El sector vitivinícola en la encrucijada (II)

 En los últimos años el sector del vino y el cava - en particular en el Penedès - ha sufrido un descenso continuada del precio de la uva y del vino base. A pesar de haber dedicado mucho tiempo a reuniones y debates, no se ha hecho frente a la situación con realismo, por lo que los resultados no han sido efectivos.

Este año se espera una cosecha excelente sí, como mínimo, en cantidad que en grado. La situación de los podridos obliga a adelantar la vendimia antes no se alcance el grado óptimo (sobre todo por Macabeo y Parellada). Podríamos pensar que las uvas con graduaciones más altas de estas variedades deberían pagarse mejor. No parece que esto se produzca. La práctica que ahora se solicita del mosto concentrado (MCR) nos permite augurar que el vino base alcanzará la graduación de 10,5 º y podremos calificar todo lo que entre en las bodegas.

Son las cooperativas las que han solicitado la práctica de la MCR y es entonces cuando los compradores han anunciado el precio "lo mismo de la campaña anterior".

La tozuda realidad una vez más se impone, a pesar del descenso importante en los stocks de vino (12 millones de litros) y el aumento de las ventas del cava (ya en el primer semestre de este año), según se desprende de la última reunión de la Mesa Interprofesional del Cava y el Vino Blanco, los principales operadores prevén dejar las cosas como el año pasado para el precio de la uva, mientras que para el precio del vino base será el que el mercado disponga.

Huelga decir que en este juego todo el mundo está por ganar dinero, y que toda empresa tiene la obligación de maximizar el beneficio tanto como pueda consiguiendo un buen precio de venta para sus productos. Eso si, respetando la legislación vigente y las reglas de mercado, y eso incluye el respeto a la libre competencia.

El mercado del vino base y el mercado de uva son dos mercados, pero los resultados de un afectan muy otro de manera que una posición de dominio en cualquiera de los dos supone en la práctica el dominio de la totalidad del mercado.

El conflicto, pues, surge debido a que tenemos dos mercados en competencia, y sus resultados se retroalimentan. Un operador con una posición destacada en ambos mercados tendría necesariamente numerosos beneficios dado que permitiría aprovechar los precios más bajos en cada momento, rentabilizar el propio poder de compra y diversificar la fuente de obtención de la materia prima (uva o vino base). Como contrapartida y encontraríamos el límite que marcan las normativas de competencia y en particular la legislación que hace referencia al "abuso de posición dominante" entre otros.

 

 

Cómo se interrelacionan los mercados:


Por todos es conocido que la oferta y la demanda de uva o vino en el ámbito de una DO son demandas y ofertas cautivas, ya que no puedo obtener la calificación con vino o uva de fuera de la DO, ni puedo lograrlo su mismo precio si vendo el vino o la uva para vino de mesa. A la hora de programar las compras un elaborador podrá optar por comprar vino base calificado de la DO, o bien comprar la uva directamente y asumir el gasto de elaboración del vino base en su casa. En función de lo que le salga más rentable, además de otras consideraciones, optará por una u otra modalidad sabiendo pero que la compra y transformación de la uva tendrá algunas limitaciones derivadas de la disponibilidad de infraestructura suficiente.

Las deficiencias de competencia en mercados cautivos de vino base y de uva para DO causan y causarán perjuicios al tejido productivo.

Un operador con una posición de control sobre los mercados podría actuar de la siguiente manera:

  • Si el precio del vino base en el mercado es más barato que comprar la uva y transformarlo tocará comprar vino base hasta donde la prudencia aconseje (que rondará el 50% del total) y ya que ahora tendremos "excedente de proveedores" podremos abaratar la compra de uva, ya sea directa o indirectamente (rebajando el total de uva comprado).
  • Si por el contrario, la compra de la uva y su transformación saliera más barato que comprar el vino base, entonces convendría comprar un poco más de uva para bajar las expectativas de venta de las cooperativas, ya que estas trabajan a resultas y no fijan precios. Cuando toque liquidar deberán vender "al precio de mercado que haya", aunque sea a pérdidas


Así uno o varios operadores con capacidad de control sobre estos dos mercados podrían abaratar de forma continuada el gasto ligado a sus proveedores.

