Las empresas de servicios agrarios en Cataluña (2): El salto de la agricultura "convencional" a una agricultura "de precisión".


En la anterior "Drecera" iniciamos el que será una serie de comentarios sobre las empresas de servicios agrarios en Cataluña: qué son, qué hacen, en qué situación se encuentran, su presente y su futuro. Ahora, entre este artículo y otros posteriores, iremos desgranando algunas de las labores del campo que llevan a cabo, así como mostrando ejemplos e imágenes de las mismas.


En la mayoría de los casos no pretendemos hacer divulgación de las mejores técnicas de cultivo existentes, pues no es el cariz técnico lo que queremos dar a estas líneas, sino mostrar que existe ya -desgraciadamente para algunos desconocida, pero que es el futuro-, una nueva agricultura. Su predecesora fue la que en los años setenta del siglo pasado se llamó como la "revolución verde". La de ahora es la agricultura de precisión, con todas sus variaciones y técnicas. Y, seguramente, quien mejor la representa en su más variado espectro, son las empresas de servicios agrarios. Éstas, generalmente, aplican esta nueva forma de producir con mucha eficiencia y competitividad en los costes.

La introducción de las nuevas tecnologías en nuestras explotaciones

Las nuevas tecnologías ya están disponibles, sólo deben llegar al campo: maquinaria que siembra y fertiliza cada palmo de tierra en función de los parámetros indicados por un ordenador que lo ajusta según la producción de la campaña anterior, robots autónomos con sistemas de navegación capaces de recoger los frutos maduros; vendimiadoras que separan los granos de uva en función de la calidad que detectan, etcétera.


Agricultura ésta que pretende, básicamente, minimizar los gastos de los trabajos del campo, mejorando al mismo tiempo su eficiencia y alcanzar una agricultura más sostenible-medioambientalmente hablando, pero, por qué no también, económicamente. Todo lo que no sea una empresa económicamente viable, libre e independiente-sin ayudas ni subvenciones-no puede aceptarse.


Tampoco es nuestro espíritu hacer una disertación magistral de cómo llegar a una economía productiva, ni de una hoja de cultivo concreto-donde se analizan con más o menos detalle cada una de las tareas desarrolladas, con el tiempo y el coste invertido, para obtener una cosecha concreta-, ni de las novedades tecnológicas existentes, pero sí que quisiéramos que se reflexionara sobre la necesidad de ver cómo se produce y qué medios tenemos y disponemos.


Como ya dijimos anteriormente, las empresas de servicios agrarios, como poseedoras-en principio, o al menos debería ser su planteamiento-de la mejor y más moderna tecnología para aplicarla en nuestros campos, deben hacer que los cada vez más reducidos márgenes económicos que hay-lamentablemente-en nuestro sector, no queden reducidos y aniquilados.Los gastos de la maquinaria-compra inicial, mantenimiento, reparaciones, seguros, combustibles, amortizaciones-, la mano de obra y el resto de factores de producción-semilla, fertilizante, productos fitosanitarios, etcétera-son una parte importante del movimiento económico de una explotación, y deben ser ajustados tanto como se pueda.


Sistemas como la siembra directa-un único paso la máquina sembradora y aplicando el herbicida-, la agricultura de conservación-mantener, después de la cosecha, al menos un 30% de la cobertura del suelo con residuos-, la agricultura ecológica , y otros, tienen en su base muchas semejanzas. Reducir costes de la explotación, ya sea por justificaciones meramente económicas ya sean ambientales.


Pero está claro que una explotación agraria con criterios económicos lógicos debe disponer de la maquinaria pertinente para las dimensiones que tiene, y por las expectativas de rentabilidad que tenga o busque. Lo que no tiene ningún sentido es que una maquinaria que tiene un coste de compra importante, no esté funcionando todas las horas adecuadas para que el coste de su amortización sea lo más bajo posible. Y si, como sucede habitualmente en nuestras regiones, se dispone de una maquinaria específica para un trabajo que sólo requiere de unas horas al año, o como mucho, días, puede ser demasiado probable que no sea de modo lógico su tenencia, por el coste global que esto representa-incluyendo el propio "alquiler" del almacén o cubierto donde se esté. ¿Qué sentido tiene tener la maquinaria y los aperos al aire libre durante todo el año, oxidándose y descomponiéndose? Cada campaña que pasa más obsoletos. ¿No sería más lógico que cada ciclo de cultivo "dispusiera" de una nueva máquina, moderna, adaptada y práctica? Es por eso que hoy el mercado nos ofrece unas variadas empresas de servicios agrarios a nuestra disposición.


