HAN DESAPARECIDO 31.021 explotaciones agrarias

 

Hace unos días, el pasado 14 de julio, el Instituto de Estadística de Cataluña presentó el "Censo Agrario 2009. Avance de resultados”. El titular de prensa recogía los siguientes datos:

Leyendo estos datos se queda uno asombrado del descalabro que debe de haber sufrido el sector en los últimos años-o quizás no-y lo digo así, porque todos recordaremos como hace unos meses los agricultores fueron llamados, una vez más, a celebrar unas elecciones a cámaras agrarias. Sí, las mismas que nunca se han celebrado en las comunidades autónomas más agrícolas y que aquí, básicamente, sólo sirven para decidir quién ocupará cuatro edificios de oficinas en las capitales de provincia, cobrar las subvenciones por los votos recibidos a cargo de la Generalitat, y arrogarse la "representatividad" de los que votan y los que no pueden votar.

Sea como sea, las citadas elecciones comportaron la elaboración de un censo de votantes, por así decirlo, el censo "de los agricultores y ganaderos de Cataluña", que para el día en cuestión (el pasado 20 de febrero de 2011) cifraba los agricultores con derecho a voto en un total 29.818.

 

Es posible que se hayan perdido, desde el año 2009, 31.021 explotaciones agrarias y no nos hayamos dado cuenta?

Afortunadamente la respuesta verdadera es que NO. En Cataluña, en realidad, tenemos más explotaciones agrarias sin derecho a voto, que las que tienen derecho a votar. Entre otros datos, aparte del IDESCAT, lo corroboran las 69.481 DUNs que se tramitaron en el año 2010. Esto no es más que el reflejo de una realidad mucho más diversa de la que algunos se empeñan en defender.

Una realidad que no es otra que la de las empresas (sociedades, autónomos y otros) que no ejercen la actividad de forma exclusiva en muchos casos. Dotadas de estructuras societarias o mercantiles, que ejercen la actividad agraria y ganadera desde múltiples vertientes, integradas también en otros sectores y aprovechando las sinergias que ello permite. Ejerciendo la agricultura como vertiente complementaria de otras actividades profesionales y requiriendo entonces de servicios profesionales externos.

Ignorar esta realidad excluye muchas explotaciones y empresas agrarias. Dado que a la hora de pensar el futuro de la mayoría de las empresas del país, a menudo nos encontramos anclados en políticas del pasado, que confunden la actividad agraria con el porcentaje de ingresos que de esta se derivan. Una realidad, sin embargo, que si atendemos a las curvas demográficas de los núcleos rurales de toda Cataluña necesariamente irá en aumento, hasta desertizado el territorio rural.

Hay que apostar por la actividad agraria, el desarrollo de las empresas de servicios, la externalización de costes, el desarrollo de servicios profesionales, y una nueva definición de actividad agraria que levante los beneficios fiscales al conjunto de los actores del sector.

Hace quince años que decimos que hay que equiparar el empresario agrario con los empresarios del resto de sectores, donde puedes ser titular de varias empresas o actividades. en sectores diversos, sin que en ninguno de ellos se limite la renta a percibir, o se establezca un porcentaje de actividad sectorial mínima para optar a las ayudas. Lo prioritario ahora es la producción y los productores de este sector, saber dotarlos de las mismas armas que el resto de empresas y empresarios del país.

 

Artículo publicado en la Drecera 128. Julio - Agosto 2011
INFORMATIVO AGRARIO DEL INSTITUT AGRÍCOLA

Al analizar el documento con más profundidad descubrimos que el informe nos indica: