El Canal SEGARRA-GARRIGUES: UNA CUESTIÓN DE ESTADO

Mateo Comalrena de Sobregrau, Enginyer Agrònom i de Forest

La población, y algún que otro partido político, ha asistido, con una mezcla entre estupor e indiferencia, como la puesta en regadío del complejo Segarra – Garrigues, se iba reduciendo bajo la presión del doctrinarismo ecologista, recogido, en este caso particular, bajo la forma de Red Natura 2000. De hecho de las 70.000 hectáreas inicialmente propuestas y proyectadas para la transformación en regadío han quedado reducidas a 30.000; o sea, que más de la mitad del proyecto ha sido amputado.

La prensa leridana ha intentado buscar razones a semejante despropósito, pero su propia naturaleza provinciana, y dicho sin ánimo de ofender, no le ha permitido ver la complejidad de la cuestión. La prensa más general le ha dedicado alguna que otra página, pero con tintes manifiestamente de trámite.

En el trasfondo de la cuestión del Segarra – Garrigues ha habido un hecho irrazonable; a saber, que la Comisión Europea financiaba la puesta en regadío a la par que la reducía con pretextos ambientales. O sea, con una mano ponía y con la otra sacaba; y semejante actitud no parecía atender a lógica alguna.

Y sólo superando la visión provinciana hay luz a esta aparente incoherencia. Con más o menos temperatura, con más o menos agua, la Península Ibérica ha sido loada, desde los tiempos de los romanos por ser un granero; por ser una zona de climas benignos para la agricultura. La modernidad ha conducido a creer, al común de los ciudadanos que la agricultura es una cuestión baladí. Baladí en cuanto a mano de obra quizás, pero nunca en cuanto a cuestión estratégica, pues, para bien o para mal, la gente tiene la mala costumbre de comer a diario. Y uso el término baladí en su doble significado.

Superando pues la visión provinciana, resulta ser que el Segarra – Garrigues tenía que ser la expansión natural de la intensificación de la agricultura en el valle del Ebro. El Segarra – Garrigues era y es el apéndice de un complejo que empezando por los regadíos de Navarra, Bárdenas, Canal Imperial de Aragón, Canal de Aragón y Cataluña, Pinyana – Algerri – Balaguer, Canal de Urgel, Segarra Garrigues, Delta del Ebro, y un sinfín de pequeños regadíos de la vega del Ebro, da como resultado un no despreciable ámbito de producción agraria buena, bonita y barata.

Buena porque la conjunción de climatología, a pesar de las calamitosas advertencias de cambio climático, y la disponibilidad de agua le da un potencial interesante. Bonita porque en pocos espacios de la Unión Europea se pueden encontrar un continuum  agrario de estas características. Barata porque son regadíos, la mayoría de ellos sin coste energético ni para el bombeo de agua ni para calefacción, como sucedería en los invernaderos holandeses.

La cortedad de miras de nuestra clase política, la dispersión de criterios que se produce como consecuencia del estado de las autonomías y la aversión que lo catalán produce en la corte madrileña ha resultado una conjunción fatal en el gran tablero del ajedrez europeo.

Hasta la fecha, y a la espera de la llegada de nuevas generaciones más jóvenes, la Unión Europea de unión tiene poco. Con un parlamento títere, el peso de las decisiones recae en la Comisión, la cual no es más que una sala palaciega para un elegante y cortés duelo entre los Estados de la Unión, donde no se muestran las dagas pero las estocadas entre ellos producen heridas que manan sangre profusamente.

Y el más interesante de los duelos habidos últimamente ha sido Red Natura 2000. De Red Natura 2000 lo más importante es saber que se financia con los mismos fondos que la Política Agraria y por lo tanto los Estados deben decidir como repartir estos fondos, bien en producción, bien en protección. Pongamos un ejemplo para ser clarificadores: Un agricultor puede destinar sus disponibilidades económicas a comprar alpiste, pero solo tiene dineros para comprar cien quilos de alpiste. Comprado el alpiste lo puede usar para alimentar a unas gallinas ponedoras o para alimentar los gorriones que vuelan por los campos. Una alternativa da réditos en huevos que se pueden vender, otra da lugar a la romántica contemplación de los pájaros piando. Lo mismo pasa con Red Natura 2000.

España, con su tradicional indolencia, pensó que Red Natura 2000 sería un maná de los cielos, donde se cobrarían dineros por no trabajar, y España, sumida en su regionalismo, con unos ministerios centrales alejados de la realidad cotidiana y con una pésima preparación para las negociaciones europeas, que no atienden a mucho más que la mendicidad pública, perdón, digo mendicidad  europea; no se dio cuenta del jaque al rey que se avecinaba.

Jaque al rey porqué mientras España se apuntaba a Red Natura 2000 a cambio de recibir fondos para no hacer nada y a cambio de bloquear su potencial agroalimentario (bueno, bonito y barato), Francia y los Países Bajos sólo declaraban para Red Natura 2000 el 2% y 5% respectivamente de su territorio, a la par de seguir destinado su participación en los fondos de la PAC a acciones de fomento de la riqueza agraria que habrán de revertir en el futuro en mayorar las rentas nacionales.

La Unión Europea aparentemente se libró los aranceles aduaneros, pero en esa sala palaciega para el elegante y cortés duelo, los Estados siguen practicando políticas proteccionistas revestidas de grandes máximas, como el medio ambiente, los derechos de los trabajadores, los espacios trans-europeos,....; mucha palabrería. Desgraciadamente en Europa siguen habiendo muchas naciones para una unión, mientras que en Estados Unidos hay una sola nación para muchos estados.

Y jaque al rey y no jaque mate, porqué hay una posibilidad. Red Natura 2000, que no deja de ser, conceptualmente,  un inventario de espacios naturales y está muy alejado de la idea de espacios protegidos, en España se dejó a la suerte  de la regiones. Cada una de ellas hizo un particular micro-recreación de Red Natura 2000, incluyendo en todas las regiones todos los diferentes hábitats de la lista, aún cuando estos estuviesen manifiestamente fuera de lugar; quedando la duda porqué no se declaró el foso de los osos polares del zoo de Madrid Red Natura 2000 en representación de los hábitats boreales presentes en España.

Lo cierto es que alguna dehesa extremeña podía representar, suficientemente bien hábitats esteparios y se podría excluir, perfectamente, los llanos agrícolas del valle del Ebro, y por otro lado determinadas zonas pirenaicas podrían representar el hábitat alpino mucho mejor que los picachos de la Sierra de Madrid.

Por lo tanto, una acción coordinadora del Estado, podría aclarar el embrollo que las regiones españolas han montado ante Europa. La acción diplomática va tener que ser, ahora, mucho más intensa, pues se va a tener que enseñar, en el escaparate europeo, hasta la doblez de la descoordinación regional española y todo ello con la dificultad añadida que algunos Estados ya dan por sentado haber bloqueado considerablemente la agroindustria española. No en vano muchas cancillerías comunitarias han reducido, en un geoestrategia, la Península Ibérica a la mera funcionalidad del jardín del la Europa meridional. ¡En Flandes ya luce el sol, y a ver quien va querer nublos!

Jaque al rey porqué de momento las negras han conseguido bloquear el crecimiento del potencial de la agroindustria del valle del Ebro. El jaque mate vendrá cuando se cierren los grifos de los dineros europeos para pagar la prima compensatoria de ¿millones de euros anuales por no aumentar nuestra agroindustria. Luego habrá sido como una bomba caída; no va haber ni capitales ni rentas para atrapar otras regiones europeas.

Y en el tablero interior, en los escaques regionales, a las comunidades de la ribera del Ebro se les puede erigir un monumento a la ceguera estratégica. Pues matando a los propios peones, sacrificando a los propios alfiles, y enrocándose sin razón, discutiendo si el agua era para unos o para otros, perdieron de vista la necesidad de un frente común para defender el conjunto del sector agroalimentario de esta ribera del Ebro que atiende un total de ¿ hectáreas.

En el juego del ajedrez no son las blancas contra las blancas, sino las blancas contra las negras. Los peones de las negras ya han avanzado hasta medio tablero, los caballos y las torres asedian al rey. Quizás sea hora de replegarse y plantar cara. ¿Saldrá la reina, el Estado, y actuará?

Hace muchos años que el maná dejó de caer de los Cielos; el pan con el sudor de la frente. De las limosnas de la Unión Europea, se puede vivir mientras haya ricos para dar limosnas a los pobres. De los réditos de las inversiones de la Unión Europea se puede vivir aún no llegando capitales. Es cuestión es Estado decidir el modelo; pero que recuerde nuestra clase política que, con la ampliación, España ya no es del grupo de los pobres sino de los ricos, lo cual significa dejar de recibir a la par de empezar a dar.

Xarxa Natura 2000