La volatilidad de los precios agrícolas y el futuro de la PAC


Los pasados días 26 y 27 de mayo se celebró en la Llotja de Mar de la Cámara de Comercio de Barcelona un seminario internacional a fin de tratar, junto con más de 20 expertos internacionales, la volatilidad de los precios agrarios y, en particular, el horizonte de desarrollo y futuro de la próxima PAC, más allá del 2013.

Particularmente interesante, fue la ponencia de Tasos Haniotis, director de Análisis Económico, Perspectivas y Evaluación de la Comisión Europea, dentro del marco de la Ponencia: "Reforma de la PAC y Gestión de Riesgos".

Los expertos coinciden en afirmar que la volatilidad de los precios agrícolas aumentará en el futuro y esto abre nuevos retos a los consumidores y productores de todo el mundo. El objetivo es analizar las tendencias actuales y hacer una proyección en el futuro de los precios, estudiar las opciones políticas que se pueden aplicar, e intentar llegar a recomendaciones pragmáticas para abordar la volatilidad en el futuro.

Los productores de los países desarrollados también están afectados por la volatilidad de precios tal y como han podido comprobar los productores ganaderos en los últimos episodios de subidas y bajadas del precio de los cereales.

En Europa, los políticos y los grupos de interés se están preparando para otra reforma de la PAC, que ahora incluye un fortalecimiento del papel del Parlamento Europeo.

En estos momentos el Parlamento Europeo intenta dilucidar la respuesta a varias preguntas que marcarán significativamente el rumbo de la nueva PAC.

  • ¿Qué tipos de mecanismos de seguridad se orientan mejor frente a los riesgos económicos de la producción agrícola en una economía global?
  • ¿Qué tipo de red de seguridad están siendo considerados para productores de la UE y cuál es el posible impacto sobre los mercados mundiales? 
  • Teniendo en cuenta los presupuestos limitados y la presión de la competencia, ¿Qué tipo de gestión del riesgo debería establecerse?


La ponencia del Sr. Tassos Haniotis intentó dar respuesta a estas cuestiones aunque tan relevante resulta lo que dijo como lo que no nos apuntó:

Actualmente en Europa existe el convencimiento de la necesidad de abordar algún tipo de red de seguridad para garantizar la viabilidad de la actividad agraria. En este sentido se han planteado varias opciones:

La primera iría orientada a potenciar los pagos directos a la agricultura (opción tipo pago único) con un 70% del presupuesto comunitario, y en el bien entendido que la modulación que se aplicaría sobre los mismos se destinaría a Desarrollo Rural que ya contaría con un 20% del presupuesto. Los mecanismos de control de mercados quedarían reducidos a poco más del 10% del presupuesto comunitario. Lo que se plantea es garantizar los ingresos (que no la renta) de los agricultores y ganaderos mediante un pago. La figura mediante la cual éste se haría efectivo de forma real también queda en entredicho ya que hay varias posibilidades que pasarían desde una extensión del pago directo hasta figuras similares al seguro de rendimientos.

Sucede pero que este modelo no evita totalmente el riesgo en los mercados, tal y como han podido comprobar con los precios de los cereales en 2008 o más recientemente con el precio de la leche.

Alternativamente se plantea pues la opción de una "red de seguridad" tipo precio de intervención. No obstante el Sr. Tassos Haniotis fue muy claro: el precio que se pagaría debería estar por debajo del precio internacional, y con todo este tipo de protección resulta extraordinariamente caro para el presupuesto de la PAC.

Una reflexión importante al respecto es que desde la Comisión Europea ya se asume que la gestión del riesgo en relación a la volatilidad de los precios no depende únicamente de los ingresos agrarios, sino también de los costes soportados por las actividades, de manera que factores externos ( por ejemplo, el precio del barril de petróleo) con incidencia sobre los costes de las explotaciones, hunde los márgenes y aumenta la volatilidad en los precios provocando que se dispare la cotización de los cereales y hundir, a la vez, las producciones ganaderas.

Llegado este punto parece claro que con independencia de la estrategia que acabe adoptando Europa quedan claros algunos puntos:

  • Las empresas agroganaderas que perduren el día de mañana deberán ser capaces de afrontar una mayor volatilidad de los mercados, lo que implica que al margen de las ayudas comunitarias y de las regulaciones de mercados, las mejores preparadas (ventaja competitiva) serán las que puedan aplicar economías de escala y estrechar los márgenes en momentos de precios bajos.
  • El modelo de precio de intervención por debajo de los precios internacionales obligará a las empresas a impulsar su productividad y competitividad, en este sentido también se apunta a las economías de escala y de dimensionamiento empresarial como un mecanismo para lograr este objetivo. 
  • El modelo orientado hacia la extensión de los pagos directos de la agricultura, conlleva la dificultad que consolidar de forma real este "margen adicional" en la renta de la empresa agroganadera, ya que, esta normalmente no tiene poder de negociación ante la agroindustria y la ganancia se pierde. En este escenario a la larga únicamente perdurarán las empresas que se doten de un mayor poder de negociación que irá ligado principalmente al volumen de negocio o la posibilidad de aplicar economías de escala para ofrecer un producto a un precio más competitivo. 
  • En ningún caso se ha planteado incidir sobre la normativa reguladora de la competencia como mecanismo para incidir sobre la garantía de rentas. 
  • Tampoco se ha planteado mecanismos adicionales en relación a la importación por parte de la Unión Europea de productos agropecuarios que lleva a pensar que seguirán siendo moneda de cambio en las negociaciones internacionales.


Ciertamente pues, el debate sobre el futuro de la PAC está más vivo que nunca en Europa, la limitación del presupuesto comunitario, las nuevas reglamentaciones ambientales-cambio climático-y sanitarias, y un entorno de volatilidad creciente en los precios internacionales de las materias primas (y la incapacidad europea para hacer frente de una forma sostenida en el tiempo), marcarán sin duda los debates y los posicionamientos de los diferentes grupos de presión.

Este primero de junio se ha celebrado una reunión informal de los ministros de agricultura de la Unión Europea para debatir el futuro de la PAC. La presidencia española ha anunciado un debate orientado hacia el crecimiento económico y el empleo, la seguridad alimentaria, y el "crecimiento verde" y el análisis de la relación entre agricultura-PAC con los retos económicos de la Estrategia UE2020 (cambio climático).

Parece, por tanto, que aspectos como la competitividad respecto terceros países, la necesaria reestructuración de un sector (a veces impuesta por la pirámide demográfica), y la imperiosa necesidad de una marco legal y jurídico estable en el tiempo que dé seguridad a las inversiones y garantías de futuro, aún tardará en aparecer.


Artículo publicado en La Drecera, núm. 121. Mayo - Junio 2010.
Informativo agrario del Institut Agrícola.

Economía