La importancia de la agricultura para George Washington

  

 

George Washington (1732-1799), primer Presidente de los Estados Unidos, es recordado por todos como un gran político y uno de los grandes militares de la historia. El hecho de que destacara tanto en estos dos ámbitos quizás explica el hecho de que no es tan conocido en el ámbito donde precisamente a él le hubiera gustado destacar: la agricultura.

 

Hacia mediados de la década de 1760 - cuando aún faltaba más de una década para la Guerra de Independencia - Washington, que tenía una granja-plantación en la colonia de Virginia, a unas 26 millas de lo que es hoy la capital federal que lleva su nombre, hizo rotar los cultivos de sus tierras donde básicamente cultivaba tabaco, un cultivo muy comercial en las colonias, por cultivo de trigo. Washington había investigado y sabía que el trigo no agotaba la tierra como sí lo hacía el cultivo de tabaco, pero también veía en este cambio de cultivo estratégico ventajas económicas que iban más allá que simplemente mejorar la productividad de la tierra. En ese momento, el Imperio Británico ejercía prácticamente un control total sobre los mercados coloniales e imponía regulaciones que garantizaban que la metrópoli saliera beneficiada del comercio de ultramar. Esto era especialmente así con el comercio de tabaco pero no tanto en el tráfico de trigo. Así pues, Washington con acierto estratégico se centró en el cultivo de trigo, menos regulado por los británicos, lo que le permitió exportar sus productos agrícolas a nuevos mercados sacando un mayor provecho.

 

Sin embargo, Washington, que dejó escrito que le hubiera gustado pasar a la historia, o ser conocido, como un gran granjero y agricultor, hizo varias investigaciones para mejorar la productividad de la agricultura y nuevos métodos de producción en su finca de Mont Vernon, hoy transformada en museo. Por ejemplo, introdujo un sistema de rotación de los terrenos de 7 años que permitía una mayor diversificación de la producción y también experimentó con los primeros abonos naturales que incrementaban la productividad del suelo. También invirtió en adquirir y desarrollar nuevas y mejores herramientas agrícolas y nuevas técnicas para la mejor gestión de la ganadería que también ayudó a desarrollar y mejorar.

 

Cien años más tarde se funda el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro con similares objetivos que los de George Washington y hoy todavía, 163 años después, seguimos trabajando por estos objetivos.

 

En 1771, poco antes de la declaración de Independencia, el general hizo construir un molino con fines comerciales. La producción de trigo y maíz, principalmente de otras plantaciones, eran transportadas hasta Mont Vernon, donde se transformaban en harina y también harina de maíz entre otros productos secundarios, de mayor valor añadido, que luego Washington se encargaba de distribuir a los mercados Europeos y de las Indias Orientales obteniendo mejores márgenes. En  1797, con la guerra por la Independencia concluida, Washington continuó con su exitosa estrategia de diversificación e invirtió en una destilería donde durante años sacó importantes beneficios en la venta de su propio whisky, bebida que siempre supo disfrutar el general a lo largo de toda su vida.

 

Sin embargo, aunque Washington se sentía plenamente realizado con el ejercicio del trabajo en el campo, su satisfacción y convencimiento sobre la agricultura iba más allá. Washington estaba convencido de que el éxito de la economía de América básicamente dependía de la capacidad de los americanos para producir alimentos y poder exportar al resto del mundo. Tan sencillo y tan complejo a la vez. En una carta a su amigo el Marqués de Lafayette, con fecha 19 de junio de 1788 - cuando él era Presidente de los Estados Unidos (lo fue 1788 a 1797) - Washington le confiesa: "Espero que algún día u otro, nos convertiremos en un almacén y granero para el mundo. "

 

Más de 200 años después la visión de George Washington sobre el papel estratégico de la agricultura sigue siendo una realidad. Los Estados Unidos están convencidos, mientras que Europa (la UE) aún no tiene claro que el futuro alimentario del mundo será quien otorgará la fuerza a los Estados. George Washington lo tenía claro hace 200 años y lo seguimos teniendo claro. Sería bueno que los europeos adecuasen la realidad global el sentimiento patriótico.

 

Vista principal de la casa de Washigton en su finca d eMont Vernon, Virginia, en l aribra del rio Potomac.

 

Artículo publicado en La Drecera 147. Septiembre - Octubre 2014

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña.