Con poco cerebro en la cabeza y un plumero en las manos



No, este título no habla de las vedettes del Paralelo. A día de hoy, todas ellas tienen mucha más sensatez y buena prensa que todos los políticos juntos. Estos se han convertido en seres tragicómicos, faltos de sentido común y de previsión. Unos cuentistas prepotentes que con reflexiones infundadas no hacen más que jugar con los intereses y las legítimas expectativas de los ciudadanos. Es necesario pensar que el serio déficit estructural que actualmente sufre Cataluña, hará más difícil digerir la crisis que se nos vienen encima.

Dice la leyenda que cuando Cataluña era la primera potencia de Europa, el Rey Jaime I, “El Conquistador”, creyó conveniente enviar un emisario al emperador de China. Como que, en aquel momento, no disponía de caballero ni de hombre de armas, ya que los necesitaba para sus empresas militares, decidió enviarle el Padre Abad de Poblet, que era un hombre muy sabio y muy listo. Recibido por el emperador, el buen fraile, de inmediato quedó dolido por el gran desdén que le manifestaba aquel falso dios de la tierra y gobernante todopoderoso de la ciudad prohibida. El Abad contó toda una serie de cosas fabulosas de Barcelona y Cataluña. Ninguna del todo ciertas, ni ninguna del todo falsas, ya que, un apóstol de nuestro Señor no puede decir mentiras. Deberíais  saber que el Rey, mi señor, vive en una ciudad mucho más grande que la vuestra y encima de agua dulce que es el agua del Río de Sota y del Río de Santa Eulalia. Como que Barcelona es puente entre estos dos ríos, en muchos sitios de la ciudad hay jardines, huertos y prados donde pacen más de cien mil cabezas de ganado. El emperador quedó sorprendido, poniendo mucha atención y respeto a todo lo que decía aquel embajador.

Desde entonces y de este hecho, todo el mundo entiende que quiere decir “ser engañado como un chino”. Hay que tener presente que este año los Juegos Olímpicos los organiza China y no nosotros. Un país oriental subdesarrollado que crece sólidamente al 9%, cuando nosotros aún no sabemos si flotamos en la inopia, si caminamos de lado como los cangrejos de agua salada o quizás marcha atrás como los cangrejos de agua dulce. Somos complicados con ganas. De cara a fuera lucimos una imagen de un país sin problemas y cara adentro encajamos una tomadura de pelo monumental.

Todas las insuficiencias estructurales aparecidas últimamente en la conurbación barcelonesa y que rebotan por encima de todo el territorio catalán, son fruto de la incompetencia de nuestros actuales representantes.

Muchas de estas carencias ya habían sido previstas y planificadas las soluciones hace ya más de cuarenta años, pero con el defecto de no haberlo tenido nunca en cuenta. Olvidadas en el cajón, año tras año, a cambio de políticas oportunistas, de coyuntura y corto plazo.



Editorial la Drecera 108. Marzo - Abril 2008

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