APROBADO EL PLAN HIDROLÓGICO DE LA DEMARCACIÓN HIDROGRÁFICA DEL EBRO

 

El pasado 1 de marzo se publicaba en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 129/2014 por el que se aprueba el Plan Hidrológico de la parte española de la Demarcación Hidrográfica del Ebro. Tanto por su repercusión mediática como por su implicación respecto del aprovechamiento de un recurso como es el agua, fundamental en las actividades agrarias, hemos creído adecuado hacer un pequeño repaso a este Plan Hidrológico que ha entró en vigor.

 

El agua cada vez es más motivo de tensiones económicas, políticas y sociales. Pero esto no debe hacer que no pueda ser objeto de análisis cualquier norma o planificación que se haga.

 

Igualmente, como siempre intentamos hacer, desde el INSTITUTO AGRÍCOLA haremos una visión objetiva de lo que significa este Plan, rehuyendo de cualquier interpretación dirigida a crear polémica. Repetimos que el agua es un bien preciado para las explotaciones agrarias de nuestro país. Y eso siempre lo defenderemos. Evidentemente ha sido uno de los Planes Hidrológicos más complejas y ha tenido una tramitación más difícil. Baste decir que afecta a las nueve Comunidades Autónomas por donde pasa el río Ebro, e, indirectamente, también había que consensuarlo con Francia y Andorra. Aparte se contemplan inversiones en torno a los 2.500 millones de euros, como cumplimiento de los objetivos ambientales, construcción de nuevas infraestructuras de regulación y mejora de regadíos.

 

Ámbito territorial y objetivos

De acuerdo con la distribución adoptada este Plan Hidrológico abarca toda la cuenca del río Ebro situada en territorio nacional, la cuenca del río Garona y las demás cuencas que vierten en el océano Atlántico a través de la frontera con Francia, excepto los ríos Nive y Nivelle, y la cuenca endorreica de la laguna de Gallocanta (Aragón). Es decir, las cuencas gestionadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro, no las gestionadas por la Agencia Catalana del Agua.

 

El texto refundido de la Ley de Aguas de 2001 establece que la planificación hidrológica tiene, entre sus objetivos, la satisfacción de las demandas de agua, el equilibrio y armonización del desarrollo regional y sectorial, incrementando las disponibilidades del recurso, protegiendo su calidad, economizando su uso y racionalizando sus usos en armonía con el medio ambiente.

 

Orden de preferencia y compatibilidad de usos

Se establece el orden de preferencia:

1. Abastecimiento de población.

2. Usos agropecuarios.

> Ganadería.

> Regadíos.

3. Usos industriales.

4. Usos recreativos, navegación y transporte acuático.

5. Acuicultura.

6. Otros usos.

 

La acuicultura pasa a estar por debajo de los usos industriales y recreativos. Este orden de preferencia no incluye el régimen de caudales ecológicos ni los resguardos en los embalses para la laminación de avenidas. Dentro del uso de riegos serán preferentes los regadíos preexistentes que estén infradotados, la eficiencia sea ​​igual o superior a la que se establece en este Plan, así como aquellos que implementen buenas prácticas agrícolas para la prevención de la contaminación difusa.

 

Dotaciones y necesidades máximas hídricas de riego

Se determinan, por comarcas, las necesidades hídricas de los cultivos y del ganado. Estas son las que se tendrán presente para cualquier actuación vinculada a un aprovechamiento de aguas, especialmente para pedir una autorización o concesión. Por caso de que se solicite una cantidad superior, habrá que demostrarlo técnicamente.

 

Asignación y reserva de recursos

Se disponen una serie de reservas para los fines que se determinan. Para el caso de Cataluña se asignan 445,15 hm3 / año para necesidades de regadío del plan de nuevos regadíos de Cataluña en la Demarcación Hidrográfica del Ebro, provenientes del Segre y afluentes, y del Ebro. Esta reserva no afecta a los recursos que se obtengan de la explotación de acuíferos en pequeña cantidad, los cuales serán asignados a los aprovechamientos que los motivaron, siempre que no se produzcan afecciones a otros aprovechamientos preexistentes, respeten las restricciones ambientales, y se atiendan los criterios para el otorgamiento de concesiones.

 

Concretamente las reservas previstas son:

  • 52,15 hm3 / año desde el Ebro y sus afluentes dentro de la zona de explotación llamada Baix Ebre -embassaments de Mequinenza y Ribarroja, así como la margen derecha desde la desembocadura del Matarraña y la margen izquierda hasta la desembocadura del Segre para el plan de nuevos regadíos de Cataluña.
  • 393 hm3 / año desde el Segre medio, Noguera Pallaresa y Segre Bajo, incluyendo los 100 hm3 / año asignados para el Canal Segarra-Garrigues.

