Un futuro viable para el Penedès pasa por unas medidas estructurales muy concretas


Mes de Agosto y, como cada año, como si fuera un plan de marketing de verano, se vuelven a llenar nuestras carreteras (como si se tratara de un folclore turístico) de las habituales reivindicaciones y posicionamientos de fuerza. Después, como cada año, todo queda como siempre o peor, y esto es así porque lejos de plantear soluciones estructurales y encarar verdaderamente los problemas allí donde se originan, a menudo se prefiere el populismo de la reclamación de unos pocos céntimos.

"Que nos paguen un precio justo", frases como esta se alejan mucho de las soluciones reales a adoptar y sólo ponen de manifiesto el absoluto desconocimiento de las reglas de mercado, al tiempo que denotan una manifiesta debilidad a la hora de abordar eventuales negociaciones.

La situación actual es fruto de las posiciones y decisiones adoptadas en el pasado.
Cabe decir que en este sentido, el INSTITUT AGRÍCOLA siempre ha sido coherente, precisamente porque sabemos cómo funcionan los mecanismos de mercado. Hacemos un breve y esquemático repaso de la historia reciente:

Diez años atrás la situación era razonablemente buena en el Penedès. Teníamos un solapamiento de la DO Penedès con la Región del Cava que no suponía un problema especialmente grave. Desde el Cava se podía controlar todo y el Penedès sólo podíamos embotellar el que se producía. Como consecuencia, había tensiones en la demanda y se pagaba bien la uva.
 
Esta situación fue cambiando con el tiempo. Y se inició la decadencia cuando se aprueba la COEXISTENCIA de las bodegas Penedesencs, del vino procedente de otras regiones vitivinícolas.
 
El INSTITUT AGRÍCOLA se opuso abiertamente mientras que otras organizaciones lo apoyaron. La cuestión no era baladí, con independencia de la rumorología que esta práctica siempre comporta - se habló abiertamente de falta de suficientes inspectores a la DO durante la vendimia -, lo que ciertamente provocó fue un cambio profundo en la estrategia comercializadora de las casas de vinos.

Ahora ya no era necesario abrir una bodega en cada DO ahora se podían optimizar al máximo las instalaciones y redes de distribución comercial que ya tenían para el Penedès. Esto, sin duda, era una ocasión a aprovechar donde el único perjudicado, a medio plazo, sería el viticultor del Penedès.

Esta situación se consolidó en muy poco tiempo, lo que llevó añadido un nuevo handicap que entonces quedó de relieve. "El precio de la uva fuera del Penedès se podía conseguir más barato". Aún así todavía teníamos impedimentos y barreras comerciales suficientes y este no le quedaba otro remedio que comercializarse como vino de mesa.
 
Finalmente sucedió que llegaron los excedentes y con ellos las necesidades de vender. La comercialización haga nuestro un problema que, en ningún caso, era que sólo produce uva. Resulta que la coexistencia no fue suficiente para resolver "el problema" de algunos y, por esta razón encontraron la solución mágica en forma de DO Catalunya. Ni que decir tiene que el INSTITUT AGRÍCOLA se opuso firmemente. Sin duda a nadie escapaba un hecho singular, ahora la uva barata de fuera del Penedès no sólo se podía llevar a las bodegas del Penedès también se podía embotellar bajo la figura de una DO y nuevamente el principal perjudicado volvía a ser el viticultor del Penedès que tenía que competir en precio con las uvas de otras regiones vitivinícolas. Alguien estaba, deliberadamente, ignorando las leyes de la oferta y la demanda.
 
La operación dio resultado. En poco tiempo, marcas con un gran volumen de ventas cambiaban de DO (y ya de paso de reglamento, ampliando las variedades que se podían emplear etc.). Esto supuso el hundimiento presupuestario de la DO Penedès, que reducía fuertemente su margen de maniobra. Ni que decir tiene que la siguiente revisión del Reglamento de la DO Penedès acordó la coexistencia con la DO Catalunya y además con cualquier vino fuera de donde fuera, incluidos los de importación. En el pleno del pleno del consejo regulador los interlocutores del Instituto Agrícola fueron los únicos de los presentes que se opusieron.
 
Llegado este punto el daño ya estaba hecho, el declive de la DO Penedès parecía la crónica de una muerte anunciada donde sólo quedaba dar la vida suficiente para esperar que las otras marcas y DOs llamadas a sustituirla se hagan su lugar el mercado, el problema radica en que aunque los viticultores cambien de DO no consiguen un mejor precio por sus uvas, simplemente porque ya no tienen que competir sólo con el vino del Penedès, sino con el de Cataluña, el resto del Estado y, incluso, el del resto del mundo.

El INSTITUT AGRÍCOLA ha hecho propuestas en beneficio de la viticultura del Penedès.

