La grandeza de los sencillos

 

"En toda sencillez podemos encontrar una aproximación a la perfección"

La muerte de Tito Vilanova ha puesto de manifiesto que dejar una huella, un legado desde la humildad; el trabajo bien hecho, la familia... En resumen, desde la sencillez, su lucha incansable por la vida y para la libertad individual ha hecho que la repercusión de la desaparición de un hombre bueno haya sido un hecho destacable dentro la sociedad, ya que ha actuado como un ciudadano que ha recorrido su trayecto vital y la lucha personal sin una épica mediática. La creencia en los valores y la libertad individual permite superar el dogmatismo que es el gran enemigo de la democracia y de la libertad.

Es con sencillez de vivir que puedes percibir la grandeza de las cosas y, es con grandeza, con ambición e intensidad que superas los miedos que no te dejan crecer. Se necesita verdadera grandeza para ser sencillo y en toda sencillez podemos encontrar una aproximación a la perfección.

Vivimos el final de un tiempo complejo donde nada queda claro, en el que lo que prevale es la actitud ególatra de aquellos que solo les importa su pervivencia y han consentido actitudes políticas que han conducido a la pérdida de valor de Cataluña.

Cataluña siempre se ha hecho grande cuando ha dado valor a la grandeza de lo sencillo; la buena gestión cuando valora lo útil y es cuando esa grandeza nos ha hecho ser pragmáticos, pactistas auténticos, que es el mejor sistema para defender a las personas y su libertad.

Nunca los catalanes nos ha funcionado bien la hostilidad contra la moderación por lo que debemos expulsarla de las personas y evitar también que esta actitud conflictiva acapare la atención mediática, ya que se podrá evitar que afloren los argumentos extremos frente los razonamientos de la moderación.

La moderación no es la antipolítica, es una transacción constante entre principios absolutos.

La política “emocionalista” puede acabar muy mal, pues se atribuye legitimidades definitivas cuando solo son coyunturales. Como tantas emociones la política “emocionalista” genera frustraciones mientras que el consenso razonable no contenta a nadie pero sirve para casi todo.

La balcanización de la representatividad es un retroceso de la democracia ya que suplanta la representatividad democrática por formas de acción directa que pueden conducir a situaciones poco deseadas.

No es tiempo de hacer alarde de la ignorancia, de lo epidérmico, del "corta y pega" de la confusión entre calidad y cantidad. Es el tiempo de los sencillos, los generosos, los humildes. Es tiempo de escoger y la democracia permite hacerlo con elecciones, y ahora vienen las elecciones europeas que nos permitirán superar visiones localistas y es imprescindible participar en las Elecciones europeas, en el Parlamento Europeo. Vendrá la responsabilidad de legislar sobre muchos temas ahora locales. Necesitamos personas con visión de ancho global que gestionen con eficacia el futuro de Europa. Eso sí, desde la grandeza de los sencillos.

Editorial La Drecera 144. Marzo - Abril 2014

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña. 

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