Fomento de la Producción. Revista nº 1301 del 1-15 de Abril 2010.

Entrevista a Baldiri Ros Prat. Presidente Institut Agrícola Català de Sant Isidre

Fomento de la Producción es una revista dirigida al mundo empresarial y financiero nacida hace sesenta y tres años en Barcelona con el objetivo de ofrecer las claves del sector económico con un contenido ágil, riguroso y contrastado.

 

Periodista. Ramón Carlos Baratech

 

Petición a los políticos de Baldiri Ros, presidente del Institut Agrícola Català de Sant Isidre: “Que nos dejen hacer”

Ros preside una patronal agraria que se financia con las cuotas de sus asociados y que participa en el Fondo Social Europeo para la Formación. Es un empresario agrícola que siempre habla claro y comenta al periodista que la economía española tardará quince años en recuperar el nivel de hace dos años. “Hay que actuar con urgencia y cambiar ya al gerente, porque no podemos aguantar hasta el día de las elecciones, que ya llegaremos muertos”. 

 

Baldiri Ros preside el Institut Agrícola Català de Sant Isidre, asociación de empresarios agrarios fundada el año 1851. Se trata de una institución privada compuesta por algo más de un millar de asociados en Cataluña, que posee en propiedad su sede social, es decir, el palacio Fivaller. Según explica el presidente, se trata de una patronal adscrita a Fomento del Trabajo Nacional donde cuenta con un representante en la junta directiva y en el comité ejecutivo.

Una de las tareas del Institut es la de informar a los empresarios agrarios asociados de todas las normativas que surgen y de las variaciones legales que se producen. Además el Institut es el representante del convenio colectivo agropecuario y por tanto defiende como cualquier otra patronal las negociaciones del convenio colectivo. Y posee un área de formación explícita para temas concretos como son la prevención de riesgos laborales o la preparación del personal de la empresa agropecuaria para disponer los carnets que la Administración reclama. El Institut edita además la revista La Drecera, cuenta con dos webs que son valiosos elementos de información para los asociados, y guarda en su sede social la mayor biblioteca sobre temas agropecuarios existente en España, dotada con más de 17.000 volúmenes. Por último, el Institut debate y analiza ante la Administración la adecuación o no de las diferentes leyes que van surgiendo y que afectan al sector agropecuario.

El ámbito de influencia del Institut Agrícola Català de Sant Isidre es transversal, en el sentido de que posee grandes empresas como socios, tales como Guissona, Freixenet, Codorniu o Torres y también integra en su seno a pequeños y medianos viticultores o floricultores del Maresme y grandes extensiones de secano en Lérida o grandes superficies forestales, por ejemplo. “Esta transversalidad nos crea a veces algún problema, sobre todo a la hora de tratar intereses contrapuestos; por ejemplo, no son los mismos intereses los de la empresa Freixenet que los de los viticultores que la aprovisionan de uva”. Explica el presidente que el tipo de socio del Institut es la persona que básicamente posee una finca rústica y una empresa agraria, si bien alrededor de ellas puede explotar asimismo una industria agroalimentaria o de transformación.

 

El apunte
El agro catalán lleva ya varios años en crisis

Explica Baldiri Ros que la crisis económica afecta al agro catalán, si bien el sector ya lleva varios años atravesando dificultades, por lo que la nueva situación no le ha sorprendido. Al contrario, algunos subsectores están saliendo antes de esta situación.
Explica que la problemática se centra en el hecho de que los Gobiernos de Cataluña, de España y europeo, no tienen especialmente en cuenta a la agricultura porque están convencidos de que habrá países que abastecerán sin problema de alimentos a Europa, pero en paralelo se ha producido la ruina de muchas empresas instaladas en el continente.
El tema grave estriba en que los productos alimenticios que llegan a Europa desde América, Asia o Africa, a menudo no gozan de las exigencias ni de los tratamientos que se piden a la empresa de aquí. Y lo mismo ocurre con otros sectores, como es el caso del textil.
Explica que quien ha hecho bien los deberes saldrá con mayor facilidad de la crisis, ya sean empresas o sectores. Cita los casos de algunas cooperativas que tienen todos los visos de hundirse por su delicada situación económica, mientras que otros, como son los casos del porcino o la fruta, cuentan con empresas sólidas y bien posicionadas, que se encuentran en periodo de expansión y en definitiva, con un futuro más halagüeño.

 

“Que nos dejen hacer”

Baldiri Ros es conciso a la hora de cursar una petición a los gobiernos catalán o central: “Que nos dejen hacer”. Añade que el empresario agrario se encuentra agobiado por las administraciones públicas, que en este aspecto se constituyen en simples gestorías de las ayudas europeas, pero multiplican los problemas a la hora de cursar licencias. Cuenta el caso real de un asociado del Institut que había tramitado una licencia para ampliar una granja y le tardaron dos años en concedérsela, lo cual supuso perder toda la ventaja de la oportunidad.
A la pregunta de si el campo catalán está en decadencia, Baldiri Ros responde negativamente. El campo tiene dificultades, ha perdido activos importantes, es un sector que desde el punto de vista estrictamente agrario representa el 2 por ciento del PIB catalán, pero si se vincula el sector a la industria agroalimentaria, el porcentaje sube al 15-16 por ciento. Es un sector que ha de recuperar su fuerza y en lo que respecta al Institut, ha tenido dificultades en cuanto al número de asociados porque cada día hay menos agricultores y además, las empresas se hacen mayores; es decir, en una localidad quizá antes había diez socios del Institut y ahora el número se ha reducido a dos, pero estos dos cultivan la misma superficie que antes sumaban los diez.
Una queja de Baldiri Ros: se respeta poco la propiedad privada, especialmente la rural. Aduce que la legislación actual protege territorios, bosques, aves, árboles o animales, hasta extremos inverosímiles. Todo ello dificulta la viabilidad de las explotaciones agrícolas. “Y no se respeta a las personas; es más importante un pájaro que un ciudadano”.
Según Baldiri Ros, explicar esto es difícil, incluso en una junta de Fomento, “aunque ahora ya me entienden, pero me ha costado mucho”. Señala como tema grave el de Segarra-Garrigues, donde 40.000 hectáreas no se van a poder regar porque hay que proteger los pájaros y ello, tras realizar cuantiosas inversiones. El Institut levantó la voz, ha presentado recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y una denuncia a Bruselas “porque esto es una inmoralidad”. Algo parecido ocurre con el agua, en el sentido de retirar concesiones y procurar que el agua sea pública y mientras tanto estamos tirando al mar el 30 por ciento del agua porque hay que mantener un caudal ecológico. Explica Baldiri Ros que el Llobregat o el Ter son ríos en los que baja agua cuando llueve y no lo hace cuando no llueve, por lo que no se puede garantizar un caudal ecológico, aunque el tema ha mejorado gracias a la construcción de los pantanos de Sant Pons, La Baells, Camarasa o Sau-Susqueda.

 

El Institut del futuro

Baldiri Ros se muestra optimista respecto al futuro del Institut Agrícola Català de Sant Isidre, en el sentido de que el vigor de la centenaria institución catalana crecerá en los años venideros por la razón de que la agricultura intensificará su carácter de sector estratégico y ha de seguir produciendo en el propio país.

 

El ideal “Europa”

Comenta Ros que Europa elabora unas directivas ambiguas. Está claro que el ideal “Europa” ha funcionado bien en algunos aspectos, pero en otros ha sido nefasto. No hay un modelo único de agricultura en el continente, con diferencias claras por ejemplo, entre los países nórdicos y los mediterráneos. Y ocurre que el modelo agrario europeo está pensado para los países nórdicos que son los primeros que entraron a formar parte de la UE. Al igual que la directiva marco del agua está pensada para ríos como el Danubio, el Ródano o el Rhin, y no para los ríos mediterráneos que tenemos en España, como son el Ter, Segura o Llobregat. Como todas las directivas hay que traspasarlas a la legislación española y si allí ya eran restrictivas, aquí lo son aún más.

