Algunas predicciones sobre la agricultura para 2015

 

La agricultura es un sector intrínsecamente ligado a la tierra y en consecuencia muy afectado por los acontecimientos y coyuntura local. Sin embargo, la globalización de los grandes mercados agrícolas nos obliga cada vez más a mantener una perspectiva global y a tener siempre un ojo puesto en cómo evolucionan los mercados mundiales de las principales materias primas y poder actuar en consecuencia.

El prestigioso semanario británico The Economist -fundado en Londres en 1843-, hace un resumen cada año con las que, considera, son las perspectivas generales para cada uno de los principales sectores para el año que ahora apenas empezamos. Dentro de estos diez sectores considerados clave, está presente el sector agrícola.

En resumen, los expertos señalan que, a nivel global, 2015, se presenta como un año de clima templado y buenas cosechas. El fenómeno de El Niño (que se da más o menos cada 4 años y que condiciona buena parte de los cultivos de América del Norte y del Sur), tiene mucho que ver. Por lo que respecta a los mercados de cereales, The Economist augura una producción creciente en 2015 que se suma a unos buenos niveles de stock, en general, lo que todo hace pensar que los mercados mundiales de grano tendrán una tendencia de precios a la baja.

La producción global de trigo se espera que a lo largo de este próximo año alcance los 710 millones de toneladas, una nueva marca histórica, en parte gracias a la producción dentro de la Unión Europea que, durante 2015, se espera desplace los Estados Unidos como primera potencia exportadora. A finales de los 90, no hace tanto, EEUU copaban el 28% de la producción de trigo de todo el mundo. Esta proporción ha bajado hasta el 18% actual debido a la alta competencia de nuevos productores.

El nivel de stocks, uno de los puntos donde los informes sobre la geopolítica de la agricultura ponen énfasis mayor en los mercados mundiales se sitúa en cerca de 100 días de consumo. Mucho de este stock embargo, cerca del 30%, se concentra en China -probablemente la potencia que más importancia estratégica le está dando al tema alimentario- donde estas reservas de alimento están fuera del acceso de los mercados mundiales al estar destinadas el consumo doméstico de la propia China.

El maíz es una de las materias primas agrícolas que concentran un mayor grado de incertidumbre por 2015 dicen los expertos. En 2014, estuvo sujeto a cierta volatilidad, cerrando el año con un ligero descenso en precios del 1,60% respecto a principios de año. Los exportadores estadounidenses, principales agentes del mercado global, están a la espera de que el regulador Chino acepte un nuevo producto de cultivo modificado genéticamente, uno de los grandes debates que afectará al sector (y de manera creciente) en la próxima década. Probablemente no pase, pero el caso resulta ilustrativo para remarcar algunas de las incertidumbres regulatorias globales que se dan en todos los sectores y de los que la agricultura no es una excepción. Todo ello, se trata de coger toma de contacto con las dinámicas globales en las que se encuentra sujeto el sector a nivel mundial e irnos acostumbrando.

En todo caso, la demanda en el corto-medio plazo en China de este producto caerá de forma significativa lo que no debe ser un impedimento para que a largo plazo el gigante asiático se convierta (como lo es en decenas de materias primas y alimentos) en el mayor importador de Maíz del mundo.

Al margen de las dinámicas que empiezan a descontar los principales expertos y mercados de futuros para el sector agrícola en el próximo año, hay algunas mega-tendencias globales de las que debemos tomar conciencia y que por puro sentido común nos hacen pensar que en el largo plazo la presión en los precios será la levantó. Estoy hablando del aumento sostenido de la población (prácticamente todo este crecimiento se concentra en Asia), el uso creciente de biocombustibles o, y especialmente relevante, el rápido aumento en la renta disponible de muchos países emergentes (tema que conviene seguir de cerca y que podría tener consecuencias muy positivas para Europa si hacemos las cosas bien). Pese a la existencia de estos factores fundamentales en el largo plazo, para el próximo ejercicio, el Economist Inteligence Unit estima que, en promedio, el precio de los productos agrícolas en el mercado global bajará cerca de un 6%.

Este 6% refleja un global como siempre hay oportunidades. Por ejemplo los mercados de cacao se espera que puedan disfrutar de grandes rentabilidades para el próximo año. La oferta se encuentra relativamente restringida, y en cambio la demanda es muy sensible a mejoras en la renta disponible. El apetito de China por productos de chocolate sube (ahora se sitúa en un tímido consumo de 70 gramos por persona al año): el margen de crecimiento es muy grande y esto beneficia, por ejemplo, en países como Costa de Marfil, que concentra cerca del 40% de la producción mundial de cacao. El mundo de la geopolítica de la agricultura se mueve y es importante tenerlo en cuenta.

 

Artículo publicado en La Drecera 149 Enero - Febrero 2015

Revista de la Patronal Agraria de Cataluña