UNA EXTRAÑA UNANIMIDAD IDEOLÓGICA

¿Por qué tanto éxito de la ideología climática?

El "CLIMATISMO" se impone porque es una creencia de repuesto. Los que creían en Dios creen ahora en el poder redentor de la selva Amazónica y los molinos de viento

 

El mundo sufre una devastación: Oriente Próximo se desangra por el terrorismo, África Occidental por el Ébola, la guerra civil perdura en el Congo y un tercio de la humanidad malvive por debajo del umbral de la pobreza.

No hace mucho más de un mes que jefes de Estado y de Gobierno no han cesado de reunirse en Nueva York, bajo el paraguas de las Naciones Unidas. Pero en esta Asamblea no se dedicó ni un solo momento a Siria, al Congo, al hambre, etc. Toda la sesión estuvo dedicada a la lucha contra el cambio climático que preocupa enormemente, no tenemos ninguna duda, a los sirios decapitados, a los del Congo ametrallados y a todos los hambrientos de la tierra. El cambio climático, sólo atormenta a los hombres de Estado.

No se trata aquí de entrar en la disputa respecto a la realidad del calentamiento climático, sino de reflexionar sobre esta extraña unanimidad ideológica. Y es que tenemos, de una parte, un debate sobre el clima y de otra una ideología climática.

Los climatólogos consideran que la tierra se calienta, pero no se ponen de acuerdo en el inicio de este calentamiento, de la misma manera que no hay unanimidad en referencia a la velocidad, ni con las causas ni con las consecuencias.

Si nos concentramos en las causas, en general se señala como culpable el Dióxido de Carbono, principalmente porque se pueden medir las emisiones. Otros factores como el Metano o las manchas sobre el sol no forman parte del debate público.

El Dióxido de Carbono es culpable porque es medible y además está relacionado con la historia de la industria, del capitalismo y del progreso material. El Dióxido de Carbono es el elemento perfecto que ha permitido la transición de la ciencia climática a la ideología climática. Esta ideología resulta muy atractiva porque no aparece como una ideología sino como una ciencia.

¿A qué se debe el éxito de la ideología climática? ¿En la urgencia de la amenaza? De hecho ningún gobierno ha adoptado medidas concretas y drásticas. El "climatismo" se impone porque es una creencia de repuesto. Los que creían en Dios, creen ahora en el poder redentor de la selva de la Amazonia y de los molinos de viento. Los que creían en la gran noche "bolchevique" y tuvieron que renunciar con la caída del Muro de Berlín, recuperan la esperanza de derrotar el capitalismo por otras vías.

Contra este deseo de creer no se escucha ninguna crítica. Es la razón por la que los políticos se han unido a la ola verde. Es más sencillo y no compromete a nada.

 

Si los dirigentes políticos quisieran controlar las emisiones de Dióxido de carbono (CO2), aunque sólo fuera por precaución, existen soluciones técnicas para hacerlo, la energía nuclear o la imposición de un gravamen mundial sobre el Carbono.

A los climáticos, sin embargo, no les interesan soluciones concretas. Lo que les interesa es cuestionar el orden existente, desfilar y estar al lado del "Bien".

Por lo tanto, el "climatismo" tiene un buen futuro. En cuanto al clima real, no lo sabemos. Todos estaremos muertos antes de que dentro de un siglo un termómetro emita su veredicto y divida los creyentes y los escépticos.

 

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

Editorial La Drecera 147. Septiembre - Octubre 2014

 

 

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