Lo que se sepa hacer

 


Ahora que la serenidad debería planear como el frío en invierno, ahora que nos hace falta eficiencia, convicción y compromiso para sacar el país adelante: “força” el  Estatuto, “força” Barça, corrupción, independencia, Tribunal Constitucional, terroristas, “força” ... lo que sea necesario, todo para entretener al personal, no sea que se despertara!

En términos financieros, la crisis nacida el verano de 2007, es la mayor de los últimos ochenta años, y parece no ser prioritaria para nuestros gobernantes. Como si ésta no afectara de lleno la economía productiva.

Este ha sido un año tan fatal para las rentas agrarias que ha provocado el irremediable avance de un 50% de la mayoría de ayudas antes de tiempo. Este estado general de cosas, precede una recesión económica que no ha hecho más que empezar, manteniéndose con caída de la actividad productiva y aumento de la morosidad en toda la cadena de valor. Con un paro real aproximado del 26%, sumado el oficial y ese no registrado.

Un hecho más inconmovible que las dificultades de superar la misma recesión, será el subsiguiente coste de la reconversión para adaptarse a los necesarios cambios tecnológicos y sociales, que en España, ya antes de esta crisis, llevaban un retraso considerable. Este será el punto que marcará el antes y el después, la recuperación. Japón vivió en los noventa una dolorosa década perdida, de la que hoy todavía no se encuentra recuperada.

Momentos como los de ahora piden lo que uno sepa hacer: trabajo, honestidad y valores, la clave.


Editorial la Drecera 118, Noviembre – Diciembre 2009

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