El Decálogo de Isidro Fainé para ser un empresario de éxito

 

Para lograr el éxito como empresario, Isidro Fainé ha propuesto una serie de ideas en el acto de clausura del Congreso de Directivos CEDE

La Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, CEDE, fundada en 1997, y presidida por Isidro Fainé, tiene como objetivo principal agrupar diferentes asociaciones de directivos a fin de dotarlas de una representación de acuerdo con la relevante función que desempeñan en el ámbito socioeconómico, así como estimular sus actividades y coordinar acciones en beneficio de las entidades confederadas y de todos sus socios individuales.

Para lograr el éxito como empresario, Isidro Fainé ha propuesto una serie de ideas en el acto de clausura del Congreso de Directivos CEDE. Este es el decálogo propuesto por Fainé:

 

1. ¿Cómo hacer posible, lo que para muchos es imposible.

Los Directivos debemos ser personas transformadoras. Imaginar caminos para hacer posible lo imposible. Pere Duran Farell, prestigioso empresario (y gran referente para mí), solía decir a sus Directivos: «Algunos miran las cosas como son y se preguntan por qué; yo prefiero mirar las cosas como podrían ser, y preguntarme por qué no ». Es necesaria esta inquietud vital que huye de la pasividad y afronta los problemas y las oportunidades.

2. Dirigir también es concentración. 

El buen directivo necesita blindar su mente y concentrarse en lo que tiene que hacer para que lo urgente no prevalezca sobre lo importante. En la empresa, la velocidad del Directivo, es la velocidad del Equipo. Según Paul Romer, que es uno de los economistas de más prestigio de la Universidad de Stanford, las nuevas ideas son el combustible del progreso. Para este economista, la riqueza no depende de los recursos naturales, ni de la abundancia de capital sino del conocimiento.

3. Simplificar 

Hay que ser drásticos y utilizar nuestro tiempo de una manera más inteligente, dedicando la mayor parte del día en la gestión, para poder lograr nuestros objetivos (que son los que aseguran el futuro y la continuidad de nuestras empresas). La complejidad no debe admirar, se debe evitar. Porque muchas veces no aporta nada en positivo y con frecuencia es el simple escudo de la ignorancia. Como afirmaba Steve Jobs: "Hay mucho trabajo, porque algo resulte sencilla de comprender".

4. Las responsabilidades no caducan

El líder no se limita a seguir el camino que marca la opinión general. Es él quien se pone al frente, define el lugar al que llegar y decide la manera de hacerlo. Y de esta actitud no es necesario abdicar al menor contratiempo o dificultad. Aunque no os lo parezca, es muy importante que cada uno de nuestros empleados tenga un proyecto profesional definido, con objetivos a corto, medio y largo plazo, y que estos sean coherentes con el Plan Estratégico de nuestra empresa. Sin que ninguna olvide que también debe asumir su responsabilidad de principio a fin, ocupe el cargo que ocupe. Porque, un directivo puede delegar una tarea, pero no la responsabilidad. (La responsabilidad nunca es delegable).

5. La formación permanente 

La formación para un hombre de negocios, para un empresario y para un directivo no termina nunca. La formación debe ser el apartado permanente en la agenda de cualquier directivo. Necesitamos saber para prever. Necesitamos prever para poder prevenir, todo en un mundo cada vez más complejo e interdisciplinar. El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la  Inteligencia acumulada ganan los campeonatos. Por ello, los dirigentes con éxito hacen de sus vidas un proyecto profesional, social y colectivo. Suelen generar muchas iniciativas, establecen relaciones personales a través de proyectos comunes, suelen valorar a las personas de una manera inusual y consiguen grandes resultados en términos de ventas, beneficios, inversión y en creación de empleo.

6. No hay beneficios sin ventas y no hay ventas sin productos

Sólo hay una manera de conseguir empresas con futuro y para ello es imprescindible que la gente se sienta motivada. De este modo, podremos crear continuamente productos y servicios, que sean útiles y que cubran las necesidades de la sociedad. Apoyarnos en la historia no vale para alcanzar los objetivos. Lo que sí deberíamos siempre preguntar es: ¿Tiene mi empresa una propuesta de valor única?

7. La buena comunicación multiplica nuestro mensaje

Cuando el tiempo es el principal activo y el entorno cambia rápidamente, comunicarse de una manera adecuada es vital, con mensajes concisos, sin generar equívocos y diciendo de forma clara lo que queremos decir. El Directivo de hoy dedica más de la mitad de su tiempo a comunicarse con sus stakeholders y sus shareholders. Saber comunicar, en definitiva, no es algo complementaria. Es tan necesario como imprescindible.

8. Sólo con el ejemplo lograremos motivar a nuestros equipos

La motivación empieza por convencimiento. Pero será el trato humano, el día a día, estas conversaciones informales, los pequeños detalles y los aspectos más genéricos los que harán que finalmente cada uno se sienta comprometido con los pequeños y grandes retos de la empresa. Cuando la persona se siente útil, cuando ve que su trabajo tiene una finalidad, cuando sabe lo que hace, por qué lo hace y para qué lo hace. Es entonces cuando su compromiso es total. Ser ejemplares es la mejor autoridad. Es decir, ser coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos.

9. Una conversación es el más efectivo de los "emails"

Las nuevas tecnologías de veces parece que desplazan y eliminan el contacto personal. No permitimos que lo hagan. El 'cara a cara' sigue siendo insustituible. La revolución digital es compatible con la salvaguarda de la relación personal. La tecnología no debe deshumanizar al hombre. Debe darle más libertad, más identidad. En la nueva economía, la gente es única y el entorno tecnológico es sustituible. La creatividad surge en las reuniones espontáneas y en las discusiones imprevistas. (Estas son palabras de Steve Jobs, aunque he de confesar que yo pienso lo mismo).

10. El camino hacia el éxito está lleno de detalles

En el último punto de este decálogo de pensamientos quiero insistir en que para liderar hay visión global, talento, trabajo, concentración y cuidado de los pequeños detalles. (Estos son los que marcan las grandes diferencias, tanto en las empresas como en las personas). Estamos en esta aventura empresarial para resistir grandes tensiones, incluso en ocasiones desprecios o calumnias. Y a veces, incluso carente de un merecido y justo descanso. Debemos procurar tener paz, tanto interior como exterior, mantener la serenidad ante las dificultades, respetar a todos loscolectivos y preocuparnos por nuestra gente.

 

Artículo publicado en la Drecera 158 Julio - Agosto 2016

Revista de la Patronal Agraria de Ctaluña