  • Se ha pedido que se hagan los pasos necesarios para que tanto la DO Cava como la DO Penedès se conviertan en DO Calificadas, lo que permitiría acotar, de nuevo, los mecanismos de oferta y demanda de uva. (Se restringiría la oferta).
  • Que se dé paso a una reforma estructural que permita una mejora sustancial del control en las bodegas de las DO con solapamientos con otras regiones productoras.
  • Se ha participado en el Plan Estratégico del Penedès, tanto de la Región como de la DO, se ha insistido para conseguir que la DO Penedès se convierta en el referente natural de la región metropolitana de Barcelona. Un mercado que, por otra parte, tiene muy descuidado.
  • Hay que apostar por la DO como signo identitario y elemento de restricción de la oferta y fidelización del consumidor final, único argumento que puede garantizar la presencia de las empresas elaboradoras que mueven volúmenes importantes.
  • Se ha insistido ante la Administración para que habilite los mecanismos necesarios de ajuste de la oferta, y, en este sentido, el plan de arranques de viñedo subvencionado que la nueva OCM preveía ser una buena ocasión que aquí se perdió.
  • Se está trabajando ante la Administración (que es quien tiene que actuar) para que, de acuerdo con las leyes de defensa de la competencia, verifique que en el mercado de la compra de materia prima vitivinícola no está sujeto a la manipulación de precios producto de una situación de oligopolio, ya sea directo o indirecto (por ejemplo, recomprando buena parte de la producción recepcionada por terceros como las cooperativas).
  • Es necesaria una profunda revisión estructural del sector cooperativo, responsable hasta hace pocos años de la recepción del 50% de la uva. Es necesario que sea competitiva, que ajuste sus estructuras y sea una verdadera alternativa y no como hasta ahora, el elemento débil de la ecuación negociadora (siempre ha quedado condicionado a que alguien le tenía que recomprar buena parte de lo que entraba).
  • Huyendo de unas posibles ayudas que devalúan la propiedad y que sólo servirán para ahogar el relevo generacional, favoreciendo nuevas bajadas del precio de la uva.

 

LAS NUEVAS REGULACIONES AMBIENTALES Y URBANÍSTICAS CERTIFICAN LA MUERTE VITIVINÍCOLA DEL PENEDÈS

No hay empresario más vulnerable que aquel al que los números no le salen, las deudas lo acosan y tiene que apretarse el cinturón. Mientras esto sucede, el jefe sólo nos deja pensar en el hoy y en cómo saldremos, sin tener en cuenta que es justamente entonces cuando habrá quien nos gire en sabernos vulnerables.
 
Esto es justamente lo que ahora sucede, empeñados con el precio de la uva podemos perder buena parte del valor patrimonial de nuestras tierras.

Todo el mundo sabe que el Penedès, esta es una región con importantes intereses logísticos y que, por qué no decirlo, se trata de una de las últimas regiones donde el Área Metropolitana de Barcelona tiene la posibilidad de realizar una nueva expansión el día que las comunicaciones lo permitan. Si será dentro de 10, 20 o 30 años o no será nunca, nadie lo puede afirmar, pero lo cierto es que una vez agotadas las posibilidades que hasta hace poco ofrecían el Baix Llobregat, el Maresme y los Valleses será, sin duda, una posibilidad a contemplar.

Ahora, sin embargo, se está tramitando la que será la nueva ley de la Biodiversidad Catalana con una serie de previsiones sobre el Plan de Conectores ecológicos (recordemos que buena parte del Penedès ya queda rodeada de manchas de la Red Natura 2000) y paralelamente y en fase muy avanzada, el Plan Territorial Metropolitano de Barcelona.

Es en estos puntos donde el INSTITUT AGRÍCOLA está trabajando más fuertemente, y deberíamos preguntarnos en el actual contexto de precios, qué valoración tendrá nuestro patrimonio cuando nos digan que nuestras tierras en el futuro sólo podrán ir destinadas al cultivo de la viña (espacio de protección de la viña) aunque no sean rentables, y que será justamente este cultivo el que posibilitará que se conviertan en "corredores ecológicos”... ¿Nos ofrecerán subvenciones para convencernos?

La viña no se debe proteger, debe ser rentable por sí sola y si no lo es, pues la arrancaremos y los emprendedores que sigan el día de mañana algún otro aprovechamiento le sacarán a la tierra tal y como ya hicieron los nuestros abuelos, quizá sea el pistacho, el olivo, el turismo rural, el deporte de aventura o lo que convenga, pero lo que no debería ser es una parcela de viña medio abandonada sobreviviendo de una subvención paisajístico-ambiental (para que alguien pueda vivir de las excelencias del ecoturismo vendiendo un paisaje que no le pertenece), en espera del día que llegue una oferta para ser mal-vendida, antes no nos llegue la revisión del Plan Territorial Metropolitano que ahora se tramita ... dentro de 10, 20 o 30 años.

Ahora es pues el momento de la decisión y la valentía, de exigir a la administración las medidas estructurales para el futuro del Penedès vitivinícola.

  • Necesitamos apostar por una DO Penedès o Do Cavo Calificadas.
  • Es necesario que la Administración apoye una reestructuración plena del sector cooperativo para que sea una alternativa real.
  • Es necesario que se apueste decididamente por la promoción de la DO Penedès.
  • Es necesario que se hable y se trate abiertamente los temas relacionados con la defensa de la competencia en los mercados de materias primas vitivinícolas.
  • Hay que debatir la necesidad de implantar interprofesionales para cada DO, que son las únicas que pueden fijar precios.
  • Es necesario que se respete la propiedad privada y sus posibilidades de desarrollo legalmente admitidas.
  • Hay que apostar por un régimen fiscal adecuado y una adecuada regulación de las empresas de servicios.
  • Hay que autorregular la oferta de uva, promoviendo el arranque de las explotaciones de viña que han dejado de ser rentables y no tienen posibilidad de reconversión.
  • Es necesario promover estructuras y figuras legales que permitan una concentración de la oferta agregada de uva en relación a su comercialización.
  • Es necesario que se trabaje para incentivar la implantación de grandes grupos internacionales y nacionales productores de vinos en el Penedès, con el fin de conseguir nuevos compradores de uva, mayor prestigio y notoriedad, y una mayor proyección comercial.

 
LA DRECERA. núm. 116. Julio - Agosto 2009
Informativo Agrario del Institut Agricola.