“LA ALIMENTACIÓN, UN NUEVO RESORTE DEL PODER GLOBAL”
Secretamente, esto nos dice su tarjeta, esto nos dice su nombre chino y el de la empresa global que representa. Todo esto nos lo dice mientras nos facilita domicilios, teléfonos, website y e-mail de contacto... Si, si... eso dice la tarjeta de este Trade Specialist & Import-Export Partnership (Western Europe Only) que, reverente, nos saluda mientras su móvil no para de vibrar.
Este "tranquilo rival oriental", alimentaria y agrícolamente ya nos lleva la partida ganada, una década por delante. A buen seguro, porque ha tenido que tocar más de pies en el suelo por el hecho de haber sufrido hambre y miseria más que nosotros. Como viene de una humildísima familia campesina desahuciada de un penoso arrozal, hoy inundado cientos de metros bajo el agua del embalse más grande de China, por todo ello y por más que ahora no sabemos y que quizás en una próxima ocasión explique, él nos habla en un castellano y un inglés envidiables y nos demuestra una sabia cultura y un comportamiento que, seguramente, no aprendió en la rústica casa de los padres. Quizás sea verdad que no tenga libertad de conciencia propia, ni tampoco ningún pluralismo político, pero sabe y acepta quien ejercita el poder sobre él y cómo lo hace. La protección social de su país le sigue garantizando la enseñanza, la sanidad, su pensión y la de sus viejos padres, y lee y vive, con extrañeza, como aquí lo ponemos todo, por lo menos, patas arriba y en una larga cuarentena económica.
Actualmente China es la primera importadora y productora de materia prima alimentaria del mundo, este es uno de los principales poderes que la permite crecer.
Desde Europa los prejuicios sobre China y el oriente en general campan a lo ancho insidiosamente. Como si su éxito sólo fuera debido a una adopción, en el fondo defectuosa, del excitante modelo capitalista que les llevará a un seguro, anunciado y esperado, fracaso, tanto o más estrepitoso que el nuestro. Si sólo nos creemos esto, además de ser simplistas, ¡vamos muy perdidos! Hay que saber que China no ha nacido hoy. Es una cultura históricamente bastante más antigua y milenaria que Europa. Los chinos hoy alimentan fundamentadamente su futuro con su propia experiencia histórica, llena de saber y cultura, por otro lado también, llena de guerras civiles y también de innumerables enemigos externos con garras de lobo. Todo esto les ha ayudado bastante a saber cuáles son sus propios vicios y límites internos y diagnosticar los externos. Hoy, China, se encuentra en este último período. Un período renaciente y abierto aparece después de tanta y tan estricta restricción y prohibición al final de un imperio y del duro maoísmo.
Debemos saber que China nos conoce bastante mejor que nosotros pensamos. A pesar del cierre contemporáneo de Mao y su selectiva revolución cultural, hoy China tiene mejor memoria que nunca. Lee con abundancia y muy a lo ancho. Muchos chinos, con renovada sorpresa, descubren ahora 'sus clásicos' en las más diversas disciplinas: física, matemática, medicina, ingeniería, arquitectura, derecho, arte o filosofía... Esto se convierte para ellos en un gran renacimiento. Es el más reciente y potente redescubrimiento del propio país desde hace cinco siglos. Es y se convierte en un potente y resarcido fenómeno social, tanto o más eficiente y cautivador que aquel renacimiento europeo de Leonardo, Miguel Ángel y tantos otros, que leían con fervor los entonces redescubiertos clásicos griegos y latinos o desenterraban sorprendidos los mármoles de Laoconte o las cariátides, todo aquello alimentó y renovó Europa hasta bien entrado el siglo XIX.
La novedad que cabe destacar de China, es que edita, traduce y exporta, por primera vez en la historia contemporánea, todos sus 'clásicos'. ¿Conocen los 'clásicos chinos'? Las librerías, y las potentes editoriales detrás, también existen en la avenida Wang Fu Jing de la capital y también en las grandes ciudades de la república. Allí podrán encontrar publicaciones de obras chinas en las lenguas originales y también traducidas a las más diversas del mundo. Millones de volúmenes al servicio de los ciudadanos y de una avanzada y comprometida educación en buena parte del extremo oriente. Esta es una situación muy diferente a la de dejadez y retraso que se evidencia en la actual educación occidental, especialmente en la Europa del sur. Una Europa hoy, pusilánime y divinamente democrática, que camina con blandas alucinaciones sociales, sueña con utópicas ideologías y delirantes sentimientos ecologistas.
 
