REGENERAR I REPENSAR LA SOCIEDAD

Decía Josep Pla, "vivimos en un país en que tenemos una manera cómoda de llevar una vida suave, tranquila, regalada; consiste en apuntarse al extremismo razonable y lavarse las manos pase lo que pase". Estamos en una sociedad acomodaticia y fofa, frente las exigencias morales.

Sin principios morales universales no puede haber bondad en el sentido metafísico, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, son valores universales. Tener principios resulta esencial, pero curiosamente el relativismo nos ha llevado a identificar a las personas con principios, en personas intolerantes y radicales.

La verdadera función de la política, que es la de fijar horizontes morales y abrir rutas para conseguirlos, queda anulada por lo de lavarse las manos y a partir de ahí se difumina el liderazgo moral y la implantación social de principios inmutables en las vidas de las personas.

La firmeza en los criterios es totalmente compatible con la tolerancia, pero con líneas rojas, saber que estas existen y cuáles son, resulta fundamental para una sana convivencia social. La grandeza de ser tolerante sólo la posee los que tienen principios firmes.

La sociedad en la que vivimos no dispone de liderazgo, de personas de altura intelectual y moral, con "AUTORITAS". Para que el liderazgo funcione necesita de mensaje de valores sólidos y ejemplaridad de quien envía el mensaje.

Regenerar la sociedad es posible si somos capaces de hacer autocrítica, también los políticos que todavía no son conscientes de la necesidad y pretenden socializar sus errores.

Estamos viviendo una crisis de civilización que ha puesto de manifiesto el inmenso vacío de nuestra tradición, la pérdida de nuestras referencias culturales surgidas en Occidente desde el momento en que se proclamó la dignidad del hombre libre y universal.

No se puede comprender la dureza de esta crisis si no la vemos como el producto de un desguace moral y no se puede medir su tarea destructiva si no la consideramos como resultado de un prolongado olvido de nuestra sustancia espiritual y de un largo trayecto de contaminación de valores.

Repensar el mundo para volverlo inteligible, para frenar la decadencia del mundo occidental y por un equilibrio más justo entre competencia y cooperación.

El altruismo y el cálculo de intereses egoístas; los nuevos ricos y los nuevos pobres; el mundo multipolar sin fronteras y el renacimiento de las pulsiones nacionalistas; la nueva China que reproduce desigualdades "Dickesianas" y las consecuencias paradójicas del hijo único; la crisis del euro y las políticas de austeridad; los avances en biología y genética y la nueva dependencia digital ... todo esto y más nos debe llevar a REPENSAR el mundo y replantear las relaciones económicas en un marco que recupere aspiraciones tan básicas y complejas como la felicidad.

 

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

Editorial La Drecera 146. Julio - Agosto 2014

 

La Drecera 146. Portada

Editoriales anteriores: