Un diciembre congelado, que confundido se retira ...


Dicen que a Walt Disney, uno de los Reyes Midas del siglo XX, lo congelaron para poder hacerlo resucitar algún día. Así es cómo conseguir que su muerte no fuera un hecho luctuoso, sino un voto más a la fatua esperanza de la inmortalidad humana y a favor del éxito económico de su remunerante empresa: El marketing de la fantasía. El suyo sí que es un mundo escandalosamente feliz, y donde no sufre ni muere ni Mikey, ni Goofy ¡ni nadie de los suyos! ¡El señor Disney sabía cómo vender bien la irrealidad y la fantasía entre los niños y también, entre los adultos!

En estos momentos, y por mucho frío que pueda hacer este invierno, no creo que en Cataluña o en Europa podemos salvar nada al estilo Disney, como no sean los langostinos y el marisco en Navidad o Año Nuevo. Tal vez antes se nos congelará el salario. Antes se nos congelará el mismo subsidio de desempleo. Antes se nos congelará la empresa, el entendimiento o algo más íntimo... Lo que parece que no hay forma de congelar es la imprescindible socialización de las pérdidas de las entidades financieras y bancarias. Estas deben gastar el mismo tipo de anticongelante que los que utilizan la responsabilidad social corporativa. Toda una trama dirigida, literalmente, por una panda de goznes sin principios de ningún tipo. Muchos de ellos políticos, funcionarios de alto nivel y financieros que sólo quieren salvar su "tinglado" sin depurar ningún tipo de responsabilidades. Desde la caída del comunismo, una irrefrenable alucinación colectiva en torno al éxito del mundo capitalista nos ha llevado a un consumo compulsivo y una laxitud en los principios y valores. ¿Que han hecho nuestros responsables públicos para apaciguar esto? ¿Hemos olvidado que, a parte de compartir unas leyes, necesitamos también compartir unos valores? ¿Hemos olvidado que, a parte de compartir unos servicios igualitarios y universales debemos compartir también unos compromisos familiares y ciudadanos, unas obligaciones individuales?

Además de todo esto ahora parece, más que nunca, que los miembros en representación, función y servicio del Estado deban tener empleo y sueldo garantizados para siempre, pase lo que pase y lo hagan bien o mal. Esto aún crea más distancias entre el administrado y la administración, también entre los votantes y los votados. En estos momentos, sería bastante pedagógico un monumental ERE a los Ayuntamientos, al Parlamento y al Gobierno. Tal vez así, con un paro de estas características, con peligro de perder el trabajo y/o el sueldo, nos ayudaríamos todos!. Se han aprobado tantas y tantas leyes de lo que quisieran nuestros políticos y funcionarios que fueran e hicieran los catalanes y tan pocas leyes que recogieran soluciones por lo que realmente les pasa y preocupa que, a buen seguro, en 2020 Cataluña ya no será Cataluña... Como mínimo Cataluña ya será el paraíso perdido de los espectros y fantasmas humanos, la capital y patria mundial de los habitantes del planeta tierra y galaxias vecinas.

Quizá y por estar a la altura según los tiempos que corren, deberíamos desearos un muy peor, y desgraciada Navidad y Año Nuevo. Pero como somos una institución sensata y realista no lo haremos. Las percepciones son variadas pero el mundo, desde que es mundo, no ha ido nunca definitivamente atrás, a pesar de que pueda parecerlo. Pensad que, incluso en Cervera, sabían hacer cuerdas y sogas marcha atrás. El mundo nunca empeora para siempre, crea que no, sólo que, ahora, se toma una larga "carrerilla" y el salto adelante, cuando llegue, será un nuevo récord. Que tengan buen año ...


Editorial La Drecera 112 , Noviembre –Diciembre 2008

Editoriales anteriores: