Resumen del discurso del Presidente de la CEOE,

Juan Rosell

 

Resum del discurs 
del President de la CEOE, Joan Rosell
Assamblea General de CEOE
Madrid, 25 de Juny de 2012Resumen del discurso del Presidente de la CEOE, Juan Rosell

Asamblea General de CEOE

Madrid, 25 de Junio de 2012

Presidente, estimados todos,


Celebramos hoy nuestra Asamblea General de CEOE, en una situación muy difícil para empresas y empresarios, y lo mismo podríamos decir de las familias y Administraciones.


Quiero agradecer al Presidente del Gobierno que haya aceptado nuestra invitación a esta Asamblea. Te han tocado, querido Presidente, momentos muy difíciles, críticos para nuestra historia, pero estamos convencidos que con esfuerzo e ilusión vamos a resolver los problemas.


No es la primera vez, ni la última, que afrontamos dificultades. Por tanto, no es hora de desfallecer, sino de buscar soluciones. No es hora de hablar de culpables, pues todos hemos tenido nuestra parte de culpa. Sí sería bueno conocer toda la verdad, evaluar errores y aprender de cara al futuro.


(…)


Este país necesita muchas dosis de confianza, y parte de ella se consigue recuperando la fe en los políticos, pues ellos ocupan un lugar central en la búsqueda de soluciones. El silencio, muchas veces interesado o acomodaticio, de otros muchos, no los políticos, es prueba evidente. Es hora de políticos valientes, arriesgados.

Más que nunca ya no vale hacer lo que siempre se ha hecho.


Deseo hablaros hoy, con franqueza, de esta crisis, del debate que genera, de las razones que la provocan y de las posibles vías para salir.
Toda crisis constituye, a la vez una oportunidad. Y ahora España tiene ante sí una oportunidad si tiene la valentía de aprovecharla.

(…)


Cada uno de nosotros, como ciudadanos de a pie, debemos asumir compromisos individuales de responsabilidad con la sociedad. Estamos ante la necesidad de un gran compromiso colectivo y la obligación de grandes consensos que persigan un gran objetico superior.


(…)


La reforma laboral, por sí misma, no es suficiente para crear empleo. Es condición necesaria pero no suficiente para reducir desempleo. Por otra parte, aunque la reforma laboral ha sido profunda, es un primer esfuerzo y habrá que evaluar su impacto para continuar reformando, hasta conseguir que el mercado de trabajo español sea uno de los más flexibles de Europa.


No menos importante es la pérdida de tejido empresarial. El número de empresas registradas en la Seguridad Social ha descendido en 235 mil desde el máximo – alcanzado en junio de 2007 – hasta ahora. Y detrás de esos números hay verdaderos dramas familiares, de empresarios que lo han perdido todo y se han quedado sin empresa y con deudas. No lo olvidemos. Es tremendamente importante.


Conviene recordar que la falta de financiación constituye uno de los mayores problemas de las empresas españolas y uno de los motivos principales del cierre de muchas de ellas.


Por ello, es preciso completar la reestructuración del sistema financiero español cuanto antes, y aprovechar las ventajas de la línea de crédito que la Zona Euro concederá a España para recapitalizar las entidades que lo necesiten.


Una aplicación adecuada de este proceso permitirá aumentar la credibilidad en el sistema financiero y, por tanto, recuperar el acceso a los mercados para financiarse a unos costes asequibles, lo que constituye un paso fundamental para que las entidades puedan otorgar más fácilmente préstamos a las empresas y familias.


En definitiva, la economía española, en la época de expansión, vivió exceso de liquidez que, combinado con rigideces estructurales, se tradujeron en déficit exterior, pérdida de competitividad y endeudamiento externo. Con la llegada de la crisis, aparece el problema del déficit público y, el citado exceso de liquidez se transforma en extremada sequía de financiación.


Estos son nuestros retos. Es decir, hacer los ajustes necesarios para devolver la confianza a los inversores en la economía española y recuperar la competitividad perdida.


Sin querer extenderme más, estas son las principales debilidades de la economía española. Debilidades que ponen de manifiesto la necesidad de continuar con el proceso de reformas estructurales, absolutamente imprescindible.


Pero también tenemos fortalezas, que ha de servirnos para apoyar nuestra recuperación. Voy a referirme a las que considero más significativas.


Las empresas españolas, particularmente las orientadas al exterior, conforman una de las principales bazas de nuestra economía. Durante el periodo de crisis, las exportaciones españolas compensaron gran parte del deterioro de la demanda interna.

(…)


Que nuestras empresas sean cada vez mayores y con mayor potencial de exportación es importantísimo.