Hay que entender, sin embargo, que el simple hecho de abaratar costes por parte de una empresa no implica ninguna práctica ilegal - sólo faltaría-. Para llegar a esta conclusión hay que ir más allá y demostrar que verdaderamente se ha incumplido lo que la normativa dice, ya sea en relación a los proveedores o en relación al consumidor final.

En un mercado eficiente, el ajuste de los márgenes espoleó a buscar otros compradores dentro y fuera de la DO (exportación) que ayudaran a equilibrar las fuerzas de la oferta y la demanda y, incluso, a que los productores se animaran a elaborar producto final. Una competencia saludable comportará eficiencias en la gestión que se trasladarán al campo ya las empresas y que tendrán como resultado una mejora en la oferta al consumidor final a precios razonables y una mejora en la calidad de los productos ofrecidos.

Por el contrario, la ausencia de competencia y la obligatoriedad de trabajar a costes marginales comportará la desaparición de los primeros segmentos profesionales, reducirá la inversión y la mejora en las empresas proveedoras, y finalmente derivará en la supresión de algunas prácticas necesarias para garantizar los niveles óptimos de calidad como determinados tratamientos sobre el cultivo. Posiblemente la situación se pueda paliar temporalmente con ayudas, aunque difícilmente estos comportarán nuevas incorporaciones de profesionales, dado que el peaje de entrada al sector (número de hectáreas necesarias para hacer rentable el cultivo con una economía de escalera) aumenta considerablemente. Al final del proceso tendremos una reducción de operadores y de diversidad de productos que también se puede repercutir en precio.

Un síntoma de que algo no funciona bien es que los mercados no se equilibren y se empiecen a cerrar empresas proveedoras, mientras que en el ámbito elaborador no se pierda comba. Diez años de pérdidas continuadas en el sector proveedor y sólo algún "tropiezo" elaborador deberían constituir una auténtica señal de alarma.

Paralelamente, otro síntoma importante está en la comparación del número de hectáreas necesarias para hacer rentable el cultivo al comparar DO próximas con productos equiparables. Nos habría que preguntarse porque con los estudios en la mano del observatorio del vino, determinadas DO requieren para producir un vino en las mismas plantas embotelladoras (dada la coexistencia) del doble de hectáreas de viña.

La situación en los últimos años

Los últimos años, de hecho, son varias las bodegas que han nacido y crecido elaborando únicamente a partir de la compra del vino base, o haciendo que este sea una parte sustancial de su negocio, también son varios los nuevos elaboradores que han nacido con productos innovadores . Sin embargo no ha sido suficiente, ya que sus volúmenes globales suponen todavía un porcentaje pequeño.

No deja de ser un contrasentido que se detecte el estudio del Observatorio de la Viña y el Vino sobre el sector, la existencia de operadores intermedios en el sector del vino base, es decir que tienen suficiente margen como para comprar el vino base y revenderlo elaboradores.

Sucede que tanto el precio de la uva como el precio del Vino base lleva 10 años bajando, hasta el punto que muchas cooperativas afirman vender a pérdidas en una situación que se prolonga desde hace tiempo, liquidando a precios ruinosos para el viticultor profesional. Y esta situación dista mucho de ser normal, ninguna empresa vende indefinidamente a pérdidas, este hecho preocupante implica únicamente unas pocas posibilidades:

- O bien las cooperativas negocian en pérdidas y venden peor su vino base que los agricultores la uva (Y entonces hablamos de volúmenes totales importantes).

- O bien hay problemas de competencia real en los mercados cautivos de vino base (los de ámbito geográfico de una DO).