El oriente nos demuestra que se está formando y educando, claramente hacia fuera pero también cara adentro, redescubriendo y poniendo al día lo mejor de su cultura y ciencia milenarias. Pero este oriente no sólo se alimenta intelectualmente, sino que al mismo tiempo se alimenta físicamente mucho mejor que sólo hace una década. Actualmente China es la primera importadora y productora de materia prima alimentaria del mundo, estos es uno de los principales poderes que la permite crecer. Esto ha generado depresiones, poco previstas, de abastecimiento dentro de amplias zonas de occidente y al mismo tiempo un aumento significativo del tráfico marítimo alimentario hacia los océanos Índico y Pacífico en dirección Arabia Saudí, India, Corea del Sur, Indonesia en general, Japón y China.
 
Cabe decir que, estos últimos años, la gran industria agroalimentaria europea se ha reestructurado y la catalana, que vende bastante en Europa y en el mundo, también. Estos últimos meses, se han vuelto a replantear y ajustar los modelos a la espera de que todo vaya mejor. Pero, esta vez, seguro que no todo se acabará en distribuir y vender mejor los productos a los potenciales consumidores. Ni que haya aumentado hasta un 14'3% el valor de la compra de comida en los hogares españoles y, también, en diferentes proporciones, las compras a todos los demás Estados del viejo continente, no será suficiente esta voluntad de mejora en la distribución y marketing de ventas. No será la solución. Es todo el barco europeo el que se inunda y el agujero, la vía de agua, comienza en las bodegas, almacén de los alimentos que deberían garantizar una buena travesía a todos los viajeros. Estos corren un grave peligro y quizás se malogren. Mientras, el agua va inundando nuestra capacidad de maniobra y fuerza productiva, son muchos todavía los que en cubierta, con gafas de sol, siguen mirando en dirección contraria o tomando el sol bien untados con 'crema protectora'. No hay voz de capitán, ni oficial valeroso que alerte.

“LA ALIMENTACIÓN, UN NUEVO RESORTE DEL PODER GLOBAL”


Secretamente, esto nos dice su tarjeta, esto nos dice su nombre chino y el de la empresa global que representa. Todo esto nos lo dice mientras nos facilita domicilios, teléfonos, website y e-mail de contacto... Si, si... eso dice la tarjeta de este Trade Specialist & Import-Export Partnership (Western Europe Only) que, reverente, nos saluda mientras su móvil no para de vibrar.


Este "tranquilo rival oriental", alimentaria y agrícolamente ya nos lleva la partida ganada, una década por delante. A buen seguro, porque ha tenido que tocar más de pies en el suelo por el hecho de haber sufrido hambre y miseria más que nosotros. Como viene de una humildísima familia campesina desahuciada de un penoso arrozal, hoy inundado cientos de metros bajo el agua del embalse más grande de China, por todo ello y por más que ahora no sabemos y que quizás en una próxima ocasión explique, él nos habla en un castellano y un inglés envidiables y nos demuestra una sabia cultura y un comportamiento que, seguramente, no aprendió en la rústica casa de los padres. Quizás sea verdad que no tenga libertad de conciencia propia, ni tampoco ningún pluralismo político, pero sabe y acepta quien ejercita el poder sobre él y cómo lo hace. La protección social de su país le sigue garantizando la enseñanza, la sanidad, su pensión y la de sus viejos padres, y lee y vive, con extrañeza, como aquí lo ponemos todo, por lo menos, patas arriba y en una larga cuarentena económica.


Actualmente China es la primera importadora y productora de materia prima alimentaria del mundo, este es uno de los principales poderes que la permite crecer.


Desde Europa los prejuicios sobre China y el oriente en general campan a lo ancho insidiosamente. Como si su éxito sólo fuera debido a una adopción, en el fondo defectuosa, del excitante modelo capitalista que les llevará a un seguro, anunciado y esperado, fracaso, tanto o más estrepitoso que el nuestro. Si sólo nos creemos esto, además de ser simplistas, ¡vamos muy perdidos! Hay que saber que China no ha nacido hoy. Es una cultura históricamente bastante más antigua y milenaria que Europa. Los chinos hoy alimentan fundamentadamente su futuro con su propia experiencia histórica, llena de saber y cultura, por otro lado también, llena de guerras civiles y también de innumerables enemigos externos con garras de lobo. Todo esto les ha ayudado bastante a saber cuáles son sus propios vicios y límites internos y diagnosticar los externos. Hoy, China, se encuentra en este último período. Un período renaciente y abierto aparece después de tanta y tan estricta restricción y prohibición al final de un imperio y del duro maoísmo.


Debemos saber que China nos conoce bastante mejor que nosotros pensamos. A pesar del cierre contemporáneo de Mao y su selectiva revolución cultural, hoy China tiene mejor memoria que nunca. Lee con abundancia y muy a lo ancho. Muchos chinos, con renovada sorpresa, descubren ahora 'sus clásicos' en las más diversas disciplinas: física, matemática, medicina, ingeniería, arquitectura, derecho, arte o filosofía... Esto se convierte para ellos en un gran renacimiento. Es el más reciente y potente redescubrimiento del propio país desde hace cinco siglos. Es y se convierte en un potente y resarcido fenómeno social, tanto o más eficiente y cautivador que aquel renacimiento europeo de Leonardo, Miguel Ángel y tantos otros, que leían con fervor los entonces redescubiertos clásicos griegos y latinos o desenterraban sorprendidos los mármoles de Laoconte o las cariátides, todo aquello alimentó y renovó Europa hasta bien entrado el siglo XIX.


La novedad que cabe destacar de China, es que edita, traduce y exporta, por primera vez en la historia contemporánea, todos sus 'clásicos'. ¿Conocen los 'clásicos chinos'? Las librerías, y las potentes editoriales detrás, también existen en la avenida Wang Fu Jing de la capital y también en las grandes ciudades de la república. Allí podrán encontrar publicaciones de obras chinas en las lenguas originales y también traducidas a las más diversas del mundo. Millones de volúmenes al servicio de los ciudadanos y de una avanzada y comprometida educación en buena parte del extremo oriente. Esta es una situación muy diferente a la de dejadez y retraso que se evidencia en la actual educación occidental, especialmente en la Europa del sur. Una Europa hoy, pusilánime y divinamente democrática, que camina con blandas alucinaciones sociales, sueña con utópicas ideologías y delirantes sentimientos ecologistas. 

 

El oriente nos demuestra que se está formando y educando, claramente hacia fuera pero también cara adentro, redescubriendo y poniendo al día lo mejor de su cultura y ciencia milenarias. Pero este oriente no sólo se alimenta intelectualmente, sino que al mismo tiempo se alimenta físicamente mucho mejor que sólo hace una década. Actualmente China es la primera importadora y productora de materia prima alimentaria del mundo, estos es uno de los principales poderes que la permite crecer. Esto ha generado depresiones, poco previstas, de abastecimiento dentro de amplias zonas de occidente y al mismo tiempo un aumento significativo del tráfico marítimo alimentario hacia los océanos Índico y Pacífico en dirección Arabia Saudí, India, Corea del Sur, Indonesia en general, Japón y China. 

 

Cabe decir que, estos últimos años, la gran industria agroalimentaria europea se ha reestructurado y la catalana, que vende bastante en Europa y en el mundo, también. Estos últimos meses, se han vuelto a replantear y ajustar los modelos a la espera de que todo vaya mejor. Pero, esta vez, seguro que no todo se acabará en distribuir y vender mejor los productos a los potenciales consumidores. Ni que haya aumentado hasta un 14'3% el valor de la compra de comida en los hogares españoles y, también, en diferentes proporciones, las compras a todos los demás Estados del viejo continente, no será suficiente esta voluntad de mejora en la distribución y marketing de ventas. No será la solución. Es todo el barco europeo el que se inunda y el agujero, la vía de agua, comienza en las bodegas, almacén de los alimentos que deberían garantizar una buena travesía a todos los viajeros. Estos corren un grave peligro y quizás se malogren. Mientras, el agua va inundando nuestra capacidad de maniobra y fuerza productiva, son muchos todavía los que en cubierta, con gafas de sol, siguen mirando en dirección contraria o tomando el sol bien untados con 'crema protectora'. No hay voz de capitán, ni oficial valeroso que alerte.

No se equivoquen ciudadanos, no es que ahora suba el nivel del agua del mar debido al cambio climático, sino que es nuestro barco que se está hundiendo. Por muy increíble que parezca, les digo que tenemos un agujero en la parte más baja del casco, en las bodegas. Allí donde suelen guardar y disponer, habitualmente los alimentos y la bebida, también los carburantes y otras necesarias materias primas.
Después de cuarenta años, con respecto a la materia prima, se nos han invertido las tornas y las direcciones. El problema alimentario europeo hoy, lo tenemos al principio de la cadena y no al final. La materia prima es un problema de primer orden, así como lo son los del abastecimiento y primera transformación. Hay que llamar, pues, la atención sobre el mal estado del casco del barco europeo, sobre la desintegración de sus estructuras sustentantes, pues todos hoy están más preocupados por el motor que no arranca que por otra cosa.
Hasta ahora la principal dedicación ha sido saber vender al consumidor final y unas décadas antes lo fueron los sistemas de conservación, envasado y distribución alimentarios. Hoy parece que volvemos a empezar por el principio. El problema vuelve a radicar en la producción y el abastecimiento de materia alimentaria. Cada vez que este punto se nos ha complicado, ponemos en peligroso compromiso el sentido ordinal de toda la cadena y su destino final, el consumidor, que somos todos.
Hoy el continuado debilitamiento y / o desaparición de los ortodoxos mercados internacionales y la aparición de nuevos mercados globales con actividad difusa y sin sede definida, así como las irregulares formas de oferta y contratación de partidas en origen, propician la aparición de nuevas estructuras empresariales y de nuevos modelos de crecimiento desconocidos dentro la agroalimentación mundial. Esta situación no puede ser desatendida por la gran empresa agroalimentaria europea. Dentro de este nuevo y complejo contexto, ¿Qué piensan hacer el parado 'mercado institucional' y los gobiernos? ¿Que tendrán que hacer los fracasados planes estratégicos de seguridad alimentaria, de esta sucia tapadera que ha dado vida a una serie de lobbys alimentarios chantajistas, con nombres y apellidos concretos, hoy fuera de órbita o en ruina inminente?