La recién evolución del déficit exterior muestra la capacidad de adaptación de la economía española y la rapidez para corregir su desequilibrio exterior.


La productividad laboral ha crecido durante la recesión. Esto ha permitido un descenso significativo de los costes laborales unitarios, y una recuperación de parte de la competitividad perdida, frente a la del resto de países europeos, en los años previos a la crisis.


(…)


A pesar de los avances realizados en los últimos meses, el Gobierno no debe relajar su compromiso con la agenda de reformas estructurales. Desde CEOE, pensamos que aún quedan un gran número de actuaciones para flexibilizar y modernizar la estructura económica española.

(...)

 

El compromiso con el Euro debe ser inequívoco, y los Gobiernos deben expresarlo con convicción. Así lo está haciendo nuestro Gobierno. No se puede estar comprometido a medias con la Unión Monetaria.
(…)
Clarificar la complicada estructura de mando y responsabilidad en Europa es urgente y necesaria.
Por todo ello, en el marco de la reunión del Consejo de Presidentes de nuestra organización empresarial europea, BUSINESSEUROPE, celebrado recientemente, CEOE y el resto de organizaciones empresariales europeas adoptamos una declaración centrada en las políticas necesarias para generar más crecimiento y empleo en la Unión Europea.
En nuestra opinión, el momento actual exige la determinación y el liderazgo de los políticos para convencer a los mercados financieros de que Europa está unida y comprometida a salvaguardar el euro.
Este debería ser el mensaje político unánime que, querido Presidente, debería salir del próximo Consejo Europeo. Es el sentimiento no solo de los empresarios españoles sino también de todos los empresarios europeos, como hemos visto en los últimos días y en las últimas semanas. 
Un mensaje que, a nuestro juicio, debe plasmarse en una hoja de ruta clara, que fije dos objetivos fundamentales. En primer lugar, (y reconociendo la gran dificultad técnica) una Unión Bancaria, que mejoraría el funcionamiento del sector bancario europeo a través de una supervisión a nivel comunitario y un fondo de garantía de depósitos común.
En segundo lugar, una Unión Fiscal, que implicaría la creación de una autoridad que pueda realizar orientaciones fiscales en la Zona Euro y el establecimiento, en una última instancia, de los Eurobonos u otra alternativa de mutualización de la deuda soberana europea.
No quiero terminar esta intervención sin referirme, como es lógico, a nuestra Organización, la casa de todos nosotros, la CEOE.
Durante más de tres década de existencia, la CEOE, ha supuesto un baluarte para defender los principios de libertad d emercado, empresa y apertura exterior.
Sin embargo, no hemos de caer en complacencias. Una organización compleja como es la CEOE debe adelantarse a los tiempos y en circunstancias como las actuales hacerse un replanteamiento general.
(…)
Hemos iniciado un proceso de consulta, donde nos hemos interrogado sobre las posibilidades de mejora o cambio. Empezamos a tener ideas claras de lo que nuestras organizaciones territoriales, sectoriales y socios individuales quieren y demandan a nuestra CEOE.
Máxime después del verano vamos a realizar una reorganización, empezando por nuestros Estatutos, para adaptarnos eficazmente a la nueva realidad.
(…)
Hemos de ir hacia un Presupuesto basado sólo en las cuotas, en nuestros socios y en nuestras organizaciones; y después contar con presupuestos específicos para temas específicos como la formación.
(…)
La situación presente invita a todas las fuerzas políticas y sociales a una muy responsable reflexión y actuación. No sirven lamentos, y menos aún las inhibiciones y los silencios. Todos debemos estar implicados en la resolución de nuestros problemas.
Es imprescindible reconstruir desde la verdad y la racionalidad el actual déficit ético en que nos movemos. Hemos de fortalecer la escala de valores. 
Sin regeneración ético-moral nada puede mejorar: ni las libertades, ni la iniciativa individual o social, ni la responsabilidad en el trabajo, ni el ordenamiento de la convivencia, ni la gobernabilidad, ni el respeto entre unos y otros.
Más que nunca debeos apelar a la construcción de un hábitat moral, tanto público como privado, además de un auténtico compromiso y responsabilidad, expulsando vicios como la corrupción y la injusticia.

El compromiso con el Euro debe ser inequívoco, y los Gobiernos deben expresarlo con convicción. Así lo está haciendo nuestro Gobierno. No se puede estar comprometido a medias con la Unión Monetaria.


(…)


Clarificar la complicada estructura de mando y responsabilidad en Europa es urgente y necesaria.


