2. UN NACIMIENTO CON EMPUJE Y ACIERTO. 1851 – 1859

 

La Exposición Internacional de Londres y las fiestas de la Industria Universal.


España no asiste, oficialmente, a la Exposición Internacional de Londres, mientras que en Barcelona se sigue por la prensa. Se habla, entre otras cosas, del inmenso invernadero del ingeniero Paxton, llamado Crystal Palace y de las habilidades en mecánica aplicada en el Reino Unido. Es el triunfo de la ingeniería que se enseñorece durante todo el siglo XIX, avergonzando a la arquitectura. El mismo 1851, la Repúblique Française hace Les Fétes de l’Industrie Universelle para contrarrestar el éxito ingles, entonces sin precedentes en el mundo. La “grandeur” francesa se mofa de los ingleses y de sus costumbres con varios chistes.

Se constituye el Instituto Agrícola Catalán

El 22 de mayo de 1851, a las 12 del mediodía, se firma la constitución del Instituto en el Salón de Agricultura del Palacio de la Diputación Provincial de Barcelona, ante las autoridades del Gobierno  y de sus primeros 107 socios de toda Cataluña y se expidió una cédula de nombramiento de socio para cada uno de ellos. Es nombrado presidente de la entidad, Joaquím Desvalls i Sarriera.

El presidente de la reunión fundadora, Josep Bertran i Ros, expresó, en su discurso, conceptos que hoy son de acaparadora actualidad:

“Hemos de sacar la agricultura de su atraso y en unión con la industria y el comercio, conseguir un crecimiento armónico de los tres sectores.”

El presidente del Instituto Industrial de Cataluña declaró:

“El Instituto Agrícola Catalán proporcionará a nuestra industria la posibilidad de ofrecer prensas y multitud de otros utensilios necesarios para el desarrollo del agro

El Instituto Industrial de Cataluña se fusionó con Fomento de la Producción Nacional en el 1879 bajo el nombre de Instituto de Fomento del Trabajo Nacional, que se consolidó, definitivamente con la incorporación del Fomento de la Producción Española, en el mes de marzo de 1889, desde entonces hasta hoy, lo conocemos como FOMENTO DEL TRABAJO NACIONAL, con sede en Barcelona, en Vía Layetana.

Primeras actuaciones del Instituto Agrícola Catalán

Al estilo del Journal de l’Agricultura Pratique, fundado el 1837, se edita la Revista del Instituto, bajo el título: “Revista de la Agricultura Práctica” (foto de la primera portada del 1851).

* Las buenas añadas agrícolas y de la economía en general impulsan el optimismo. En el 1852, el Instituto Agrícola comunica al Gobierno y argumenta en una reunión en el Ministerio, la necesidad de hacer efectiva la construcción del Canal de Urgell, obra que se emprendió en 1853 por la firma “Girona Germans, Clavé i Cia”. Se trataba de una familia socia y vinculada en muchas decisiones estratégicas de nuestra asociación y, como otros socios, con fincas y intereses, desamortizados o no, en las tierras de poniente: Segriá, Noguera, Urgell y Segarra.

Desde 1853 el Instituto colabora asesorando sobre jardinería urbana al Ayuntamiento de Barcelona y pasó a ser consejero permanente en el año 1857.

La Junta Directiva hizo construir para los socios, el 1854, fuelles Gaultier, para azufrar las cepas.


El Instituto Agrícola forja un clima de opinión propicio para la creación de granjas-escuelas. Un ejemplo, entre otros, fue la de Fortianell, a Fortiá, cerca de Figueres, impulsada de la mano del socio de mérito y honor, Narcís de Fages. La escuela la dirigía el socio corresponsal, Francesc Jordi Romañach.  Durante aquellos años se pidió de manera contínua, la ayuda de los grandes propietarios para obtener terrenos en condiciones para establecer de nuevos, por otra parte tan comunes y abundantes en el resto de Europa. Este interés por la formación agrícola a todos niveles culmina con las buenas relaciones con la Diputación barcelonesa que, finalmente, tomó la decisión de fundar la Escuela de Agricultura en el 1894, para formar en el peritaje agrícola.

El 1856, en plena Fiebre del Oro en Cataluña y tres años antes de los primeros Juegos Florales, el nuevo y joven secretario general de la casa, Andreu de Ferran i Dumont, impulsa la publicación totalmente en catalán del emblemático “Calendari del Pagès”, con la sorprendente tirada de 17.000 ejemplares, que hubo de reeditarse, aumentando el número de ejemplares en los años siguientes. Son buenos momentos económicos para la expansión de la entidad.

 

Inicio de unos intereses claros: la competitividad, la diversidad, la transformación y la calidad de la producción agraria.



El Instituto Agrícola participa en la Exposición Internacional de París y, al año siguiente, en el Concurso Universal Agrícola de París. El socio Josep M. Despujol es el comisario Regio. La Diputación de Barcelona, a instancias de la Junta Directiva, pensionó a dos socios para hacer un estudio de esta exposición. Desde estas fechas: 1855, 1856, 1857, 1860, 1867, 1889 y 1890 y hasta el primer tercio del siglo XX, el Instituto Agrícola participó activamente en ésta y en otras muchas exposiciones, ferias, concursos y congresos de todo el mundo: Londres, Hamburgo, Viena, Filadelfia, Chicago, Amberes, Colonia, Bruselas, etc. El Instituto Agrícola, fruto de la experiencia adquirida, las fue organizando en diferentes capitales catalanas y pueblos, buscando los efectos beneficiosos que aporta la competitividad. Desde entonces, se creó una especialización de cualidad en las producciones, bastante ventajosa en vistas del potente mercado cuantitativo del resto de España y el del exterior, inclinado al librecambio. El Instituto potencia, desde entonces y con constancia, las más diversas producciones fomentando que el socio se iniciara en la industria transformadora derivada.

 

De la generación romántica a la de la “Renaixença”. Las familias del Grupo catalán.


En un año el Instituto tiene el ingreso de 470 socios, fundando una delegación en Murcia con 36 socios. Son miembros de familias burguesas emergentes de la “gentry” catalana. Son buen ejemplo de ello el famoso y rico indiano Josep Xifré i Casas, buen conocedor de la economía internacional y inversor, que compró tierras en Cataluña y el urgellés Ignasi Girona i Targa, iniciador de una saga con el lema “el hombre hace la casa y la casa hace el hombre”, familia de notable progreso industrial, agrícola y económico en Cataluña, y con influencia en los destinos del Instituto hasta principios del  siglo XX. También lo fue la familia Güell, que al ennoblecerse escoge el lema “soy de casa payesa” o el socio residente de mérito, Ramon Bonaplata i Nadal, sucesor de los Bonaplata, antigua familia procedente de Sallent, socios también del Instituto Industrial de Cataluña.


La factoría de los Bonaplata, en la calle Tallers, tuvo la primera máquina motriz de vapor de España el mes de junio de 1832, en activo al año siguiente. Con ella se accionaron los telares. Con sus conocimientos prácticos se facilitó la aplicación de la fuerza de vapor a la agricultura catalana: soplillos, maquinas de batir, prensas, aradas de polea y sirga, con sensatez y medida. La nefasta explosión y muerte  de operarios y payeses en la versallesca finca, cerca de Barcelona, del socio Erasme de Janer i de Gònima, no ayudó nada la implantación de aquella nueva tecnología.