La competencia "ancestral" para tener un tractor más potente que el del vecino, debe pasar, definitivamente, a la historia. Y más cuando la potencia de muchos de los tractores que hay en nuestras explotaciones está sobre o infra dimensionados a las necesidades de la misma. Generalmente sobran caballos. Y este sobrante se paga con mayor combustible, mayor mantenimiento, mayor gasto, que, consecuentemente, se detrae de los ajustados ingresos. ¡Claro que cuesta que así salgan los números!


Ya hace años que este cambio de mentalidad se dio en el cultivo del cereal y forrajes, especialmente. Actualmente en pocas explotaciones se les ocurre comprar una cosechadora de cereal. El coste de compra y mantenimiento no compensa, de ninguna manera, su tenencia durante toda la vida "útil" de la maquinaria. Y más, cuando se trata de una máquina muy específica para una tarea concreta, que se desarrolla, además, en una época concreta del año. El resto, queda aparcada en un almacén.

 

Es hora de que este cambio se lleve a cabo en todas, o en la mayor parte, de cada una de las tareas de un ciclo de cultivo. Igual a como cada hogar ya hay, al menos, un microondas para calentar la leche o el café de cada mañana, y tener que hacerlo con un bote y unos fogones ya ha quedado en el olvido, este cambio "tecnológico" también debe pasar a nuestros campos.

 

Entorno estas tareas especializadas de las empresas de servicios agrarios, llevaremos a cabo, pues, aunque sea esquemáticamente, un viaje por los diferentes y variados servicios que pueden ofrecer. Seguiremos un hipotético ciclo de un cultivo que se lleve a cabo en nuestro país. Esperamos que sean lo suficientemente aleccionador, didáctico y estimulante.

Trabajo del suelo


El trabajo del suelo representa, de media, una cuarta parte de las horas de tractor. Es por ello que la preparación del suelo es uno de los trabajos en las que está más justificado el uso de maquinaria de alta potencia. Quizás ahí sí que son válidos el uso de los macrotractors de cientos de caballos que vemos en ferias nacionales y / o internacionales. Pero hay que pensar siempre, y "hacer números", para ver si podremos emplearlos durante las adecuadas horas necesarias para amortizarlos.


Conseguir un manejo del suelo más cuidadoso, óptimo y adaptado al cultivo, reduce considerablemente la erosión del suelo. Estudios recientes han demostrado que la pérdida de nutrientes puede llegar a las 30 t / ha. si no se hace una gestión adecuada. Y en el lado contrario, tenemos que se puede llegar hasta una disminución del 90% de la erosión con la agricultura de conservación. Ésta, además, mejora la estructura del suelo, incrementa la infiltración y retención del agua, al tiempo que reduce la contaminación de los ríos y embalses por los materiales arrastrados.


La propia Unión Europea puso en marcha el Proyecto "Agricultura sostenible y conservación de suelos" (Soco), durante los años 2007 a 2009, que aboga por una agricultura eficiente respecto del trabajo de la tierra. Su resultado fueron diez fichas informativas muy didácticas e instructivas, algunas de ellas disponibles en la web. También en este sentido, y de cara a su propio Instituto Geológico de Cataluña está editando el mapa de suelo - a escala 1/25.000- de algunos municipios de Cataluña, y en otros está en proceso de hacerlo en un futuro.


Esto no significa que aboga indefectiblemente hacia la agricultura del no laboreo, como también se conoce a la de conservación, pero sí nos paramos a pensar si el “a menudo”ciclo del paso del arado y el cultivador son necesarios; y si nos compensa disponer en nuestra explotación de una maquinaria y los aperos adecuados, frente al coste que nos representa. Se debe tender a agrupar operaciones, empleando equipos combinados que reduzcan el paso de la maquinaria sobre el terreno y permitan un mejor aprovechamiento de la potencia nominal del tractor.


