¿ES HOY LA AVELLANA UNA FRUTA SANA?

Josep Tombas
Miembro del Consejo Ejecutivo del Institut Agrícola


Este escrito propone una reflexión detallada en torno a los problemas pasados y actuales de la producción, mercado y sanidad alimentaria, los frutos secos producidos en Cataluña. Se sospecha y se evalúa, fundamentadamente, de la entrada a los mercados europeos de avellanas turcas tratadas con sustancias tóxicas y carcinogénicas.

Cuando algunos valoran la globalización y lo nefasta que ha sido, por buen número de industrias de nuestro país, provocando su deslocalización o el cierre definitivo de otros, retratan, también, lo que ha pasado con los productores de avellanas y otros frutos secos españoles, especialmente desde su entrada en la Comunidad Europea. La competencia con los países emergentes cada vez resulta más difícil, cuando no, imposible. Muchas veces, detrás encontramos el juego sucio de grandes mercados y otras claras infracciones y deslealtades en la armonización normativa provocada por países terceros que se aprovechan ampliamente ante una UE a menudo, ciega, sorda y muda.

Desde el año 1986, los productores de avellanas justo hemos cubierto gastos de explotación durante ocho años, los otros dieciséis hemos tenido pérdidas. Calculando el jornal a precio de capataz agrícola según convenio laboral, las amortizaciones de la plantación, con una vida útil de treinta años, y los gastos de esta, resulta que el precio de la avellana debería ser de 3'06 euros / kilogramo con cáscara, cuando hoy el precio es de 1'80 euros / kilogramo con cáscara.

Los productores de avellana del Camp de Tarragona hoy representan el 90% del cultivo en España. Con la entrada en la Comunidad Europea consideramos, con esperanza, la oportunidad de poder tener más alcance a países con el consumo de frutos secos más alto del mundo. Lo que nunca comprendimos, fue la nefasta negociación realizada por el Gobierno español en lo que a nuestros productos agrarios se refiere. En cuanto al caso de la avellana y otros frutos secos, estos ocupan el tercer lugar en importancia después del olivo y los cereales, que ocupan el primer lugar.

Los frutos secos fueron incluidos en el Reglamento 1035/72, que es el que regula la organización común de los mercados de frutas y verduras. Estos sin embargo, sólo fueron incluidos dentro de unos pocos artículos y sin precio de garantía mínima. Este precio de garantía sólo cubre los productos excedentarios y no los deficitarios, como es, especialmente, el caso de la avellana. En uno de los considerandos de este reglamento se dice: "considerando no obstante, que resulta necesario evitar en el Mercado de la Comunidad perturbaciones debido a ofertas procedentes de Terceros Países a precios anormales; que es conveniente, a tal fin, prever para las frutas y hortalizas la determinación de precioso de referencia a la prevención de un gravamen compensatorio, además del derecho de aduana, Cuando el precio de entrada de los productos importados se sitúe por Debajo del precio de referencia.”
El sentimiento de los productores de frutos secos europeos, durante todos estos años, no ha sido otro que encontrarse totalmente desprotegidos y olvidados ante las argucias de países productores extracomunitarios.

Turquía, es un caso paradigmático. Ha sido un competidor desleal con total consentimiento y favor de las autoridades de la Comunidad Europea, especialmente de Alemania y Francia. La Cooperativa Fiskobirlik, que es una empresa del Estado Turco-sus empleados son funcionarios de pleno derecho-, hasta 2009, compraba la avellana a sus agricultores a un precio siempre más alto que el que pedían en su venta. Esto, en el mundo desarrollado, llamamos dumping, en Turquía no. La defensa de la avellana, a pesar de las denuncias, ha resultado inútil. Ninguna autoridad las ha tomado nunca en consideración.

En 1986, Turquía disponía de 300 mil ha. de avellanos, Italia 70 mil ha., España (Tarragona) 35 mil ha. y E.U.A 10 mil ha .. Todo sumaba una producción mundial de avellana entorno las 444 mil toneladas. Pasados más de veinticuatro años de despreocupación europea, hoy Turquía tiene 670 mil ha., Habiendo más que duplicando su superficie; Italia conserva la misma; en España le quedan 12 mil ha, habiendo perdido por el camino 23 mil ha, a un ritmo de casi mil hectáreas anuales, mientras que Estados Unidos ha duplicado su superficie. De las 444 mil toneladas de producción mundial de 1986 hemos pasado a las 800 mil toneladas actuales. ¿Quién ha acabado perdiendo?: Europa y, muy especialmente, Cataluña. Cabe destacar la especial desidia por parte de España durante todos estos años. Nuestro "leal" y legal representante no ha hecho mucho al respecto. Cada año que pasaba la avellana era más catalana y menos española, así como el problema de la avellana es los catalanes y ya arreglaban ellos solitos. El resultado es que la mayoría de los países productores de fuera de Europa han ido aumentado sus cultivos de frutos secos y, España ha perdido, ahora, hasta el 70%. ¿Si los mayores consumidores mundiales de frutos secos radican en Europa, especialmente en Alemania, como es que los productores de avellana europeos son los que menos se benefician? ¿Será que lo tienen más fácil, será que les pagan mejor las avellanas? No. Desde hace tiempo Alemania ha decidido comer y, hacer comer en Europa, avellana turca.

