Contratos de Aparcería y Masovería

 

EL INSTITUT AGRÍCOLA consigue el reconocimiento, por parte de la Administración, de la libertad de pacto en los contratos de aparcería y masoveria.

 

Hace unos meses iniciamos una pequeña batalla legal con la Administración a fin dedefender el predominio de la voluntad de las partes en los contratos de aparcería y masovería. Especialmente esto no se cumplía en el contenido de los modelos de contrato de aparcería y masovería aprobados y publicados por el Departamento de Agricultura. Estos no se acogían adecuadamente al espíritu y esencia de la norma que los regula: la Ley 1/2008, de 12 de febrero, de contratos de cultivo, y el Código Civil de Cataluña.

Los referidos modelos no respetaban ni proyectaban que las partes pudieran pactar de antaño según el principio de la libertad civil. Todo lo contrario, los modelos reflejaban un símil hacia los contratos de arrendamiento rústico, imponiendo unas obligaciones que no eran procedentes ni eran concordantes con la normativa actual y la tradición histórica. Ciertamente su difusión en las oficinas de las Administraciones catalanas, y la pertinente publicación oficial en el Diario Oficial de la Generalidat de Cataluña, inducía a error, provocando la redacción tendenciosa de cientos de contratos impositivos y poco beneficiosos para las partes. Por eso el INSTITUTO AGRÍCOLA se puso en marcha, dispuesto a luchar por la poca libertad y autonomía que nos deja la Ley de contratos de cultivo a la hora de hacer contratos.

 

A mediados de febrero dirigimos un escrito al Consejero de Agricultura mostrándole nuestro total desacuerdo con los modelos de contratos de aparcería y masovería facilitados por sus oficinas o disponibles en su web. La muestra diseñada por las Administraciones no se ajustaba adecuadamente a la normativa catalana, llegando incluso a concretar pactos que la propia ley ni obliga ni insinúa. Es el caso del establecimiento unilateral de derechos de tanteo y retracto o de una excesiva duración mínima del contrato. Los referidos modelos de contrato de cultivo establecían cláusulas dirigidas, propias de otras formas contractuales, vulnerando gravemente su régimen jurídico basado en la libertad contractual de las partes.

 

Siendo esta la realidad de las cosas, exigimos una interpretación correcta de la Ley, y en especial, respetar los mínimos exigibles, a fin de no generar confusiones ni inseguridad jurídica ni desquitarse derechos de optar al pleno contenido de las cláusulas. Los modelos tipo de contratos de cultivo elaborados por la Administración deben ser totalmente imparciales. Tan rápido como fuera posible debía suspender su difusión y modificar dichos modelos.

 

Y así ha sido, recientemente hemos recibido la respuesta a nuestra carta dándonos la razón. El Departamento reconoce claramente que la duración de los contratos de aparcería y masovería es aquella que pacten las partes ─ libremente ─ y, en su defecto, es el año agrícola. Asimismo, tal como exigimos, la propia Administración admite en su escrito: "(...) En consecuencia, se procederá, una vez revisada el resto de modelos de los contratos de cultivo a realizar las modificaciones necesarias y efectuar la publicación pertinente (...) ".

 

He aquí una gran victoria para la defensa de nuestros derechos e intereses más legítimos. Y es que el INSTITUT AGRÍCOLA siempre estará dispuesto a velar por el cumplimiento de la legalidad. Y más cuando ésta representa el reconocimiento de unas libertades en el ámbito agrario, garantizando el progreso y la mejora de nuestro sector primario y un buen uso de los instrumentos contractuales.

 

Artículo publicado en La Drecera 133. Mayo – Junio 2012

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

Economía