La cuestión alimentaria y la memoria histórica

 

En ningún otro momento de la historia han ejercido tanto control personas que no se juegan nada. El perfil más sorprendente de la clase política es la conformidad y ver cómo las identidades que parecían sólidas se vuelven fluidas, produciéndose cambios sustanciales en la moral pública y privada. En lugar de modernizar la economía y la justicia se modernizan las apariencias.

Es inaplazable salir de esta sociedad líquida donde lo importante es la conmemoración y no el presente; la apariencia y no la sustancia; el evento espectacular de unos días y no el compromiso duradero de mejorar lo cotidiano, la fiesta como identidad y no la secuencia de los días laborables del tiempo en que el trabajo se compensa con el ocio privado . Es el momento de recuperar la sociedad sólida en la que los méritos están muy repartidos, eliminando el providencialismo populista. Debemos dejar de vivir en la distopía, es decir, en una sociedad ficticia no deseable .

A nadie se le escapa que la cuestión alimentaria es la preocupación , ya que el incremento de la población es muy superior a la producción , teniendo en cuenta que la superficie global de la tierra es de 50.000 millones de hectáreas , mientras que la superficie agraria útil es del 3% , 1.500 millones de hectáreas . Queda claro que la superficie capaz de producir es limitada , la población va aumentando , por tanto la forma de incrementar la capacidad productiva sólo se consigue aprovechando los avances tecnológicos y regadíos modernos y eficaces , a la vez de no despreciar ni una sola de las hectáreas disponibles y a ser posible recuperar otras nuevas .

Es evidente que los actuales planteamientos ecologistas y medioambientales del primer mundo son contradictorios con la solución de la crisis alimentaria .

Durante los últimos años las limitaciones irresponsables a la producción agraria han frenado el crecimiento económico y han favorecido la despoblación rural. Aquellos que su preocupación principal no es la de garantizar la alimentación promueven modelos de producción propios de siglos pasados ​​donde la disponibilidad de alimentos era la principal preocupación de las personas ya que no había garantías de disponer de ellos.

Donde hace falta comprensión de las complejidades de nuestro tiempo aparecen nuevos aprendices de brujo. La hipocresía de esta sociedad distópica se pone de manifiesto en el momento que unos científicos europeos obtienen carne a partir de células madre de la vaca . A partir de la noticia se activan los mecanismos retrógrados de regreso a la agricultura folclórica a partir de una ideología museística y reclaman una " repoblación del mundo rural" al estilo de los " jardineros del reino " de Gran Bretaña. Curiosamente, sin embargo, esta repoblación la quieren para cuidar la biodiversidad, el medio ambiente y los espacios naturales . Para esta gente la producción de alimentos no es importante.

Cuando en Europa se inicia el debate en referencia a este nuevo sistema industrial de producir carne, en Estados Unidos ya hace más de diez años que se comercializa . Cuando en Europa todavía se discute la legitimación de la política agraria comunitaria, en otros lugares del mundo tienen muy claro que lo prioritario es producir alimentos.

Es tiempo de hacer lo que hay que hacer, recuperar el debate de que la prioridad es producir , por lo que se debe valorar la trascendencia de una agricultura sólida y sustentable y de una sociedad rural viva y esperanzada , no tanto por presupuesto público , sino por la capacidad intelectual de hacer lo que hay que hacer.

La PAC actual no garantiza la pervivencia de la agricultura. Es pues inevitable un cambio sustancial del modelo de la PAC , modelo que garantice proyectos empresariales agrarios .

La desmemoria histórica de los aprendices de brujo hace que reclamen modelos de producción caducados, modelos que no garantizaban el acceso de alimentos a la gran mayoría de ciudadanos, al tiempo que exigen protecciones y limitaciones. Todo este planteamiento es absolutamente contradictorio con la resolución de la crisis alimentaria.

Los europeos somos aquellos viajeros que sólo despertamos después de la colisión. Es pues, necesario, que despertemos de esta larga siesta y hacer lo que hay que hacer y lo primero es colocar el sector agrario y agroalimentario en el lugar que les corresponde pues son los que pueden garantizar la disponibilidad suficiente de alimentos a precios razonables que, por cierto, es lo que pretendía y debería continuar pretendiendo el Tratado de Roma .

 

¡Despertamos y hagamos lo que hay que hacer !

Editorial La Drecera 140. Julio - Agosto 2013

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

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