En la última reunión anual entre la Unión Europea y Turquía, celebrada en Caprarola (Italia) el 28 de septiembre de 2010, los representantes turcos comunicaron que este año ya no comprarían su avellana a un precio fijo, sino que éste sería el que marcara el mercado. Pero también hay que decir que el Estado Turco ha subvencionado sus productores de avellanas con 750 euros por hectárea. Un total de 433 mil hectáreas que suman un montante de 325 millones de euros. Los productores de avellana españoles, el año 2009, cobraron 374'60 euros la hectárea y, el año 2010 aquellos productores que más ha cobrado, lo ha hecho a razón de un máximo de 727 euros la hectárea. Esto significa que la Unión Europea, el Gobierno del Estado Español y el Gobierno de la Generalitat, (FEAGA, MARM y DAR), otorgaron a los productores de avellana una subvención de 4'5 millones de euros en 2009 y, de 8 '7 millones de euros los 2010. La cantidad que ha otorgado en 2010 como subvención del Estado Turco a sus productores de avellana equivale a cuarenta años de subvención por productores españoles. ¿Cree que son los mismo 750 euros en Turquía que en España? El jornal de un día en Turquía es de 8 euros, mientras que en España, este salario no paga ni una hora de trabajo. Son muchos más los agravios comparativos que se pueden argüir y añadir, y llenarían unos cuantos folios.

Un punto claro de fricción dentro de esta reunión de Caprarola en Italia, fue la armonización de los standars fitosanitarios entre Turquía y la Unión Europea. A pesar que las autoridades turcas afirmaron que habían reducido el uso de fitosanitarios en 158 materias activas, la realidad es que un 80% de estas materias activas están totalmente prohibidas en Europa, por su extrema toxicidad y carcinogénesis. Entre otros, podemos enumerar: Benfuracarb, carbaril, carbosulfan, cialotin, diazinon, fention, Paratión, metidation, ometoate, azinfos-metil, DNOC, etc ... Todas ellas son excluidas del Anexo I de la Directiva 91/414/CEE. El Reglamento CE/396/2005 fija el límite máximo de residuos (LMR) de sustancias activas autorizadas que pueden encontrarse en las frutas y verduras. El Anexo I fija a) cuantas partes por millón de cada producto y b) las partes por billón que pueden contener los alimentos tratados. Los pesticidas excluidos pues, como es natural, no deben ser detectados a análisis, y si existieran, el alimento no puede se comercializado de ningún modo en la Unión Europea.

¿Cómo es pues que 200 mil toneladas / grano de avellanas Turcas entran este año en Europa disfrutando de una más que dudosa armonización de los standars fitosanitarios? ¡Esto es muy grave! ¿Pueden dormir tranquilos los políticos y, especialmente presionados funcionarios que, ojos cerrados, deben autorizar estas importaciones? ¿Pueden dormir los altos representates de la UE que tolerantes y pasivos asisten amables a reuniones tan decisivas como las de Caprarola? ¿Importa más el beneficio de unos cuantos mercaderes o del propio Estado turco, que la salud de 500 millones de europeos?

Sabemos que, últimamente, a propuesta de la Comisión Europea se quiere elevar el nivel permitido de aflatoxinas presentes en los frutos secos, así pues, aunque entrarán más avellanas turcas en Europa. Las aflatoxinas son también tóxicas y carcinogénicas para los animales y los humanos. Deseamos y pedimos que el Parlamento Europeo detenga esta propuesta y decida, de una vez, poner manos a la obra a un desenfreno alimentario y sanitario tan peligroso. Estoy seguro de que, con la ley en la mano y con los análisis adecuados, muchos productos procedentes de países terceros como Turquía, no sólo avellanas, no podrían entrar nunca en Europa.

Si "no se sabe impedir" la entrada de unas avellanas turcas que no cumplen los standars europeos de sanidad , como mínimo y por dignidad, la Unión Europea debería establecer un REGLAMENTO de etiquetado bastante más estricto, donde se pueda leer y comprobar claramente la trazabilidad y procedencia del producto que se adquiere. Si esto sucede con las avellanas, no quiero ni pensar cuantos productos agrícolas procedentes de terceros países, especialmente chinos, están en igual o peor situación. ¡Nuestros representantes están jugando con la salud de los ciudadanos europeos!

Los productores de avellana catalanes y españoles lo han pasado y lo pasan mal pero, los consumidores europeos de avellana turca, sin saberlo, pueden estar pasando muy, pero que mucho peor. Nos han anunciado y nos anuncian, una y otra vez, que comer avellana es cosa sana ... ¡caramba qué ironía más mortal!
   

Artículo publicado en la drecera 126. Marzo - Abril 2011
Informativo agrario del INSTTUT AGRÍCOLA

Economía