"¡QUE SE HAGA LA LUZ!"

 

La imagen de San Benito, obra del escultor Manuel Cusachs, fue ubicada hace pocos días en el templo expiatorio de la Sagrada Familia. El patrón de Europa y autor de la regla de San Benito se fusiona con la obra de Gaudí, dos personas de fuertes convicciones y espíritu abierto, con clara voluntad pedagógica y sobre todo, rehuyendo la inmediatez y centrarse en lo perdurable, sólido y consistente.

Leer la Regla de San Benito, escrita hace más de 1500 años y visitar la Basílica de la Sagrada Familia te hace pensar en la trascendencia de las personas humildes al servicio de la comunidad. La genialidad y espiritualidad de Antoni Gaudí y la Regla de San Benito nos inculca ante todo y sobre todo, una sabiduría, es decir, un arte de vivir, una sabiduría animada por el espíritu. Este arte de vivir debe ser optimista, esperanzador, responsable, generoso, humilde y con estas premisas veremos el final del túnel y se hará la luz.

El sector agrario catalán, español y europeo debe rehuir del fatalismo atávico que nos limita. Debemos romper el status quo del folclorismo y el regreso a las cavernas. Debemos recuperar el orgullo profesional de ser - porque somos pieza clave para el progreso de la comunidad. La producción de alimentos tiene y tendrá cada vez más, un papel estratégico para toda la sociedad.

Para que se haga la luz, para salir del túnel negro en el que nos pusieron y nos pusimos, todos debemos recuperar la cordura, la responsabilidad y el orgullo de país, con visión amplia y abierta.

Para conseguir la luz y salir de la oscuridad de la crisis, sería preciso releer la Regla de San Benito y verán que lo escrito en el siglo VI es vigente y perdurable en el siglo XXI.

Los puntos que resumen el contenido de la regla son válidos ante cualquier actitud humana, pero sobre todo lo es para el sector agrario y rural.

La Europa superflua debe cambiar, renunciar a la irresponsabilidad y de dar la espalda a la arquitectura del sentido moral, para acomodarse a lo que no perturba las satisfacciones inmediatas de lo cotidiano. Es decir un sentido prácticamente virtual, inútil, que es todo lo contrario de la persona responsable, capaz de respetar, obedecer y asumir responsabilidades como ser libre. Responsabilidad como condición sine quanon de libertad y vinculación.

Pero volviendo a la Regla de San Benito y repasando las actitudes que se desprenden, se ve claramente que están fundamentadas en la humildad del hombre rural, del agricultor, el sano realismo, autenticidad, discernimiento, discreción, orden, dinamismo, sentido de comunidad y arte de vivir en paz.

Si los responsables europeos, políticos y administradores públicos, aplicaran la regla del patrón de Europa a la hora de legislar el sector agrario, el mundo funcionaría mejor.

Sano realismo en el diseño de la Política Agraria Común, autenticidad en el diagnóstico de los problemas, discernimiento entre lo útil y lo superfluo, discreción en el ámbito de lo ético, es decir circunspección, medida, moderación, prudencia. En resumen, el arte de vivir con el orden, la exactitud, la coherencia y la armonía entre todas las cosas.

Le debemos añadir dinamismo que nos aleje de la apatía, de la desgana y el desánimo y de seguro que estas actitudes nos llevarán hacia el arte de vivir con un fuerte sentimiento de comunidad y a la vez al arte de vivir con paz y libertad.

Un nuevo FIAT LUX que dé fuerza al sector agrario, sector que a pesar del esfuerzos para subyugar añadiendo directivas y normativas, no lo acaban de conseguir, nos lo ponen difícil, pero siguiendo el espíritu de San Benito y de Antoni Gaudí la gente del mundo rural apostamos por lo sólido, consistente y perdurable.

Que San Benito y el venerable Antoni Gaudí nos ayuden y, si además se añade San Isidro será perfecto.

Editorial La Drecera 139. Mayo - Junio 2013

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

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