LA LONGITUD Y LA ALTURA



En tiempos que la vida en España no era muy fácil - más o menos como ahora - el filósofo y Diputado, Don José Ortega y Gasset, parafraseando Séneca, decía: "¿Sus Señorías creen que la vida es cuestión de longitud? ¡No! Es más, muchísimo más, es una clara cuestión de altura ". Hoy, la mayoría de personas que representan la élite de nuestra sociedad, son los primeros inmorales. Es por ello que falta tanta altura en el pensamiento y en las actitudes en muchos ámbitos de decisión. El vuelo rasante y gallináceo que cada día realizan estos ridículos seres dentro de su jaula de oro, de su palo en su pesebre y de su pesebre a su palo. Eso sí, los asuntos de aves, de su protección en zonas ZEPA, les son cuestión de vida o muerte. Por ello, desde la “Virgen de Agosto”, han iniciado la inesperada caza de los culpables de la crisis. Lleven plumas o no.

La financiación de buena parte de los sueldos de los funcionarios de las diferentes administraciones ha tocado fondo, especialmente los municipales y autonómicos. Tampoco lo tienen las obras públicas, donde ahora desean una financiación estilo alemán. Es decir, no pagar nada durante cuatro años. Bastante saben que nunca hemos sido Alemania, ¡qué más quisiéramos! Por eso, es ahora, mediante los medios de comunicación, que les hace falta “girar” el pueblo contra la Banca, pues resulta que es ella la única culpable de todo. Nuestros políticos la saben larga. Ellos nunca son culpables de nada y la función pública siempre ha llevado en las manos el lirio de la pureza virginal y la palma de los mártires.

Como las arcas públicas están vacías, ahora hay que subir los impuestos. Simplicidades de este calibre y otros por el estilo, llenan las portadas de los diarios. Como no hay otra cosa que hacer, buscan, permanentemente, pelea ideológica o partidista en un conjunto social abonado para ello, donde el espectáculo siempre suplanta cualquier realidad. ¿Qué nos pasa? Pasa que muchos ciudadanos no quieren ser incómodos vividores de ellos mismos, sino eternos y divertidos espectadores del qué sea. Espectadores que devoran enajenación y que se deleitan por una vida de gran longitud, rica y placentera, pues la altura cada vez les causa más vértigo. Se consume la trama política de forma epidérmica, igual como si se tratara de una teleserie de moda, cuando lo que hay serio en juego no es una anécdota más o menos divertida, sino el bienestar individual y el de todos los ciudadanos. El trasfondo de inseguridad y desorientación que conlleva la situación actual, provoca sufrimiento personal y social. Aunque parezca que en el país no pasa nada grave, es útil señalar que en plenas vacaciones, el consumo de ansiolíticos y antidepresivos vuelve a repuntar, a pesar del tema de salud más importante y morboso siga siendo la gripe.

La experiencia nos dicta que los problemas siempre son más importantes que las culpas. Siempre ha sido más difícil construir que derribar. Hasta ahora en España nos parecía que éramos los que mejor construíamos en Europa, y ha resultado que después de tanto construir ¡demolíamos! Una sociedad que instaura el engaño, que valida el egoísmo y la irresponsabilidad como sistema de vida, es exactamente culpable de su desgracia. Tengamos claro que mucho antes que la presente crisis económica, especialmente en nuestro país, arrastramos una crisis ética y moral de gran magnitud. Si no estamos bien, nunca podemos disfrutar del bienestar.


Editoril la Drecera 116, Julio – Agosto 2009

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