El viaje de los cangrejos

 

Los cangrejos son miedosos, es por eso que tienen la cáscara tan dura y siempre van hacia atrás. Los cangrejos son valientes, es por eso que lo trituran todo con sus fuertes pinzas, hasta oponentes tan duros como los moluscos. En catalán un cangrejo también es un cáncer, una neoplasia. Enfermedad hoy demasiado común, donde unas células deciden comenzar a multiplicarse con independencia y desordenadamente, alimentándose a expensas del cuerpo de donde provienen. El cuerpo trabaja con unos sistemas de orden y concierto que el cangrejo no respeta y que destruye si le viene al pelo. El cangrejo parece que no mate, pero muriendo el cuerpo siempre muere el cangrejo. Si se mata el cangrejo, o si se separa el cangrejo, el cuerpo vive.  Así un cangrejo sin cuerpo no puede vivir de ninguna manera y un cuerpo sin cangrejo sí puede hacerlo. Esto no está escrito con intención de mal agüero. Sólo es una definición enciclopédica del concepto cangrejo.


Joan Maragall decía que las sociedades humanas pueden dividirse en dos grandes grupos: Las que miran adelante para avanzar y las que miran hacia atrás para no extraviarse. En una frase afortunada el poeta nos retrata las dos Cataluñas, tan necesitadas siempre la una de la otra. Una posición que en el fondo pide que los dos grupos fueran capaces de alcanzar una sociedad a la vez sin pérdidas y sin miedos para encontrar su futuro. Hablando de más miedos, hace décadas, el primer presidente de la F.A.O. también dividía el mundo en dos: Los que no duermen porque tienen hambre y los que no duermen por miedo a los que tienen hambre. Visión más política y combativa, pero que pide claramente acabar con el hambre y así, aparte de poder comer algo, podríamos dormir todos tranquilos de una vez.


El éxito humano siempre pide esfuerzo, suma de capacidades, juicio y al mismo tiempo ímpetu. Pero, por encima de todo, el éxito requiere también herramientas honestas y leales. ¿Es hoy la independencia de Cataluña una herramienta realmente oportuna y útil, objetivamente necesaria para el éxito futuro de los catalanes y del mundo? Hay que saber que el verdadero éxito sólo se consigue cuando se merece y nunca cuando se solicita. Los premios, los reconocimientos, son cuando no se esperan. Pero como decía San Antonio M ª Claret en Cuba mientras daba clases de horticultura a sus catequistas queridos: "Niños, quien no vale para servir, no vale para vivir".


Quien vive sirviendo no tiene fronteras y aquel que solo vive para exigirlasse le cierran todas, con razón o sin ella. Si debe existir una auténtica obra nacional, lejos de negocios y ruindades humanas, si esta obra nacional quiere alcanzar algún éxito, si quiere ser duradera, además de pactos fiscales, de presupuestos, balanzas y otras historias, debe saber ser oportuna especialmente verdadera, honesta y leal consigo misma, capaz de ser amada por aquellos a los que servirá. Es necesario que lo que pertenece a la esfera pública siempre sea afianzado por el buen ejemplo. El vector de auto regresión social siempre tiene una base de engaño y de egoísmo inalienables.  A los pueblos pequeños les cuesta muy poco cerrarse ante la envidia de no poder ser lo que no son y esa es parte de su autodestrucción. En definitiva: Quién no vale para servir, como hoy todavía les pasa a muchos políticos, no vale, ni valdrá nunca, para vivir.


Artículo publicado en La Drecera 135. Septiembre – Octubre

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

Editoriales anteriores: