¿A DONDE VAMOS? ¿A DONDE NOS QUIEREN LLEVAR?

 

De los toros a la quema de conventos.

 

 

¡Mira que son de bravos los toros! Son muy valientes estas bestias, pero en la plaza nunca han ido solas. Siempre ha habido alguien que las ha llevado y, es del todo seguro que estos "cornudos animales" no sabían dónde los llevaban, lo mal que los tratarían y como de fatal podía acabar todo, con muerte incluida. En la vida pues, dejarse llevar, fiarse ojos cerrados, a menudo tiene más peligros que tranquilidades.

Durante los siglos XVIII y XIX, a los catalanes les gustaba con delirio los toros. Como no debería haber mucho nada más que hacer ... iban a disfrutar de los toros con faja, barretina e incluso, con interjecciones en catalán prenormativo. Así es como lo recogen los documentos de la época.

 

El hecho de disfrutar de los toros en Barcelona era tan normal como ir a tomar una horchata, o unos azucarados buñuelos, a “Cal Tío Nelo” un domingo por la tarde.

Lo problemático es que, alguna u otra vez, no todo terminaba en una placentera diversión festiva y de ocio. Durante la tarde y noche de 25 de julio de 1835, en plena Regencia de María Cristina, el fervor, entonces liberal, de buena parte de la gente generó situaciones penosamente cómicas y a la vez profundamente trágicas, que acabaron con un montón de muertos, heridos, quemados y fusilados. La insatisfacción general, ya venía muy de lejos y en Cataluña arrastrábamos todo un siglo de prepotencia ilustrada.

La gente, como hoy, necesitaba evadirse, divertirse, para poder olvidar buena parte de las angustias del día a día y, mira qué cosa, como que muchos apasiona ahora tanto el fútbol, ​​entonces encantaban el toros.

Así pues, los incidentes tuvieron que empezar en la plaza de toros de Barcelona. Fijaros bien en el cronista de la época que no tiene desperdicio: "El público, muy disgustado por la mala calidad de los seis toros ha acabado destruyendo la plaza y vociferando, salió dispuesto a pegar fuego a los conventos." Lo que, en principio podía parecer cómico, se convirtió en trágico y terriblemente duro. Sólo por eso, por esa consecuencia de mal explicar, y no por temas de protección animal y conservacionista, resulta de buena razón y cordura que hoy en Cataluña hayamos hecho cerrar, por ley y definitivamente, todas las plazas de toros. Sólo faltaría que volviéramos a lastimarnos todos de forma tan incivil como absurda.

 

La versión de este histórico hecho de la tauromaquia catalana, se publicó en forma de romance ilustrado, una especie de 'rap' de la época, que decía:

 

                                  "Van saliendo los seis toros,

                                      los seis fueron malos,

                                     que ésta es la causa

                                     de quemarse los conventos. "

 

Queda claro pues que resulta muy caro y peligroso que los catalanes nos gusten los toros, y es suficientemente justificado, útil y sensato que una reciente ley los prohíba en todo el territorio. Quizás esta es la 'mejor ley' que se ha preocupado en redactar y aprobar, estos últimos años, nuestro trabajador Parlamento. No nos es nada bueno para la salud ir a ver los toros.

¿Pero cuál es el nuevo peligro que se aproxima por el horizonte? ¿Puede ser que también deberíamos cerrar todos los campos de fútbol y todos los grandes lugares de reunión? ¡Ay, pobre Sandro, y si ahora le trituran el Nou Camp, el ya viejo campo nuevo! ... ¿O es que, con la posible renovación del campo de fútbol, ​​quieren así facilitar hacer otros destrozos y violencias en el país?

Entendemos que esta sea una difícil e incluso, ofensiva pregunta, pero seguro que es bastante más molesta la posible respuesta .... con “esteladas” o sin.

La demanda de autorización para una grada joven, sigue presionando, ahora más que nunca y, posiblemente, hasta antes del 25 de noviembre. Parecen querer ser la espoleta de una bomba. Hoy Dios se encuentra bastante alejado de casi todo, situándose en otra dimensión. Mientras, los conventos son tratados como museos histórico- artísticos con semi-funcionarios con sotana. ¿Como saldrán hoy los agresivos del campo de fútbol y que intentarán quemar?

Por si acaso, y por proximidad, que se vayan preparando las buenas clarisas de Pedralbes a defenderse con muchos cestos de huevos bien podridos y si no tienen suficientes, que vayan pidiendo provisiones al Ayuntamiento del señor Trias, que por eso está. ¿Habrá quizá una aplicación en Google-maps para poder identificar rápidamente la situación de los conventos barceloneses? ¡Qué cosas tiene la historia!

Imágenes de los incendios provocados en Barcelona la tarde noche del 23 de Julio de 1835.

 

Artículo publicado en La Drecera 135. Septiembre - Octubre 2012

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña.