CO2, Red Natura y Biomasa Forestal: ¿Son compatibles?


Durante los últimos años el mercado de derechos de CO2 ha sido poco menos que poco operativo, en parte debido a que la mayoría de empresas afectadas por esta regulación, se les regalaban los derechos que necesitaban, de manera que sólo debían buscar una pequeña cantidad adicional en caso de que decidieran crecer (lo podían hacer vía adquisición de derechos de CO2 en la bolsa de derechos, o bien mediante "el ahorro" de emisiones). El resultado hasta ahora había sido unas cotizaciones bajas en la bolsa de derechos, lejos de las 50-100 €/tonelada de CO2 que se consideren necesarias para impulsar el proceso.

Ahora la Unión Europea ha apostado por impulsar el mercado de derechos de CO2 (y alcanzar unos precios mínimos de los derechos dentro del rango esperado), por eso forzará diversas medidas, dentro del que se ha llamado Paquete Energía-Clima:

1- Se establece una reducción del 20% de las emisiones de CO2 hasta el 2020 (con independencia de lo que haga el resto del mundo), si además tuviéramos un acuerdo internacional entonces la reducción iría hasta el 30%. Esto implicará una reducción de los derechos de CO2 objeto de negociación y por tanto un encarecimiento de los derechos.

2- Se revisa la directiva del Mercado Europeo de derechos de emisión de la siguiente forma:

  • Se busca crear un mercado único de derechos de emisión (hasta ahora cada país tenía el suyo, la medida pretende dinamizar el mercado de derechos en añadir operadores que compran y venden).
  • En el sector eléctrico ya no se le regalarán los derechos, deberán buscar en la subasta el 100% de los mismos desde el principio. Se prevé que aumente la demanda y por tanto el precio. 
  • Se añaden más sectores a los ya obligados a tener derechos de emisión (químico, aviación y aluminio) - nuevamente se prevé que esto aumente la demanda y por tanto el precio. La inclusión se realizará dando un porcentaje de derechos gratuitos inicial (80%) que se reducirá progresivamente hasta el 0%. 
  • Se crea un fondo con el dinero obtenido de la subasta de derechos, el dinero de los que quedan en un 50% a libre disposición para los Estados (se pretende así una máxima implicación de los estados en la dinamización del proceso).



3. La nueva directiva de las energías renovables que prevé:

  • Reducción de un 10% de emisiones de los diferentes sistemas de transporte para el año 2020, esto se puede hacer con la sustitución de carburantes, no obstante sólo se priorizará los biocombustibles de origen celulósico que no compiten con las materias primas básicas para la alimentación humana (cereales). Esto hace prever también un aumento del destino de material celulósico para la obtención de biocombustible. Como vemos, Europa está apostando por la sustitución progresiva de los derivados del petróleo por otras fuentes de energía. Conscientes de que la suma de la totalidad de energías renovables más la energía nuclear hoy en día no es suficiente, se ha apostado en buena medida para potenciar la obtención de la energía a partir de la biomasa, especialmente la forestal, sistema que ya se aplica con bastante éxito a buena parte de los países del norte de Europa, allí dicha gestión (mecanizada por cierto) se entiende como una parte más de la gestión de las masas forestales, y hechos tant normales como la elección y selección de las especies que se plantarán para su aprovechamiento, las dimensiones del aprovechamiento, la apertura de viales para el aprovechamiento, etc, no se ven de ningún modo un problema ambiental, por lo que tampoco plantean un problema a espacios Red Natura 2000.


Así, mientras que las políticas puestas en marcha por Europa y casi medio mundo, en relación al cambio climático (y en particular las relacionadas con el aprovechamiento de la biomasa forestal) pueden suponer para el sector primario una oportunidad única para hacer rentables los aprovechamientos de los bosques, y a la vez una contribución significativa para solucionar el problema de los incendios forestales, nos encontramos que la manera como se aplicará en nuestro país la directiva aves y de la directiva hábitat (Red Natura 2000), puede hacer inviable que en Cataluña se pueda hacer un verdadero aprovechamiento forestal que nos permita reducir el riesgo de incendio a la vez que contribuimos con una fuente de energía renovable.

Cataluña tiene catalogadas como Red Natura 2000 buena parte de sus superficies boscosas, y las que no lo han sido probablemente las encontraremos en el Plan de Conectores Ecológicos. Sin embargo, aún hoy nadie tiene claro la magnitud de las afectaciones que estas catalogaciones comportarán sobre las propiedades.

Desgraciadamente esto conlleva una inseguridad jurídica que se añade a los mayores costes operativos que ya en la actualidad han sido detectados:

  • Limitaciones temporales a los trabajos ligadas a la preservación de los hábitats (sin perjuicio de las ligadas al riesgo de incendios).
  • Mayores dificultades a la hora de tramitar los permisos, y mayor carga burocrática.
  • Condicionantes ligados a evaluaciones ambientales en caminos y otras infraestructuras.
  • Acondicionamiento de las especies forestales que se pueden plantar. 
  • Y todo ello sin tener en cuenta aquellas restricciones que puedan venir como consecuencia de la aprobación de los planes de usos y gestión o bien de la aparición de nuevas especies y hábitats a proteger.

Uno de los mayores interrogantes nace de la necesidad que tendrá el sector forestal de mecanizarse cada vez más, y en particular si de extraer biomasa estamos hablando.

Hoy en día nadie garantiza que una superficie forestal incluida en la Red Natura 2000 podrá hacer (sin miedo a ser denunciado por delito ambiental), una extracción de biomasa forestal con el fin de proveer una central eléctrica de biomasa.

Cabe decir que el temor no es baladí, los propietarios rurales ya saben que por un simple cambio de cultivo en una ZEPA (en este caso fue de cereal a viña) se activan las denuncias ambientales y la fiscalía. Pensemos qué sucederá cuando entren las máquinas en el bosque.

Esperamos que a nadie se le ocurra sugerir que esta extracción se realizará manualmente o con animales de carga, seleccionando donde hay que pisar o en su caso, qué mota hay que dejar para retratar. Todos entendemos que estamos hablando de empresas forestales competitivas, situadas en el entorno de este siglo, y como no, que utilicen maquinaria que permita unos precios finales ajustados desarrollando este nicho de negocio que no es otro que el del suministro de materia prima para la generación de energía renovable, a la vez que se minimiza el riesgo de incendio mediante la reducción de la carga de combustible.

Europa se prepara para una revolución que, de rebote, puede dinamizar el sector forestal:
El reto de afrontar nuevas estrategias en relación al cambio climático.
¿Será la Red Natura 2000 una carga difícil para el Medio Ambiente?