TENEMOS RECESIÓN Y DEBEMOS SUPERARARLA


Baldiri Ros, Presidente del Instituto Agrícola


Ya nadie niega la realidad, estamos en crisis y recesión. Los gobiernos, aunque tímidamente, lo reconocen y algunos informes auguran que será dura y larga. Para afrontar esta situación es necesaria una actitud honesta de reconocimiento de las dificultades, una actitud valiente para tomar decisiones que a corto plazo pueden ser impopulares, y un comportamiento que genere confianza a los agentes económicos.

Estos compromisos son los únicos que pueden garantizar y animar posibles inversores a tomar decisiones, a arriesgar capitales y patrimonios para encontrar ámbitos dónde  poder crear riqueza y ocupación.

Hasta hoy nuestros gobiernos no se han decidido aun por esta vía. Se han aprobado medidas coyunturales poco eficaces que generan déficit y que, sobretodo, encarecen la factura futura, ralentizando la recuperación. Los políticos están inmersos en medidas de escaparate. Más preocupados por su devenir laboral que por el devenir económico y social de su país.

Esta actitud poco responsable se traslada a las administraciones públicas en las que sus trabajadores no valoran el privilegio de no estar dentro de los colectivos con posibilidad de sufrir un ERO. La mejor manera de responsabilizarse ante este privilegio es una actitud eficiente y eficaz, generosa ante las dificultades del administrado.

Dentro de estas consideraciones genéricas de la recesión económica conocidas por todos, nadie habla de la recesión de la economía agraria. Esta hace tiempo que está en crisis. Algunos advertíamos que la recesión agraria podía afectar de forma importante la economía global y así ha sido. En el caso de no actuar también en este ámbito con visión local y global, la salida de las dificultades será más larga. Es un sector geoestratégico que se ha de tratar con responsabilidad y realismo.

Generar las condiciones precisas para un desarrollo eficiente de las empresas agrarias, es condición necesaria e indispensable para recuperar la economía. Parece que ni la Unión Europea, ni el Estado ni las comunidades autónomas están por esta labor. Pretenden de nuevo sacrificar a un sector considerado por políticos y tecnócratas de poco vuelo, un sector débil y prescindible. Grave error que hace difícil prever las consecuencias que puede generar.

El intervencionismo gubernamental es una tentadora solución para los enemigos del libre mercado. Esta visión poco realista de la economía (denunciada por muchos), el sector agrario hace tiempo que la sufre, hasta límites próximos a la colectivización  y con claras invasiones restrictivas al derecho de la propiedad.

La mayoría se despreocupa de la conculcación de los principios fundamentales del libre mercado cuando afecta a la empresa agraria y a la propiedad rural. Esta irresponsable despreocupación colectiva hacia el sector primario agro-ganadero y forestal perjudica, fundamentalmente al empresario agrario, pero a corto plazo a la sociedad en general.

Es responsabilidad del gobierno dotar a los agentes económicos de instrumentos eficaces para superar la recesión.

Nosotros hemos pensado en unas determinadas medidas que podrían ser útiles.
   

  • Es imprescindible emprender reformas estructurales en materia de política económica.
  • Mejora de la competitividad.
  • Transformar el mercado de trabajo.
  • Introducir competencia en determinados sectores económicos.
  • Reducir la presión fiscal.
  • Racionalizar las presiones medioambientales.
  • Es necesario priorizar el libre mercado y el Estado ha de garantizar suficientemente los derechos de propiedad en todos sus aspectos.
  • La recesión no puede ser excusa para incrementar el intervencionismo estatal.
  • Los mecanismos de mercado fallan cuando el Estado no proporciona un marco regulador estable en que los derechos de propiedad queden garantizados.
  • Las ambiguas directivas europeas y sus reglamentos generan inseguridad jurídica y perjudican la igualdad de oportunidades, especialmente el sector agrorural.
  • Es necesario introducir incentivos a la movilidad geográfica del mercado laboral.
  • Flexibilización del mercado de trabajo para permitir el ajuste de la capacidad productiva.
  • Reducción del absentismo laboral, implementando medidas efectivas como vía de mejora de la competitividad.
  • Debería de reducirse el Impuesto de Sociedades y las cotizaciones sociales a cargo de la empresa.
  • Recuperar la exoneración de la reinversión de los beneficios empresariales y la eliminación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
  • Disponer de mayor independencia de los reguladores y la eliminación de barreras que dificultan la competencia. 
  • Reducir al mínimo el intervencionismo del Estado y de las administraciones evitando el traslado de problemas al futuro, especialmente, al sector agro-ganadero-forestal.


A pesar de voces responsables y respetadas donde el camino indicado para superar la recesión, va en línea de las medidas expresadas, parece que los gobiernos se perpetúan en medidas poco eficientes y caras, que no harán más que alargar el tiempo de las dificultades.

Una recomendación y aviso: a medio plazo, tan importante como el sector del automóvil, la construcción o el turismo para la economía, es le sector agrario, garante de la disponibilidad de materias primas alimentarias. Introducir criterios económicos en la agricultura es el único camino para desprendernos de la subyugación administrativa del sector agroindustrial en Cataluña.

Pongámonos a trabajar.

Artículo publicado en La Drecera, núm. 113. Enero - Febrero 2009.
Informativo agrario del Institut Agrícola.