3.    DE LA VISITA DE ISABEL II HASTA LA NEFASTA FILOXERA. 1860 – 1879

El Plan Cerdá.

Con la aprobación oficial del Plan de Ildefons Cerdá el 1860 se iniciaron las expropiaciones. Barcelona deshace el encorsetamiento de sus murallas, necesita crecer y el Instituto Agrícola vigila atentamente la adecuada valoración y el pago de las tierras, el correcto trámite de los expedientes de sus asociados. Es su primer gran trabajo defendiendo los intereses económicos del sector, ganándose no pocas incomprensiones de la Administración y de intereses ajenos a la agricultura. Pero al mismo tiempo, también recibe numerosas adhesiones de agricultores satisfechos por su valiente gestión. El gabinete de abogados de nuestra entidad adquiere prestigio y un merecido respeto.


Las entidades de ahorro y crédito: un interés constante.


Durante todo el siglo XIX se trabaja a fondo desde el Instituto Agrícola sobre la conveniente existencia de Entidades de Ahorro y Sociedades de Crédito Agrícola y Territorial en España, unos estudios dirigidos por el socio Felip Bertran, que se iban redactando y publicando, informando al ministro de Hacienda y a las Diputaciones Provinciales.


La visita de la Reina Isabel II.

La reina Isabel II y su esposo, Francisco de Asís, fueron socios de honor desde 1858.  Su Majestad estuvo al corriente del Instituto ya en su fundación con los informes de Josep Bertran i Ros, uno de sus abogados más eficientes. En 1860, el Instituto Agrícola hizo mucho más que colaborar para la buena marcha de la visita Real a Barcelona. El día de la “Mare de Déu de la Mercè”, los Reyes recibieron solemnemente al Instituto, su Junta Directiva, seguida de 8 muchachas vestidas de payesas del Campo de Tarragona, del Ebro, de Urgell, de Vic, de Barcelona, del Penedés, del Vallés y del Empurdán, que ofrecieron unas cestas llenas de frutos de la tierra. Un chiquillo y una chiquilla de la Plana de Vic, vestidos al estilo de aquella comarca, regalaron un traje completo de payés y de payesa al niño Príncipe de Asturias (más tarde Alfonso XII). Seguidamente, vino una representación de los socios, unos vestidos de etiqueta y chistera y otros de payés con barretina. Los Reyes tuvieron una reunión con la Junta Directiva. Al día siguiente, en su visita a Montserrat, el Príncipe fue galantemente vestido con el traje de catalán que le ofreció el Instituto Agrícola.

El socio Pau Milà i Fontanals, por encargo del Instituto, diseñó la columna dedicada a conmemorar la visita de SSMM a la ciudad de Barcelona, inaugurada en la Plaza Palau, delante del edificio del Gobierno Civil, el 23 de septiembre de 1860. Este monumento fue ejecutado por los escultores Simó y Ribó. En las cuatro caras de la base había un escudo de cada provincia simbolizando como la ciudad era hija del campo. La columna tenía varios motivos rurales, herramientas entrelazadas y dibujos de diferentes frutos. No se pudo fijar, encima de la columna, una escultura de Venanci Vallmitjana, debido al intenso viento reinante esos días. Esta obra representaba Barcelona como una bella “glaneuse”, una ciudadana hija de la sangre y la sudor de las casas y las sagas del campo catalán.

El presidente del Instituto, como institución que pertenecía a la Junta de Obras del Puerto de Barcelona, acompañó a la Reina y representantes de los otros estamentos y corporaciones públicas a la inauguración de las obras. Su Majestad, desde una barcaza  ornamentada, con un mar agitado, dejó caer un enorme bloque de piedra de Montjuic allí donde había de hacerse la nueva obra.

El Instituto se consolida en Cataluña y España

Un 15% de los 2.122 socios del Instituto son de España, principalmente ubicados en Galicia, Huesca, Valencia, Madrid, Sevilla, Murcia, Málaga y las Islas Baleares. El tema del azúcar de caña en Ultramar incitó al grupo de los americanos a proponer abrir una subdelegación del Instituto en Cuba.

El Instituto Agrícola redacta, publica y presenta al Gobierno del Estado los Estudios sobre codificación de aguas, que culminó en la redacción y aprobación, casi 10 años después, en el Parlamento, de la Ley de Aguas, pionera en Europa por su útil y moderna concepción.

Se crea, el año 1867, el Laboratorio de Química Agrícola del Instituto Agrícola, siendo su director el socio de honor Luis Justo Villanueva, momento en el que se introdujo la pasteurización en los elaborados de productos agrarios.


El Instituto Agrícola informa y advierte a sus socios sobre la filoxera, detectada en Francia. Tendrán que pasar casi 10 años hasta que llegue a Cataluña. Es el desarrollo del comercio el culpable de la introducción de esta plaga, precisamente para Girona y Málaga. El Instituto advierte seriamente, en varias ocasiones, al ministro de Fomento, para que exija el cumplimiento de las disposiciones aduaneras vigentes, especialmente, en lo que se refiere a materiales vegetales infectados. Paralelamente, el Instituto informa a sus socios, a través de la revista, de la evolución de la plaga.

Participación en la Exposición General de las Cuatro Provincias Catalanas, celebrada el año 1871, entre otros productos de interés agrícola en el stand de la Universidad de Barcelona, los visitantes podían contemplar las primeras muestras de abonos minerales y productos químicos para la agricultura fabricados en casa: los de la Agricultura Catalana en Hospitalet, nacida y impulsada por el Instituto Agrícola, con su famoso Guano Catalán Artificial; los sulfatos de cobre y hierro y más tarde, los superfostafos de Francesc Cros, un francés catalanizado y instalado en Barcelona, raíz de una saga que se constituye como Sociedad Anónima Cros, el 1904, llegando a ser activa hasta hace pocos años y transformándose, por fusión, en la empresa ERCROS.