Los trabajos que pueden llevar a cabo las empresas de servicios, en cuanto al trabajo del suelo, entre otros, pueden ser:

 

  • Descompactar a profundidades de hasta un metro.
  • Labrar.
  • Fresar.
  • Desherbar.
  • Ensurcar y encaballonar.
  • Compactación (rodillo).
  • Nivelaciones con láser.
  • Movimientos de tierra: derribo de márgenes, unir campos.
  • Despedregar y / o trituración de piedra.
  • Zanjas pluviales o para drenajes.
  • Caminos de acceso a los campos.

Siembra y plantación


El éxito de un cultivo depende, en más de la mitad, de las condiciones de siembra. Por tanto, disponer de la maquinaria adecuada que permita llevar a cabo una aplicación de la dosis de siembra adecuada (kg / ha), una uniformidad del reparto entre las líneas de siembra y una buena colocación de la semilla, son piezas claves. De esta manera, aparte de conseguir el máximo de rentabilidad económica del cultivo, también, consecuentemente, rentabilizamos al máximo el rendimiento del cultivo, garantizando un correcto establecimiento del mismo y una uniformidad en el desarrollo del ciclo vegetativo en todo el campo. ¡Y más a los precios a los que está, tanto la semilla como el propio cereal producido!


Ya existen en el mercado sembradoras que llevan a cabo todas las tareas necesarias para lograr dichos objetivos con una sola máquina y pasada, con una anchura de trabajo de hasta 14 metros. Es el caso de las que incorporan una grada rotativa, un rodillo y la propia sembradora volumétrica neumática. Estamos hablando, sin embargo, de máquinas que pesan más de 2,5 toneladas, y que, por tanto, requieren de un tractor bastante dimensionado. Aparte, su coste de adquisición no es despreciable. Volvamos, pues, a ver una buena prueba de que dichos aparatos sólo podrán ser óptimos para empresas de servicios que lleven a cabo la siembra de fuerzas hectáreas, o, para explotaciones agrarias de grandes dimensiones. Los hay que incluso disponen de los mecanismos adecuados para dejar el renglón de las "líneas guía"-franja por donde posteriormente pasará la rueda de la maquinaria en los diferentes tratamientos-y, por tanto, ahorrar semilla que, Otro modo sería pisada y se perdería. O de sistemas de autoguiado con GPS, para evitar solapamientos de paso o espacios perdidos de siembra. Ejemplos no faltan.


Esta maquinaria está adaptada, en su mayoría, a trabajar con precisión incluso en condiciones adversas del terreno existencia de restos del cultivo precedente, sin trabajo del suelo previo, etcétera. Estudios recientes, incluso, han demostrado que el uso de máquinas de siembra directa reducen el consumo de combustible en más de la mitad que en el cultivo convencional. Esto puede representar un ahorro de alrededor de 50 litros por hectárea, que, al precio que está el combustible, tampoco es nada despreciable.


Algunas de las opciones que nos pueden ofrecer son:

 

  • Siembra directa con aplicación simultánea de fertilizantes o tratamientos fitosanitarios.
  • Comercialización de todo tipo de semillas.
  • Soporte técnico en fechas de siembra, variedades, riegos. Evitando, en su caso, el monocultivo, frente a una adecuada rotación de cultivos.
  • Plantación de frutales o plantas hortícolas.

 


Quizás para las pequeñas explotaciones ya los irá bien continuar con el actual sistema, pero en este caso es seguro que tampoco tienen una gran aspiración por el mayor rendimiento económico de las mismas sino, más bien, en una especie de "conservación" de la misma y del territorio o del bagaje familiar, con un estado más o menos decente. Pero, es evidente, que si queremos vivir del campo, como un trabajo valorada y rentable, con explotaciones agrarias potentes y económicamente viables, no se puede seguir con esta mentalidad.


Pero como siempre se dice, no está de menos conocer los utensilios de los que disponemos para continuar con la agricultura. Cada uno, dentro de sus posibilidades, planteamientos y disponibilidades, debe optar por lo que le sea conveniente. Desde el INSTITUTO AGRÍCOLA, pero creemos en las empresas de servicios agrarios, y aunque sea a título informativo, os haremos eco.

 

A lo largo de los artículos iremos indicando nombres de empresas de servicios agrarios. Si conoce otros que no salgan en la lista, le agradeceríamos que nos facilite sus datos para publicarlos posteriormente.

Artículo publicado en La Drecera 134. Julio - Agosto 2012

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña

Economía