• Podemos pensar en una situación donde unos pocos compradores tienen un poder de compra determinante, que conlleva un control real sobre el mercado de vino base y el de uva.

• Podemos pensar en otra situación donde también unos pocos elaboradores de Vino Base venden sistemáticamente por debajo de los costes de producción aprovechando el recorrido de precio que tienen los viticultores no profesionales. Este hecho puede ser interpretado como un mecanismo necesario para favorecer la concentración del sector y una práctica desleal.

 Las combinaciones adecuadas de las dos anteriores.

Si estas prácticas son o no legítimas es materia de los Organismos Reguladores de Competencia (en el caso del Cava sería a nivel estatal). Estamos hablando como no de revisar los datos agregados de las facturaciones de los proveedores de vino base de los últimos 10 años, principalmente de las cooperativas, que son los que si tienen un problema de precio y deben rendir cuentas.

Que cada uno llegue a sus propias conclusiones al respecto.

La fijación de un precio o la fijación de unas condiciones de mercado.

Fijar el precio en un mercado como el de la uva o el del vino base de forma concertada es una práctica que vulnera las normas de la competencia, hay pues olvidar los sueños de fijar precios mínimos tanto por uva como para el vino base.

También vulnera las normas de la competencia el hecho de vender producto bajo costes de producción a fin de eliminar a los competidores y forzar el establecimiento de determinadas relaciones comerciales.

Promover concentraciones económicas que al final tengan la capacidad de imponer determinadas condiciones o precios en el conjunto del mercado también puede vulnerar las normas de la competencia.

Actualmente en el contexto europeo la única manera de establecer unos mínimos de común acuerdo que deriven en acuerdos satisfactorios para las partes, sin tener que desmantelar el sector por el camino, es mediante la constitución de Interprofesionales.

La normativa ya lo permite ya que se pueden constituir interprofesionales en el ámbito geográfico de una Denominación de Origen, tal y como ya sucede con el Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne (CIVC).

Hay que tener presente que una Interprofesional puede hacer uso del mecanismo comunitario de la "extensión de norma" hecho bastante interesante si se asimila al reglamento de una DO, en definitiva una Interprofesional podrá "fijar" determinados rangos de precios en unas determinadas condiciones, y podrá abordar determinados mecanismos que permitan acotar la oferta y la demanda.

Cabe decir, sin embargo, que una Interprofesional (del Cava, del Penedès o de Cataluña) no es, de hecho, una solución en sí misma, únicamente es un instrumento para llegar a determinados acuerdos legalmente vinculantes. Hay que decir, pero, que primero hay que llegar al acuerdo, y no es una afirmación gratuita ya que el estado español está lleno de interprofesionales que no llegan casi a ningún acuerdo. No habrá ninguna solución que no parta de un diálogo con compromiso y vocación de lealtad entre las partes.

En este sentido la reciente actuación de la Comisión Nacional de la Competencia sancionando la asociación sectorial FEDEJEREZ, 9 empresas elaboradoras y su Consejo Regulador debería dar suficientes motivos de reflexión, en particular a fin de establecer elementos de diálogo e instrumentos jurídicos suficientes para hacer válidos los acuerdos.

Las alternativas son claras, el observatorio de la viña y el vino ha publicado recientemente unos costes "neutros y oficiales". La conclusión velada que se desprende es que el tamaño "profesional" de la explotación vitivinícola tiene que crecer para ser rentable, por lo tanto:
 

  • O bien la explotación crece en dimensión, o bien hay que empezar a trabajar en una reconversión hacia otros tipos de cultivo o aprovechamientos más rentables. Ya hay quien apunta el aceite y los cereales como alternativa.
  • Alternativamente harían bien los políticos de apuntar soluciones regulatorias al respecto, y en este sentido ideas, no faltan, sólo les hace falta preguntar.


ARTÍCULO PUBLICADO A LA DRECERA. núm. 123. Septiembre - Octubre 2010
Informativo Agrario del Institut Agrícola.