ANTE RESULTADOS NEFASTOS, SE NECESITA VALOR Y VALORES



Déficit, deuda, desempleo, pensiones en duda... Las crisis obligan a hablar claro para someterse, callar no es sólo una debilidad, es un delito. No sólo hacen falta hechos, las palabras deben ser honestas y no se pueden ahorrar. Ciertos silencios no son de fiar y menos aún, las palabras cobardes. El silencio interior es necesario al ser humano. Por el contrario, el silencio público de aquel que representa una sociedad democrática, es amoral y peligroso. Hay que hablar para que los ciudadanos encuentren con mayor facilidad los caminos del hacer. Jesús, no sólo hacía milagros sobre de las capacidades humanas, sino que hablaba y mucho, siendo valiente con lo que decía hasta la Cruz. Los grandes males, muchas veces no tienen otro remedio que ser encajados con resistencia, sacrificio y esfuerzo. Nunca se borran sólo con quejas y con lágrimas. El hombre con valor y valores, también llora, pero sin embargo, es enemigo valiente, activo y constante, contra el fraude, la mentira, la iniquidad... ¡así de sencillo!

Hoy necesitamos ejemplos reales de renovación social y de progreso. No hay líderes porque, estos últimos años, la popularidad se ha ganado adulando al pueblo, vendiendo fatua alegría y optimismo, disimulando la verdad, induciendo a la superficialidad, todo con el afán de recoger el aplauso y el voto fácil. Más temprano que tarde, los vicios y maldades se acaban transformando en forma de vida habitual. Entonces, incluso el socialismo no es renovación social, y el progresismo no tiene nada que ver con el progreso. Estos últimos años, la cobardía se ha encubierto con tolerancia. Son necesarios valor y valores para la vida ordinaria. El valor de mostrarnos tal como somos y no pasar por lo que no somos, el valor de saber vivir con nuestros propios medios y no a costa de los medios de los demás. Últimamente, no han sido nuestros representantes el mejor ejemplo. Por eso que faltan líderes, que carecen de ilusiones compartidas de país.

¿Cuántas políticas, cuántas empresas, inversiones o planes, han sido sólo palabras y engaño? Extrañeza y frustración por todas partes, pero hoy todavía son pocos los que actúan de forma valiente, que piensan y opinan fuera del dictado de su "secta" social, fuera de su "partido". Pocos muestran un pensamiento dispuesto al debate abierto, meditado y convencido. Hacemos, no según nuestros medios y voluntades, sino apoyados en las supersticiones de la clase a la que creemos pertenecer, muchos hasta llegar, si es necesario, a la deuda o la ruina, bien acompañados, eso si, "por los suyos” que tanto le aman. La realidad humana, cuando realmente progresa, no tiene "tuyos ni míos". Antiguamente, en nuestro país, la realidad tenía "pormenores". Todos los “pormenores" necesarios para afrontar cualquier crisis con valor y renovados valores.


Editorial la Drecera 119. Enero - Febrero 2010.

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