Europa: del bajo coste hacia el alto riesgo


En estos momentos, es ya casi incomprensible la azarosa menopausia política y funcionarial de la gran madre Europa, la falta de respuesta y contraataque de su asociacionismo civil.

Llegar a creer y difundir por los medios, que hoy no vale la pena producir ni manufacturar nada en Europa. Defender que ya no vale la pena generar y, menos aún, asegurar ninguno de nuestros recursos primeros, es una tontería peligrosa y sin precedentes en la historia de este viejo y ahora envejecido continente. Tan viejo que tiene una cruel memoria selectiva. Sólo recuerda los campos de concentración y parece haber olvidado los sufrimientos de su mayoritaria y anónima ciudadanía. Aquella que resistiendo, también sufrió el frío y el hambre. Parece como si hoy Europa hubiese olvidado que la última guerra mundial la "perdió" de forma estrepitosa.

Tan vieja se nos ha hecho Europa que ha olvidado la importancia estratégica de sus recursos primarios propios: energéticos, alimentarios, territoriales, poblacionales. Hay, para poder decidir con un mínimo posible de autonomía, y en modesta proporción, - así es como se empieza de nuevo - sus propios destinos, su propia autoestima.

¿Cómo están creciendo cualquiera de los Países emergentes si no con la recta producción, administración y uso de sus recursos más primarios? Y no sólo esto, sino que también son los primeros en capitalizar la innovación. La necesidad, tarde o temprano, siempre espabila. La abundancia, por un general, disipa y relaja.

A pesar de que cada vez en Europa parecemos más ricos, somos bastante más débiles a la hora de producir y/o administrar correctamente nuestros recursos estratégicos más elementales como son: la energía, el agua, la contaminación ambiental y el territorio.

Somos tan y tan ricos que, Europa, a pesar de crecer en extensión para adhesión de nuevos Estados, se nos hace cada vez más pequeña. Cada vez dependemos más de fuera de Europa para poder vivir en Europa. Somos tan poderosos que creemos firmemente que el 90% de los países que consideramos pobres desean seguir siéndolo por muchos años y en nuestro servicio. Esto sabemos que no es ni será así. Ya sabemos que los EEUU ya hace más de veinte años que ha optado por el camino de unas buenas relaciones económicas con la India y China.

Min Zhu Chen, vicepresidente del Banco de China, dijo recientemente en el Foro Económico Mundial de Davos que: "El liderazgo dentro del sector productor y manufacturero no es una forma de poder económico. Si no se consigue un liderazgo en los mercados de capitales, no será posible conseguir el poder político en el mundo. En este apartado el predominio de Estados Unidos sigue siendo muy relevante. "

La nueva Europa Social del Bajo Coste es un error y un engaño a las relajadas clases consumidoras que se creen medias. Es un claro indicador de sumisión por mala eficiencia de nuestros recursos más primarios y estratégicos, ya no sólo frente a EEUU, sino en la misma China y otros países emergentes. En espacio de pocos años la dependencia puede ser absoluta. La emblemática industria agroalimentaria europea está sentenciada a muerte mientras siga dependiendo, en un 60% de media, de la materia prima y la energía extracomunitarias. Una materia prima controlada además por lonjas y mercados de futuros foráneos, aunque tenga postores europeos, muy bien pagados, por cierto. Las auténticas multinacionales globalizadoras surfean todos los mercados, sin perder nunca de vista aquellos Estados que referencian la seguridad de un abastecimiento alcance.


Editorial La Drecera 102, Enero – Febrero 2007

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