Por todo ello, en el marco de la reunión del Consejo de Presidentes de nuestra organización empresarial europea, BUSINESSEUROPE, celebrado recientemente, CEOE y el resto de organizaciones empresariales europeas adoptamos una declaración centrada en las políticas necesarias para generar más crecimiento y empleo en la Unión Europea.


En nuestra opinión, el momento actual exige la determinación y el liderazgo de los políticos para convencer a los mercados financieros de que Europa está unida y comprometida a salvaguardar el euro.Este debería ser el mensaje político unánime que, querido Presidente, debería salir del próximo Consejo Europeo. Es el sentimiento no solo de los empresarios españoles sino también de todos los empresarios europeos, como hemos visto en los últimos días y en las últimas semanas.

 
Un mensaje que, a nuestro juicio, debe plasmarse en una hoja de ruta clara, que fije dos objetivos fundamentales. En primer lugar, (y reconociendo la gran dificultad técnica) una Unión Bancaria, que mejoraría el funcionamiento del sector bancario europeo a través de una supervisión a nivel comunitario y un fondo de garantía de depósitos común.

En segundo lugar, una Unión Fiscal, que implicaría la creación de una autoridad que pueda realizar orientaciones fiscales en la Zona Euro y el establecimiento, en una última instancia, de los Eurobonos u otra alternativa de mutualización de la deuda soberana europea.


No quiero terminar esta intervención sin referirme, como es lógico, a nuestra Organización, la casa de todos nosotros, la CEOE.


Durante más de tres década de existencia, la CEOE, ha supuesto un baluarte para defender los principios de libertad d emercado, empresa y apertura exterior.Sin embargo, no hemos de caer en complacencias. Una organización compleja como es la CEOE debe adelantarse a los tiempos y en circunstancias como las actuales hacerse un replanteamiento general.


(…)


Hemos iniciado un proceso de consulta, donde nos hemos interrogado sobre las posibilidades de mejora o cambio. Empezamos a tener ideas claras de lo que nuestras organizaciones territoriales, sectoriales y socios individuales quieren y demandan a nuestra CEOE.


Máxime después del verano vamos a realizar una reorganización, empezando por nuestros Estatutos, para adaptarnos eficazmente a la nueva realidad.


(…)


Hemos de ir hacia un Presupuesto basado sólo en las cuotas, en nuestros socios y en nuestras organizaciones; y después contar con presupuestos específicos para temas específicos como la formación.


(…)


La situación presente invita a todas las fuerzas políticas y sociales a una muy responsable reflexión y actuación. No sirven lamentos, y menos aún las inhibiciones y los silencios. Todos debemos estar implicados en la resolución de nuestros problemas.


Es imprescindible reconstruir desde la verdad y la racionalidad el actual déficit ético en que nos movemos. Hemos de fortalecer la escala de valores. Sin regeneración ético-moral nada puede mejorar: ni las libertades, ni la iniciativa individual o social, ni la responsabilidad en el trabajo, ni el ordenamiento de la convivencia, ni la gobernabilidad, ni el respeto entre unos y otros.


Más que nunca debeos apelar a la construcción de un hábitat moral, tanto público como privado, además de un auténtico compromiso y responsabilidad, expulsando vicios como la corrupción y la injusticia.

Restañar las heridas sociales no va a ser tarea fácil. Recompensar el prestigio de las instituciones es una labor de generaciones, pero hay que empezar rápidamente.


Rehacer el modelo de gobernabilidad conlleva sinsabores y conflictos que deberán manejarse. Nuestro tradicional esquema de valores, que orientó el progreso y la creación de riqueza, se ha debilitado y no se ha transmitido a la juventud a través de la educación.


Hemos de regenerarnos todos, de dicho y de hecho, sumiendo compromisos y responsabilidades según nuestro nivel de posibilidades. No es un ejercicio individual sino colectivo, pero sin duda alguna va a ser una buena inversión de futuro.


Debemos desterrar ese pesimismo negativo que nos invade y, a través de trabajo y esfuerzo, tener confianza en el futuro. Los empresarios lo estamos haciendo y vamos a seguir intentándolo.


Quiero reiterar al Presidente del Gobierno nuestro agradecimiento por su presencia en esta Asamblea General y ofrecerle nuestra leal colaboración para resolver la difícil situación económica y social en que nos encontramos, pero que con esfuerzo y trabajo superaremos.


No quería acabar mi intervención sin enviar un mensaje a la Corona por su inestimable colaboración con las empresas españolas. Siempre ha estado a nuestro lado, especialmente en nuestra salida al exterior. Es de justicia reconocerlo.



Muchas gracias a todos. 

 

Publicado en La Drecera 134. Julio-Agosto 2012

Revista de la patronal Agraria de Cataluña

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