Se queja Ros de que ciertas cosas se miden con distintas varas. Por ejemplo, Europa lleva diez años discutiendo una directiva para implantar la sociedad anónima a nivel europeo, porque nadie quiere perder sus derechos. Mientras tanto, en otros temas como son el de medio ambiente o el bienestar de los animales, en Bruselas se pasan todo el día legislando, legislación que luego hay que introducir en el ordenamiento jurídico español en primer lugar, y en el autonómico en segundo término. “Con lo cual se monta un galimatías administrativo con una normativa difícil de cumplir por parte del ciudadano, quien tiene la sensación de estar en falso. Por eso pido a los Gobiernos que nos dejen tranquilos y que la normativa legal a aplicar sea escueta, con unas reglas de juego a cumplir, pero olvidándonos de los miles de páginas que se publican en los distintos boletines oficiales, llenas de decretos y órdenes”.
Baldiri Ros muestra su extrañeza porque todo el mundo dice en privado que este Gobierno es un desastre, pero nadie hace nada. “En una empresa si el gerente no funciona, se sustituye y lo mismo debería ocurrir en los gobiernos, pero no se qué ocurre con las sociedades civiles española y catalana, que aguantamos lo indecible”.

 

 

El apunte
Composición de la nueva junta del Institut Agrícola Català de Sant Isidre

La nueva junta directiva del Institut Agrícola Català de Sant Isidre, elegida recientemente, la componen ventiseis personas. Está presidida por Baldiri Ros Prat. Monika d’Habsburg-Lothringen ocupa el cargo de vicepresidenta, Mateu Comalrena de Sobregrau Esteve desempeña las funciones de secretario y el puesto de tesorero corresponde a Manuel Raventós Negre. Y figuran como vocales:
-Ramón d’Abadal de Lacambra. Josep Ball Papiol. M. Carmen Bruach Galián. Pere Castells Germés. Joan Cols Catasús. Miquel Corominas Viñas. Carme Dalmau Blanch. Josep Emilio Espinosa. Antoni Estruch Perecaula. Raimón Ferrer-Solervicens Fisas. Francesc Launes Andilla. Jordi Llopis Faura. Ernest Mestres Huguet. Isabel Molinas de Ferrer. Carles Pagés Ambrós. Juan Antonio Pérez Roura. Joan Pons Font. Josep Roca Pagès. Joaquim de Ros Casademont. M. José Sala Brosa. Esteban Sillué Esteve. Josep Tombas Magrané.

 

El dato

A los políticos les da igual solucionar problemas

A Baldiri Ros le gusta hablar claro, dice lo que piensa. “Nos planteamos hace un tiempo el decir las cosas por su nombre, aunque sea incómodo”. Así, en un reciente editorial de La Drecera, afirma que necesitamos ejemplos reales de renovación social y de progreso, para añadir que “no hay líderes porque en estos últimos años la popularidad se ha ganado adulando al pueblo, vendiendo alegría y optimismo, disimulando la verdad e induciendo a la superficialidad, todo ello con el afán de recoger el aplauso y el voto fácil. Estos últimos años la cobardía se ha encubierto con tolerancia. Hace falta valor para mostrarse como somos, para saber vivir con nuestros propios medios y no a costa de los medios de otros. Ultimamente no han sido nuestros representantes el mejor ejemplo”.
Ros ha llegado a la conclusión de que a los políticos les da igual solucionar un problema, lo que no quieren es que les generen problemas a ellos. “Pierdes muchas horas trabajando con los políticos, preparando aportaciones a un texto legal, a una normativa o a un decreto. Luego hacen lo que les da la gana, con lo cual tienes que ir a recursos y si no recurres, resulta que los asociados cada vez tienen más dificultades administrativas para realizar su trabajo”.
En los temas de medio ambiente, ya sea desde Fomento o desde el Institut, la comisión correspondiente se ve obligada a trabajar duro “para evitar que nos tomen el pelo; llega un momento en que alguien tiene que decir a los políticos para qué están, y decírselo con respeto y sin perder las formas”.

 

 

Artículo publicado en el número 1301, de 1 y 15 de abril de 2010