EL TAMAÑO DE MIGUELÍN Y LA PIRÀMIDE INVERTIDA



"El futuro de España es del tamaño del niño, del tamaño de Miguel".
Esto dijo el Presidente Zapatero durante el Día de España en la Exposición Internacional de Shangai en el Pabellón Español. Han pasado ya sesenta años de aquella España que vivía su "baby boom". Durante todos estos años ningún político ha sido bien visto si decía: "hay que tener hijos". Las cuestiones de familia no han formado parte de la agenda política y hablar los ponía, y los pone, muy nerviosos. Los votos han sido dados para desarrollar engañosas y fraudulentas libertades. Este hacer ha favorecido, muchas más roturas que nunca de familias con menores que, muy posiblemente, en otras condiciones públicas, hubieran logrado mantener con éxito su compromiso privado. Esta es la pista "low cost" de nuestro Circo Catalán actual: Sólo queremos payasos, mimos y funámbulos. Palomitas y nubes de azúcar. Los domadores, como los toreros, han sido despedidos por autoritarios, por insostenibles y antiecológicos. Sin embargo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos sigue formulando que: "La familia es la unidad básica y natural de cualquier sociedad". Como, últimamente, Cataluña resulta que es más una nación que una sociedad... la familia, y los hijos, ya no importan.

El Pabellón español es un inmenso cesto de mimbre, boca abajo, que acompaña el gigantesco Miguel. Exhibimos inconsciente y obscenamente lo que ya no tenemos, lo que nos falta. Ante este gordito bebé robotizado de seis metros y medio, una especie de Buda multifuncional con ojos azules y pijama europeo, los chinos se ríen. Ríen hasta cuando parece que no toca hacerlo, y eso da miedo, bastante miedo. Hoy ya nos venden casi siete veces más de lo que compran. ¡Puede ser por eso, el tamaño del muñeco!. La imagen de los pabellones se convierte en un juego por los despropósitos. El Pabellón de China, en forma de Pirámide Roja Invertida, tendría que ser obligadamente el emblema de España. Especialmente el de Cataluña y Barcelona, donde tenemos una tasa de fertilidad por debajo del 1'2%, la más baja de toda Europa. Un decrecimiento sometido al peso de un envejecimiento poblacional cada vez más abrumador. Este hecho estadístico, se suele representar mediante una pirámide invertida y si la pintamos de rojo mejor que mejor. Quizás nos enteraríamos definitivamente que "el tamaño real de Miguelín es muy chiquitín y su futuro també".

El factor humano constituye la savia de toda sociedad. Su juventud es su fuerza y su tiempo de proyectos a medio y largo plazo. Estas últimas décadas en España y en Catalunya no hemos tenido en ninguna consideración la gran importancia de tener, una tasa de fertilidad superior, la importancia de conseguir una pirámide poblacional equilibrada. Son escasas las criaturas, son pocos los niños y los jóvenes, a menudo mal criados y con un elevado y persistente fracaso escolar. Hasta las Universidades y Facultades españolas, ahora, están fuera del ranking de las doscientas Universidad más eficientes y líderes en el mundo. Querer salir de esta crisis demográfica, más que económica, tal vez sólo será un deseo durante unos años. Todo esto ya lo había insinuado algunas veces el ex presidente nacionalista catalán Jordi Pujol y, de forma totalmente injusta y manipuladora, fue tildado de xenófobo. Cambiar una pirámide invertida de estas proporciones y sin más inmigrantes, pide políticas a muy largo plazo, muchos esfuerzos y mucha convicción. Cosas que hoy brillan por su ausencia.



Editorial La Drecera. num 123. Septiembre - Octubre 2010

Informativo Agrario del Institut Agrícola.

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