Fin de mes, fin de año…

 

Será la primera vez, hace décadas, que la administración pública deba tomar tan seria atención a un cierre de mes y de año. El Fin de Mes y el Fin de Año, es una liturgia empresarial tan sagrada, que todo empresario sabe que, si no se preocupa en serio, puede acabar muy mal. Puede acabar en suspensión, ruina y crucifixión.

 

Desde hace tiempo el señor Juan Rosell, empresario y presidente de la CEOE, ha ido anunciando que el aparato público debe poder y saber aprender los procedimientos empresariales para hacer flotar el país. ¿Un presidente de las Patronales aconsejando los Gobiernos? ¿Dónde se ha visto? Rossell haciendo pedagogía, como pocos, a la clase política y funcionaria de las Autonomías y del Estado. Explicando, de derecho y revés, como funciona esto del trabajo, de la productividad, la empresa y los salarios, pero chico... parece que los gobernantes sólo saben repartir presupuestos, distribuir dinero, agrandar y multiplicar los servicios periféricos de la administración pública en forma de consorcios, asesorías, empresas participadas ...

 

Pero la realidad tiene el defecto, o virtud, de ser real. Del habitual silencio de papel del Boletín Oficial del Estado o del Diari Oficial de la Generalitat de Cataluña, de los Consejos de Ministros o Acuerdos de Gobierno, de repartir sigilosamente lo que corresponde a cada cuenta corriente, hemos saltado al ruido y las pancartas de los funcionarios en las calles, a la huelga y la bronca.

 

La señora ministra Salgado y el honorable consejero, señor Mas-Cullell, no tienen pinta de empresarios ni nada que pueda parecerse. Es más, dentro del hábitat de la administración pública, el empresario, el emprendedor, es un animal desconocido, inexistente ... Para que las cosas funcionen, tiene que haber alguien que sepa  "pegar broncas" cuando el trabajo no se hace y, también, cuando no se hace bien, que todavía es peor.

 

El pobre Séneca, maestro y ministro de Nerón, cuando vio de qué iba la película, estilo Calígula o Tiberio, se apartó muy lejos. En la su masía, cuidaba de la familia, los buenos amigos, produciendo y proveyendo comida, dando alojamiento y seguridad, abroncando su casero cuando no hacía las cosas bien hechas. Aquello fue importante durante ese período.

 


Editorial La Drecera 130. Noviembre - Diciembre 2011
Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

 

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