EL CANAL SEGARRA-GARRIGUES Y EL COLONIALISMO METROPOLITANO


Estas últimas décadas, planificación territorial y planificación hidráulica difícilmente han ido nunca de la mano en nuestro país. Diferentes administraciones, instituciones, diferentes competencias e intereses, públicos y privados, diferentes políticas, han complicado a menudo un desarrollo lógico de acuerdo con las necesidades legítimas de cada territorio. Sólo ha sido necesaria la ayuda de las últimas sequías Para que la situación se convirtiera en catastrófica e inaceptable para el conjunto del país. En un año, el sistema infraestrucutral hidráulico, energético, de movilidad... falló en más de una ocasión. Esto evidenció lo que algunos ya habían anticipado, la evidente falta de inversiones en infraestructuras en Cataluña.

Desde la calle Nicaragua, el señor Zaragoza nos dice que, este año, Cataluña es el primer país de Europa en inversión para infraestructuras. Unas infraestructuras, hay que decir, especialmente diseñadas y dirigidas a reforzar el modelo de crecimiento nodal y compacto de la población catalana. Digamos que la apuesta no es nueva desde el socialismo catalán, digamos que ahora les va como anillo al dedo después de tanta “cercanías desesperada” y apagón eléctrico. Este era un huevo de serpiente como tantos otros, años y años incubado el desgraciado nido Convergente, que ahora aprovechan desde el Gobierno de la Generalitat para hacer una tortilla con dos yemas. Una gran inversión en Infraestructuras que de rebote, y mira por donde, facilita el renacimiento del Área Metropolitana mediante una futura ley. Poderosa herramienta de captación, tanto o más poderosa que las decenas de miles de nuevas plazas de funcionario recientemente convocadas. Si la Barcelona maragalliana y olímpica, en boca de la rumba, fue poderosa, la metropolitana, será camino para la consagración definitiva de una primera y, hasta ahora, desconocida mayoría absoluta socialista en el Parlamento catalán.

Estamos ante un previsible y casi irreparable desencaje entre la gran Barcelona y aquel resto de país que no es ciudad. Si se hizo políticamente conveniente un Saura de Iniciativa como Consejero de Interior, ahora nos toca un Ausàs de Esquerra como Consejero de Gobernación. ¿Quién mejor que un constante defensor del Pirineo, de sus pueblos, sus vacas y su buena leche? ¿Quién mejor que un "buen amigo de comarcas", que un "diputado de pueblo", para maestro de ceremonias al servicio de las intenciones del Presidente Montilla y los alcaldes Hereu y Balmón.? A principios del siglo XX, el Instituto Agrícola tuvo un presidente que decía que las obras hidráulicas deben ser un reflejo de las auténticas necesidades e ilusiones, aquellas que son largamente anheladas, sentidas y reclamadas, por cada comarca. Si no es así, si no se cuenta con el previo entusiasmo, decisión e implicación económica de sus ciudadanos, empresarios y propietarios, no hay dimensión a medida, no hay que empezar, pues será una ruina para la gente, una pérdida. Actualmente, la enorme inversión infraestructural del Canal Segarra-Garrigues está motivada por cuestiones económicas e intereses foráneos a ambas comarcas y nada pertinentes. Esta situación, refuerza el argumento y la incipiente realidad de este nuevo y depredador colonialismo metropolitano. Compromete severamente el modelo de una Cataluña de masías, pueblos y ciudades y prima, de forma, difícilmente reversible, la Cataluña de conurbaciones metropolitanas.


Editorial La Drecera 114, Marzo-Abril 2009

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