ni nunca servirá, para regular el sistema de riego de sus canales. Bien mirado, queda claro que el Mediterráneo,-allí donde casi todos los europeos van a hacer vacaciones de verano alguna vez, o cada año-, sólo les sirve para descansar, hacer bronce, y apilar los abuelos y/o jubilados en chalets o, mejor, en lujosas residencias.

 

Con ironía, puede ser el único adelantado, el único empresario del ramo agrario que hoy queda en Lleida y que sabe claramente por dónde van las necesidades y los negocios de la vieja Europa, es el ya casi ex-alfalsaire Vendrell. "Betula Alba", hoy resulta la mejor apuesta y la mejor residencia para la tercera edad en Lleida, y una de las mejores en Cataluña y en España. Tomen cuidadosa nota el Grupo Vall Companys y el Grupo Agroalimentario de Guissona, ¡donde se invirtió el dinero en cuanto al territorio! Por lo que pudiera pasar... se avisa.
La comida... ¡quien sabe!

 

Hoy, no sólo los 'lechones humanos', los más cerdos, se están quedando sin mama donde chupar, sino que buena parte de los auténticos animales, los mamíferos de granja, están en peligro de rápida desaparición. El modelo de ganadería intensiva integrada y buena parte de la empresa agroalimentaria catalanas dependen excesivamente del mercado extracomunitario en cuanto al abastecimiento de materias primas, tienen un problema, que de no modificarse radicalmente, arrastra a la ruina el 30% del PIB de la economía catalana.

 

Buena parte de las empresas agroalimentarias
catalanas tienen un problema, depender en
exceso del mercado extracomunitario en cuanto
el abastecimiento de sus materias primas.

 

Es lo que hay... Aquello escaso que todavía funciona está en casa trabajando, no fuera que se les injertase la pereza paseando, durante estos extrañamente soleados y calurosos días de otoño, por los Campos Elíseos leridanos. ¿Augurio peligroso de una nueva sequía sin precedentes todavía? Mientras, los cuatro jóvenes presentes en las jornadas ingenieriles callan y aprovechan el break gratuito para tomar un café con leche, afanando unos cruasanes y desaparecer discretamente. Son pocos los que aguantan unas sesiones tan engañadoras y dislocadas, con tanto retraso de horario. Jornadas donde siguen frecuentando los maratonianos y ego-maníacos soliloquios de algunos asistentes. Cuestiones que nunca son pregunta ni respuesta a nada ni nada. Una gente de muy difícil soportar. Así pues, si no ha visitado este año la feria de Sant Miquel de Lleida, tampoco es que os hayáis perdido gran cosa. Quizás el próximo año sea... mejor? Lo esperamos.

 


Artículo publicado en la Drecera 129. Septiembre - Octubre 2011
Informativo Agrario del INSTITUT AGRÍCOLA