 

También se prevén una serie de actuaciones con el fin de recuperar otras reservas. Es el caso de:

  • Los recursos procedentes de la regulación del embalse de Rialp -río Segre se destinarán al abastecimiento urbano dependiendo del Canal Principal de Urgel y otros núcleos de las Garrigues, régimen de caudales ecológicos del Segre, mejora de las garantías de la superficie de riego del Canal Principal, usos industriales también dependientes del Canal Principal, nuevos regadíos relacionados con la restitución territorial, ampliación de los regadíos del Canal Principal de Urgell, nuevos regadíos del Canal Segarra-Garrigues suministrables directamente desde dicho canal y mejora de regadíos del Canal Auxiliar de Urgell.
  • Los recursos regulados por el embalse de Albagés se destinarán al régimen de caudales ecológicos, la consolidación los regadíos existentes en el río Set ya la satisfacción de las demandas para los diferentes usos del Canal Segarra-Garrigues.
  • Optimización de gestión conjunta con el Segre llamada "armonización" de usos del bajo Noguera Pallaresa. Se asignarán principalmente a los usos del sistema de canales de Urgell. Podrán compensarse las afecciones derivadas de esta armonización con la modificación de las condiciones y plazos concesionales de los usos no consuntivos. Mientras no se lleve a cabo esta armonización, se asignará la mejora de riegos del sistema de canales de Urgell en el embalse de Rialp, con prioridad respecto a todos los riegos que dependan, directa o indirectamente del canal Segarra-Garrigues.
  • Reutilización planificada de retornos de riego en los ríos Sió, Cervera y Cuervo. Se destinarán a la mejora de dotaciones de la zona regable por la que transcurren dichos ríos.
  • Extracciones de agua subterráneas, previa investigación, que se destinarán preferentemente a abastecimientos urbanos y situaciones de emergencia por sequía.
  • Modernización integral en los regadíos del Canal de Pinyana. Los recursos adicionales que se obtengan se destinarán a la mejora de garantías en la propia zona regable, ya la atención de otras demandas según prioridades actuales y de acuerdo con el "Pacto de Piñana".

 

Petición de nuevas concesiones

El plazo concesional será, como máximo, de cuarenta años. Excepcionalmente podrá otorgarse un plazo superior cuando quede acreditado en el expediente de concesión que las inversiones que deban realizarse para el desarrollo de la actividad económica exigen un plazo mayor para su recuperación y garantía de viabilidad. En este caso otorgarán por el tiempo necesario para conseguirlo, con el límite temporal de setenta cinco años.

 

En caso de que no se haya definido el régimen de caudales ecológicos a mantener en la toma de la concesión o, en el caso de aguas subterráneas, si no puede preverse adecuadamente la afectación dichas extracciones al caudal superficial, el otorgamiento de nuevas concesiones o la modificación con aumento de extracciones de las existentes, se otorgará por un plazo máximo de veinte y cinco años, y condicionada al cumplimiento de los caudales ambientales desde el momento en que se determinen.

 

En los casos de nuevos aprovechamientos de aguas subterráneas que se encuentren cercanos a ríos o manantiales, y que puedan quedar afectados directamente, será necesario un informe justificativo de las posibles afecciones a los mismos.

 

Todas las perforaciones deberán quedar equipadas con las instalaciones y mecanismos adecuados para la medida del nivel piezométrico y para el control y medida de caudales. Especialmente habrá que realizar un ensayo de bombeo bajo ciertos condicionantes técnicos. Asimismo, en ausencia de restricciones más específicas, la distancia mínima entre captaciones será de 100 metros.

 

Recuperación del coste de los servicios del agua

Las comunidades de usuarios podrán introducir en las exacciones que perciban de sus comuneros factores correctores del importe a satisfacer en cada caso individual según su consumo, tomando como referencia las dotaciones fijadas en el Plan de tal manera que los usuarios más eficientes en el uso del agua se vean beneficiados. Este factor corrector consistirá en un coeficiente a aplicar sobre la liquidación, que no podrá ser superior a 2 ni inferior a 0,5. Los criterios establecidos deberán ser incorporados a las respectivas ordenanzas.

 

Caudales ecológicos

Es el punto donde hay más polémica y discusión, pues mientras el Plan Hidrológico del Ebro fija un mínimo en torno a los 80 m3 / segundo equivalente a unos 3.300 hm3 / año- en Tortosa, el Gobierno catalán pedía en torno a los 230 m3 / segundo Equivalente a unos 7.000 hm3 / año. La adopción de una cifra o otro, es, evidentemente, clave para poder garantizar por una lado los recursos para los regadíos -actuales o proyectados-, pero también para respetar la calidad del agua que circula por río y el mantenimiento del medio.

 

Entendemos que hay que llegar a un consenso al respecto, buscando una solución óptima. Considerando, no hay que olvidarlo, que estamos en un clima mediterráneo, donde la disponibilidad del agua es muy irregular, con períodos secos-que a veces coinciden en el momento más decisivo para obtener una buena cosecha- y otros muy lluviosos.

 

Como siempre hemos entendido, y hemos actuado, el INSTITUTO AGRÍCOLA optará para que reine la cordura en todo ello. Pero especialmente para que los regadíos, existentes o en ejecución, puedan prosperar, y rechazando cualquier medida o idea fanática de extrema protección de los caudales ecológicos en un río que, como de pequeños nos enseñaban, tiene su estiaje, como toda la cuenca mediterránea. Período de "restricción hídrica "en la que tanto la fauna como la flora se ha adaptado desde siglos. Y este Plan Hidrológico ha de pretender poner orden y serenidad para que todos los usos y aprovechamientos se puedan llevar a cabo. Este es el nuestro deseo, y, entendemos, debería ser el de todos.

 

Artículo publicado en La Drecera 145. Mayo - Junio 2014

Revista de la Paronal Agraria de Cataluña