EL ABASTECIMIENTO DE AGUA EN CATALUÑA

Baldiri Ros, Presidente del Institut Agrícola

 

El recurso agua se ha convertido en recurso ideológico, dejando en segundo lugar la importancia que tiene en el desarrollo económico. Esta actitud ha hecho que las actuaciones tomadas, además de ineficaces, han sido caras y más grave aún, han puesto en peligro el abastecimiento equilibrado de agua para todos los sectores.

Cabe destacar que, además, se ha querido obviar uno de los sectores más importantes dentro del ciclo del agua, que es la de los usos agrarios. Este aislamiento queda de manifiesto en todas las actuaciones del ACA (Agència Catalana de l’Aigua) pero también, y esto es más doloroso, por el Grupo del Agua que lo componen, La Cámara de Comercio, el Círculo de Economía, el RACC, Fomento del Trabajo y el Colegio de Ingenieros, ya que en su documento público para pedir una política hídrica más ambiciosa, obvia los usos agrarios.

Nos parece imprudente como mínimo, que no se cuente con el sector agrario en este debate, ya que la agricultura ha sido la responsable de que existieran en nuestro país infraestructuras de embalses de agua y de transporte muy estratégicas para garantizar el suministro hídrico a pueblos y ciudades a la vez que se desarrollaba una actividad económica estratégica.

Ya que la agricultura es economía, también debe preocuparnos que las restricciones hídricas que pueden limitar el crecimiento económico de Cataluña, lo haga también a las empresas agrarias. La empresa agraria y el agua es un binomio indisociable, que no se puede poner en riesgo. Si alguien piensa que dejar de regar puede garantizar la disponibilidad de recursos hídricos están equivocados, ya que dejar de regar significa una pérdida económica y social de grandes magnitudes.

El problema de las restricciones hídricas no se soluciona con la eliminación de 40.000 hectáreas de regadío del Segarra-Garrigues, ni tampoco con la incautación de concesiones al sector agrario. Cierto que el sector empresarial agrario es débil, pero es estratégico para el equilibrio económico en Cataluña y por esta razón el Grupo del Agua debería considerar al sector agrario como estratégico en la resolución de las deficiencias hídricas y, por tanto, debería tener un papel decisorio en este grupo.

Para obtener resultados favorables en la resolución del problema se debería fijar una hoja de ruta en el que participen todos los actores implicados en el ciclo del agua y esta hoja de ruta debería contemplar:

  • Primero: Desvincular el ciclo del agua de ideologías poco científicas y radicalizadas, nada sensibles a las necesidades de las personas y de las empresas.
  • Segundo: La disolución de la Agencia Catalana del Agua que se ha convertido en un instrumento de incautación del agua, a la vez que ha malgastado ingentes cantidades de dinero público para no resolver el problema sino generar más .
  • Tercero: elaborar un documento técnico y científico para poner sobre la mesa las dificultades y en muchos casos la imposibilidad de aplicación de la Directiva Marco del Agua en una climatología mediterránea. La climatología europea no es homogénea, tampoco lo deben ser las aplicaciones de la Directiva Marco. Nos parece poco serio querer aplicar el caudal ecológico en ríos mediterráneos que han tenido, tienen y tendrán periodos de estiaje. Querer dedicar agua almacenada para caudal ecológico es una aberración y una tomadura de pelo.
  • Cuarto: el agua no puede ser el instrumento de confrontación entre comunidades por lo que se hace imprescindible un Plan Hidrológico para favorecer la interconexión de cuencas de forma ordenada, transparente e inteligente.


El libre mercado del agua con todos los mecanismos de salvaguarda es el mecanismo más transparente para gestionar el agua y evitar así la tentación intervencionista de los poderes públicos que acaban por aplicar más ideología que técnicas eficaces. Aplicar conceptos ideológicos en la gestión del agua nos conduce a la destrucción de riqueza, a perjudicar a las empresas y la economía del país y casi seguro a la decadencia moral, social y económica.

Por esta razón el debate del agua debe ser transparente y para que lo sea deben participar todos los agentes implicados en el ciclo del agua, también la empresa agraria, sobre todo la empresa agraria.

Sólo así, poniendo sobre la mesa los intereses compartidos, podremos solucionar los contrapuestos. Sólo así, podremos garantizar la solución a los déficits hídricos.


Artículo publicado en La Drecera, núm. 121. Mayo - Junio 2010.
Informativo agrario del Institut Agrícola.