Decálogo del Plan de Política Forestal

  1. El Plan de Política Forestal debe contener como objetivo básico aprovechar al máximo la producción forestal, como garantía de la perpetuación de las mismas masas forestales y por tanto hay que fomentar, institucionalmente, la apertura de nuevos mercados y destinos para la producción forestal propia. Es necesario que nos dotemos de un auténtico mercado regulado de materias primas (commodities forestales) donde se incluyan los productos y subproductos forestales, y donde la transparencia del mercado debe ser un puntal del mismo.
  2. Frenar el incremento descontrolado de superficie forestal de Cataluña y permitir, e incluso fomentar, la roturación de algunos terrenos para permitir el control potencial de los grandes incendios forestales, conservar la capacidad de producción agroganadera y reducir la evapotranspiración excesiva de agua de algunas cuencas hidráulicas. Hay que establecer como criterio técnico general, que es igualmente bueno y viable a nivel de gestión de las masas, tanto la forestación de tierras agrícolas como la roturación de terrenos forestales.
  3. Aplicar una visión economicista de la planificación forestal, con los objetivos centrados en el incremento de beneficios de los productores primarios y el establecimiento de más industrias de la primera transformación de la madera y la supresión de las subvenciones públicas como forma de sostenimiento permanente de modelos de negocio no viables.
  4. Determinar como prioridad el establecimiento de todo tipo de industrias de primera transformación forestal, apoyando su implantación en cualquier punto del país y de forma homogénea, removiendo a sus obstáculos administrativos a todos los niveles, tanto de administración autonómica como local. La primera transformación ha de poder incluir conceptos tan alejados como la transformación de maderas nobles, productos destinados a los muebles, palos y postes, sierra en general, producción eléctrica, pellet, carbón vegetal industrializado, corcho, viveros y planta para jardinería, productos no madereros del bosque, etc.
  5. Aprovechar las oportunidades de la biomasa energética como fuente de ingresos, superando la percepción actual que es un producto residual de la gestión forestal (por ejemplo restos de podas y desbroces) para pasar a una visión donde toda la producción forestal tiene potencial como biomasa energética, a falta de destinos tangibles superiores. Hay que apostar por la función energética del suelo rústico en sus diferentes vertientes.
  6. Reducir de forma considerable la injerencia administrativa en el momento de la recolección forestal, sustituyéndola, en los casos que sea necesario y procedente, por una dirección homologada y responsable, civil y penalmente, y practicada por facultativos en el ejercicio libre de la profesión.
  7. Bajo criterios técnicos, divulgar y aceptar técnicas de gestión forestal menos costosas a nivel económico y profundizar en la incorporación de otras especies forestales, principalmente procedentes de la región biogeográfica mediterránea, tanto para mejorar el rendimiento productivo como, sobre todo, para avanzar a una posible deforestación debida a los efectos de los cambios climáticos.
  8. Reorientar, fuertemente, la política de subvenciones hacia las inversiones estructurales y no a las ayudas a la producción. En este sentido hay que reforzar las inversiones en caminos y vías de extracción, la reconversión y transformación de masas forestales de estructura inviable, la forestación de tierras agrícolas cuando proceda y la roturación de terrenos forestales interesantes cara a la prevención de incendios. Sin embargo, continuar con las subvenciones estructurales en materia de prevención de incendios forestales y promover las acciones necesarias de control de la erosión tras los incendios forestales.
  9. Establecer acciones de cooperación pública en aquellas zonas donde la iniciativa privada sea insuficiente, en especial en los macizos de la zona de Tarragona - Ebro cuando a la gestión forestal concreta. Potenciar la figura jurídica del convenio forestal con la propiedad para que la administración pueda actuar ágilmente en situaciones de desastres naturales masivos como incendios o plagas.

Apostar por la regulación y desarrollo de los aprovechamientos no madereros del bosque en el ámbito privado, y legislar con el objetivo de proteger las inversiones privadas en este ámbito, a fin de que éste se pueda desarrollar a partir de la inversión privada y con objetivos de rentabilidad. Dentro de este ámbito encontraríamos actividades lúdicas, las setas, la caza etc, por citar unos ejemplos.


LA DRECERA. núm. 119. Enero - Febrero 2010
Informativo Agrario del Institut Agrícola.