Ciertos ciudadanos ya empiezan a cuestionarlo todo, especialmente desde la empresa privada alimentaria que ha jugado limpio, que es muy poca. Desde la función pública, también son algunos sus inspectores alimentarios y aduaneros que, hartos de todo, han empezado a hablar claro y plantar la caña a su gobiernos. La situación de bloqueo normativo y presupuestario, también penal y sancionador, en cuanto a la alimentación, pone a toda Europa en un delicado y tormentoso impase y, especialmente, en Cataluña.
Buena parte de la gran industria agroalimentaria catalana, hasta ahora, ha vivido y se ha promocionado en una fraudulenta connivencia gubernamental, normativa, fiscal y administrativa, lo que ha facilitado mucho el éxito en sus balances y cuentas de resultados. Creciendo rápidamente a costa de penalizar y / o arruinar el resto del sector y el conjunto de la sociedad.
Han sido la "franca" importación de materias primas libres de impuestos y / o subvencionadas con desmesura o también la exportación del producto elaborado con extraordinarias ayudas administrativas, vía corporaciones de derecho público y / o de empresas estatales, que han terminado por enrarecer y destruir, aún más, la necesaria competitividad del sector, la necesaria existencia de unas medianas empresas y empresas productoras de materia prima, hoy e muy precario o en la miseria absoluta.
No es, ni ha sido, sólo, la agroalimentación, la que ha fallado ', sino también y de forma bastante evidente, buena parte del sector agrario catalán. Piense que actualmente el 80% del total del P.I.B. de la producción agraria catalana no transformada es ganadería estabulada intensiva y la mayor parte de ésta, además, es integrada. Todo ello ha entrado ya en un peligroso “Dragon-Kahn” de difícil predicción y solución, pero donde más de uno y más de dos morirán, a parte de los que ya han muerto por el camino hecho hasta ahora. No hay justificación económica, energética ni alimentaria, que ahora aguante esta desmesura productora de carne, grasas y leche, en Europa.
Actualmente Europa ya prevé, y sus funcionarios ya diseñan, la explicación, la justificación sanitaria; aquel cuento de antes de ir a dormir, que nos dirá que debemos comer mucha menos carne, grasas y elaborados lácteos y  que, éstos, para los que quieran, serán bastante más caros. Parece que ha llegado la definitiva Europa verde, pero no nos equivoquemos, no es la Europa verde de la política verde y los verdes, sino de la obligada necesidad económica y bondad fisiológica de comer bastante más verde a la plancha o hervido y bastante más ensaladas verdes.
En Cataluña, de verde verde, sólo nos queda un misterioso y terco 20% del PIB agrario y una parte significativa ¡se la lleva el peligroso alcohol vínico! Si no nos espabilamos, ¿alguien contempla donde podemos ir a proveer?
El global alimentario, las materias primas que son su primer escalón, hoy tiene demasiado poder geoestratégico para que Europa siga viviendo de espaldas sin participar de una manera proactiva. Volver a sufrir hambre y frío, en el actual contexto, no nos sería muy difícil. ¿Es que alguien lo quiere probar?

