El Congreso Nacional de Comunidades de Regantes

Del 10 al 14 de mayo se celebró en Tarragona


El Congreso centró sus debates en torno a 4 ponencias las que únicamente enumeramos en tanto que indicadores de las principales preocupaciones en todo el Estado en materia de regadíos, ante las últimas novedades y desarrollos normativos y legislativos - Directiva Marco del Agua, asignación de competencias sobre el agua.


Las ponencias del Congreso fueron:
1.    Las competencias del Estado español y el principio de unidad de Gestión de Cuenca a través de las confederaciones hidrográficas.
2.    Uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas.
3.    Problemática de la modernización de regadíos en Comunidades de Regantes.
4.    Proceso de concertación para la aprobación de los Caudales Ecológicos.


El Institut Agrícola, en calidad de asesores ya petición de algunas comunidades de regantes miembros, ha intervenido para presentar varias enmiendas en el ámbito de la ponencia sobre Caudales Ecológicos ("o de Mantenimiento"), lo que se ha concretado en dos enmiendas recogidas en el texto de conclusiones de la ponencia, el planteamiento de las cuales reproducimos a continuación:

Enmienda 1 ª: sobre la necesidad de un Standard metodológico.


Es necesario concretar un Standard metodológico para la determinación del caudal de mantenimiento o ecológico. Una metodología que aplicada por igual a las diferentes demarcaciones hidrográficas no cree diferenciales de competitividad. Los resultados deben permitir llegar a acuerdos de concertación sobre la base de unos parámetros y metodologías reconocidas por las partes y que signifiquen una mayor seguridad jurídica tanto para las inversiones como para las actividades.

Actualmente cada cuenca utiliza la metodología que quiere o como en el caso catalán una mezcla de metodologías hidrológicas, hidráulicas y hidrobiològiques. Por cada tramo de río tenemos una determinado resultado en función de una combinación de metodologías según la situación ambiental y faunística del entorno. En conclusión dada la diversidad de metodologías y parámetros disponibles se podría decir: "Digamos que caudal ecológico quieres y te diré qué técnica necesitas".

El hecho de que a día de hoy no esté reglamentado ni establecido qué metodología se debe emplear, provoca arbitrariedad entre cuencas hidrográficas, y afecta de forma desigual a la competencia ya las actividades económicas que de esta agua dependen.
Mientras que en la confederación hidrográfica del Ebro no se ha fijado caudal ecológico, y en otros es normal que un río mediterráneo tenga estiajes o que la reserva de caudal ecológico equivalga entre el 5 y el 10% del caudal circulante. En Cataluña se reserva en torno al 30% del caudal circulante con fines medioambientales. Estas divergencias influyen directamente en la disponibilidad de agua (garantía de abastecimiento de usos agrarios) y por tanto incidirán en las inversiones que los regantes deben realizar para asegurarse un suministro de agua suficiente. Afecta por tanto a su competitividad y viabilidad como empresa. Convierten en un mecanismo de presión, por parte de la administración, y pueden forzar a los regantes a aceptar "voluntariamente" la sustitución de su concesión actual por el agua de una depuradora o bien a "aceptar" una renuncia parcial de la concesión a fin de poder pagar diversas obras o inversiones, algunas innecesarias bajo los parámetros de otras cuencas.


Enmienda 2 º: Sobre la necesidad de una participación ponderada.


En relación a la participación activa para llegar a un punto de concertación sobre cuál debe ser el caudal ecológico (o de mantenimiento) del río hemos manifestado que:

Los procesos de participación han de ponderar al alza la opinión de los actuales concesionarios del agua en tanto que interlocutores cualificados receptores de los impactos de las medidas. Todo proceso debe contar con la máxima transparencia que significa establecer previamente los parámetros mínimos dentro de los cuales se llevará a cabo la concertación con las actividades y usuarios afectados.

No se puede llegar a un proceso de concertación sin haber establecido previamente:

  • El caudal que es realmente necesario dejar el río en base a unos parámetros y metodologías reconocidas por ambas partes y con un soporte legal suficiente.
  • Si no es así cualquier cambio en la metodología conseguirá nuevas afectaciones. 
  • El conocimiento exacto de las afectaciones causadas a las actividades y de las repercusiones económicas de su aplicación. 
  • Sin conocer las afectaciones no hay base para un acuerdo. 
  • Una adecuada ponderación al alza de los sectores afectados y en particular de los que tienen intereses económicos en juego y derechos sobre el agua ya reconocidos. 
  • Se debe establecer procesos diferenciados de participación donde se pondere de forma diferente al público en general del público cualificado.


La participación activa no debe ser una excusa por parte de la administración para dar voz en un proceso de concertación a interlocutores que no se ven directamente afectados y que no sufrirán las consecuencias de sus propuestas.

A menudo, los procesos participativos abiertos, sirven para que la administración pueda escoger la opinión que más le guste, sin que ésta sea representativa de los usuarios del agua de esta cuenca afectados por las medidas. Sucede que en total de la población, los regantes suponen un porcentaje bajo, aunque representan un porcentaje importante del agua gestionada. En un proceso participativo no ponderado, su voz tendrá el peso relativo que le corresponde según su peso específico en la población, debiendo subsumir sus opiniones a las expresadas por otros grupos, como consumidores, asociaciones de vecinos ..., que en muchos casos no serán coincidentes. En estas condiciones, el resultado final del proceso participativo, únicamente será capaz de recoger la disparidad de opiniones e intereses, validando por lo tanto cualquier medida adoptada por la administración, y convirtiendo a este proceso en un aval del trámite administrativo público, al tiempo que posterga los conflictos para el momento de la aplicación del caudal ecológico, momento que normalmente sucederá en periodo de sequía y con la adopción de medidas excepcionales.

Este hecho dinamita las necesarias garantías jurídicas y expectativas de compensación de un proceso de este alcance.

Artículo publicado en La Drecera, núm. 121. Mayo - Junio 2010.
Informativo Agrario del Institut Agrícola.