"LABOR PRIMA VIRTUS"


"Labor prima virtus", "Labor omnia vincit". Esto escribía Virgilio en sus Geórgicas, hace unos miles de años. En la ciudad de Tàrrega, entre la avenida Catalunya y la calle de Santa Ana, encontramos una casa estilo Arts & Crafts propia de Enrique de Cárcer y Sobis, entonces alcalde de la ciudad. En lo alto de este edificio podemos leer, hecho en mosaico, el título de la editorial de hoy, que reproducimos en nuestra portada: El trabajo es la primera virtud. Reforzar el afán de ser y de hacer para servir, para ser útiles, es el trabajo más auténticamente humano. Saber utilizar en sociedad otorga el sentido más virtuoso que pueda tener nunca el trabajo. Cada uno su parte, cada uno en su saber, talento y vocación. El carácter de un pueblo, se explica a menudo por los rasgos característico de su trabajo. El pueblo catalán comparte con el Reino Unido algo más que el patrón, Sant Jordi.

William Hazlitt, en 1805, a su "Principles of human Action" escribió, con su estilo rudo y sin adornos: (...) "Las personas más sensatas que es posible encontrar son los hombres de negocios, los empresarios. Hombres de mundo, inteligentes, que razonan según lo que ven y lo que saben, en vez de lanzarse a discusiones ideológicas y emotivas sobre cómo deberían ser las cosas." Seguro que la sensatez de nuestros primeros hombres de negocios , de nuestro célebres viajantes, ha sabido también reforzar la cordura que tradicionalmente ha acompañado Cataluña. La forma en que Hazlitt describe al hombre de negocios inglés se parece bastante a la de un empresario catalán. Lo hace pero de una forma tan descarnada, tan poco mediterránea, tan de vikingo que, todo hay entendiendo su discurso, un mediterráneo podría sacar rebanada y furor para montar una huelga general permanente: (...) "El hombre de negocios es malo, su tiempo es su dinero y busca siempre el camino más corto a pesar de la ley. Tira constantemente de su carreta donde desarrolla el trasiego, negocio o profesión y aprovecha de conocer las debilidades de la condición humana."

Seguro sin embargo, que más de uno de los que estáis leyendo estas líneas, considera que este Hazlitt tiene más razón que un santo. Un alto funcionario del Reino Unido que, mira por donde, lee la Drecera y en catalán; felicitaba la editorial de nuestra revista, de enero de este año, por haber atado, de forma tan irónicamente inglesa y pedagógica, la economía con la ley de la gravedad y las claras diferencias entre lo sostenible y lo sustentable. Preguntaba, a continuación, si el editorialista sabía que Sir Isaac Newton fue uno de los mejores Directores de la Casa de la Moneda del Reino Unido a finales del siglo dieciséis. Pues no... ni puñetera idea, pura chiripa. Antes y en aquel tiempo, las monedas eras de metales nobles. Pero mucho más importante que el oro era la palabra dada y el trabajo bien hecho. El primer traidor de la democracia moderna, un mentiroso sin palabra, fue Richard Nixon, que tuvo que dejar de ser presidente de los Estados Unidos. Fue este mismo quien, durante su mandato, tuvo el acierto de sacar la paridad y patronaje del oro con el dólar y, así, las otras monedas desarrolladas siguieron el camino de una nueva economía basada en el crecimiento ilimitado que nos ha llevado hasta la actualidad. Pero esta nueva economía pedía también una gran lealtad y más palabra que nunca. La pérdida de confianza actual viene de esta falta progresiva de lealtad, del exceso de leyes y normas, de la mentira premeditada y tirar irresponsablemente del manubrio de la máquina de los billetes. Esta es la auténtica crisis de las sociedades hasta hoy ricas. El vulgar retorno de los malos en el valor refugio del mercado del oro, otras piedras y metales, ratifica el regreso a las cavernas de Alí Babá y los cuarenta ladrones. Es el insulto más grande en la sociedad moderna

Ya nada volverá a ser igual. Necesitamos un reencuentro honesto y de servicio con el trabajo, con la inevitable vocación social de la naturaleza humana. Este es el primer rasgo que debería caracterizar la nueva economía y el consiguiente valor atribuible a sus monedas.

 

Editorial la Drecera 129. Septiembre - Octubre 2011
Informativo Agrario del INSTITUT AGRÍCOLA

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