No se equivoquen ciudadanos, no es que ahora suba el nivel del agua del mar debido al cambio climático, sino que es nuestro barco que se está hundiendo. Por muy increíble que parezca, les digo que tenemos un agujero en la parte más baja del casco, en las bodegas. Allí donde suelen guardar y disponer, habitualmente los alimentos y la bebida, también los carburantes y otras necesarias materias primas.


Después de cuarenta años, con respecto a la materia prima, se nos han invertido las tornas y las direcciones. El problema alimentario europeo hoy, lo tenemos al principio de la cadena y no al final. La materia prima es un problema de primer orden, así como lo son los del abastecimiento y primera transformación. Hay que llamar, pues, la atención sobre el mal estado del casco del barco europeo, sobre la desintegración de sus estructuras sustentantes, pues todos hoy están más preocupados por el motor que no arranca que por otra cosa.


Hasta ahora la principal dedicación ha sido saber vender al consumidor final y unas décadas antes lo fueron los sistemas de conservación, envasado y distribución alimentarios. Hoy parece que volvemos a empezar por el principio. El problema vuelve a radicar en la producción y el abastecimiento de materia alimentaria. Cada vez que este punto se nos ha complicado, ponemos en peligroso compromiso el sentido ordinal de toda la cadena y su destino final, el consumidor, que somos todos.Hoy el continuado debilitamiento y / o desaparición de los ortodoxos mercados internacionales y la aparición de nuevos mercados globales con actividad difusa y sin sede definida, así como las irregulares formas de oferta y contratación de partidas en origen, propician la aparición de nuevas estructuras empresariales y de nuevos modelos de crecimiento desconocidos dentro la agroalimentación mundial. Esta situación no puede ser desatendida por la gran empresa agroalimentaria europea. Dentro de este nuevo y complejo contexto, ¿Qué piensan hacer el parado 'mercado institucional' y los gobiernos? ¿Que tendrán que hacer los fracasados planes estratégicos de seguridad alimentaria, de esta sucia tapadera que ha dado vida a una serie de lobbys alimentarios chantajistas, con nombres y apellidos concretos, hoy fuera de órbita o en ruina inminente?


Ciertos ciudadanos ya empiezan a cuestionarlo todo, especialmente desde la empresa privada alimentaria que ha jugado limpio, que es muy poca. Desde la función pública, también son algunos sus inspectores alimentarios y aduaneros que, hartos de todo, han empezado a hablar claro y plantar la caña a su gobiernos. La situación de bloqueo normativo y presupuestario, también penal y sancionador, en cuanto a la alimentación, pone a toda Europa en un delicado y tormentoso impase y, especialmente, en Cataluña.


Buena parte de la gran industria agroalimentaria catalana, hasta ahora, ha vivido y se ha promocionado en una fraudulenta connivencia gubernamental, normativa, fiscal y administrativa, lo que ha facilitado mucho el éxito en sus balances y cuentas de resultados. Creciendo rápidamente a costa de penalizar y / o arruinar el resto del sector y el conjunto de la sociedad.


Han sido la "franca" importación de materias primas libres de impuestos y / o subvencionadas con desmesura o también la exportación del producto elaborado con extraordinarias ayudas administrativas, vía corporaciones de derecho público y / o de empresas estatales, que han terminado por enrarecer y destruir, aún más, la necesaria competitividad del sector, la necesaria existencia de unas medianas empresas y empresas productoras de materia prima, hoy e muy precario o en la miseria absoluta.


No es, ni ha sido, sólo, la agroalimentación, la que ha fallado ', sino también y de forma bastante evidente, buena parte del sector agrario catalán. Piense que actualmente el 80% del total del P.I.B. de la producción agraria catalana no transformada es ganadería estabulada intensiva y la mayor parte de ésta, además, es integrada. Todo ello ha entrado ya en un peligroso “Dragon-Kahn” de difícil predicción y solución, pero donde más de uno y más de dos morirán, a parte de los que ya han muerto por el camino hecho hasta ahora. No hay justificación económica, energética ni alimentaria, que ahora aguante esta desmesura productora de carne, grasas y leche, en Europa.


Actualmente Europa ya prevé, y sus funcionarios ya diseñan, la explicación, la justificación sanitaria; aquel cuento de antes de ir a dormir, que nos dirá que debemos comer mucha menos carne, grasas y elaborados lácteos y  que, éstos, para los que quieran, serán bastante más caros. Parece que ha llegado la definitiva Europa verde, pero no nos equivoquemos, no es la Europa verde de la política verde y los verdes, sino de la obligada necesidad económica y bondad fisiológica de comer bastante más verde a la plancha o hervido y bastante más ensaladas verdes.En Cataluña, de verde verde, sólo nos queda un misterioso y terco 20% del PIB agrario y una parte significativa ¡se la lleva el peligroso alcohol vínico! Si no nos espabilamos, ¿alguien contempla donde podemos ir a proveer?


El global alimentario, las materias primas que son su primer escalón, hoy tiene demasiado poder geoestratégico para que Europa siga viviendo de espaldas sin participar de una manera proactiva. Volver a sufrir hambre y frío, en el actual contexto, no nos sería muy difícil. ¿Es que alguien lo quiere probar?

Artículo publicado en La Drecera 135. Septiembre - Octubre 2012

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña.