Nuestra patria es la persona

 

"La persona, en su misterio y singularidad, único pilar sólido de una sociedad libre y solidaria"

 

Ante la interpretación codiciosa del capitalismo o de una visión políticamente ideologizada y extremista, Jacques Maritain afirma: "Los regímenes que combaten a la vez la libertad y la propiedad personal, ya sea porque propugnan la abolición de la propiedad privada o bien porque pretenden restringirla hasta el punto de que no pueda sustentar la libertad, atestiguan a su manera, la existencia de una conexión necesaria entre libertad y propiedad, binomio inseparable de las sociedades avanzadas, fundamento de las clases medias, ideal inaplazable de un ejemplar liderazgo empresarial. "

Para tender puentes con los demás, las palabras cruciales asociadas al liderazgo son paciencia, sinceridad, humildad, belleza, compañerismo y optimismo.

No es tiempo, pues, para gestores de imagen, para caudillos mesiánicos, para demagogos populistas, para embajadores de la violencia, para dispensadores de recetas milagrosas, para revolucionarios colectivistas ni para admiradores de la burocracia.

Es tiempo para el mejor de cada uno de nosotros y, si tenemos el coraje de llegar a nuestra médula, moral para la paz, la justicia y la libertad.

El buen liderazgo aspira y trabaja para un ecosistema sano, para crear un ambiente propicio al talento y al ingenio humano. Este trabajo, fino de arquitectura institucional, es propio de una cultura que hace gala de profesionalidad y discreción.

Profesionalidad, o lo que es lo mismo: el saber, la confianza, la seguridad, la humildad, el afán de aprender, ante la mediocridad que equivale al amiguismo y el nepotismo.

Discreción, o lo que equivale a amistad, lealtad, confianza, frente "la cháchara" que dice el Papa Francisco, que perjudica la calidad de las personas, del trabajo y del ambiente.

A  la profesionalidad y la discreción debemos añadir la transparencia, con profesionales competentes, sobrios, discretos, capaces de utilizar el ritmo y la oportunidad de sus palabras y de sus silencios.

Frente a líderes con fervor fanático, mentalidad rígida, una soberbia displicente, un aura mesiánica, una personalidad dogmática, ingredientes tóxicos para un mundo global e interconectado, el lema alternativo es "nuestra patria es la persona". Ni la gente ni el partido ni la masa. La persona en su misterio y singularidad, único pilar sólido de una sociedad libre i solidaria.

 

Editorial La Drecera 148. Noviembre - Diciembre 2014

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

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