LAS EMPRESAS DE SERVICIOS AGRARIOS EN CATALUÑA (y 5)

PODA Y TRANSPORTE DE COSECHA

 

Con este cerramos la serie de artículos que hemos ido publicando últimamente, referidos a las diferentes labores y trabajos del campo en las que pueden ser de mucha utilidad las empresas de servicios agrarios. También ha servido para hacer un rápido repaso de la maquinaria y tecnología punta disponible en el mundo agrario. Dedicamos el presente a dos labores que podríamos decir más secundarias, pero no por ello dejan de ser importantes agronómicamente hablando. Y, cómo no, muy mecanizables y aptas para ser llevadas a cabo por empresas de servicios agrarios: la poda y el transporte de la cosecha.

No quiere decir que no seguiremos hablando de todo esto. Estas pinceladas deben haber, esperamos, creado una desazón y una voluntad para que cada uno, dentro de sus ambiciones, posibilidades, disponibilidades y lo que crea oportuno, estudie la manera de implementar todo lo que el mercado y la técnica nos ofrece. Y que sea realizado por uno mismo o por terceros especializados, también hay que considerarlo. De otro modo tomamos un camino desafortunado, un territorio apto y productivo no puede dejarse baldío o desaprovechado, especialmente con los tiempos que corren.

La PODA -vid y frutales, especialmente-

Para estas tareas se ha evolucionado bastante, motivado por la necesidad de sustituir labores necesitadas de mucha mano de obra por máquinas que, aparte de reducir el tiempo empleado, suponen un coste horario normalmente más asequible. Aunque la evolución tecnológica no ha sido tan puntera o compelida a desarrollarse, pues, para el caso de la poda, se suele disponer de un período relativamente largo de tiempo para realizarla-generalmente varios meses-  sin la urgencia y requerimientos de la recolección o de los tratamientos fitosanitarios, que deben hacerse en un momento y circunstancias concretas para no perder la cosecha.

Hasta ahora la poda de vid o de frutales se hacía con personal muy especializado, propio o fijo, con dedicación "exclusiva" durante el invierno, y coincidiendo en un período en que no hay muchas otras tareas a realizar en el campo. Por tanto, ni era frecuente recurrir a personal adicional, pues la mano de obra fija disponible era suficiente, como tampoco hubo urgencia para desarrollar maquinaria para canjearlo.

Pero en los últimos años las cosas han cambiado. La población activa agrícola ha disminuido drásticamente-actualmente, en Cataluña, no llega a representar un 2% de la población activa-, las explotaciones han crecido de tamaño, el coste horario laboral también se ha encarecido y ha sido necesario encontrar soluciones con la mecanización.

También ha habido un cambio de concepción respecto de los "residuos" de la poda. Si desde tiempo inmemorial su eliminación había sido con el fuego-ya fuera en el propio campo, ya fuera en el hogar-, ahora ya no está tan bien visto. Tanto porque que muchos hogares han dejado de emplear leña para calentarse, como por la psicosis de creación de incendios, como por el hecho de que el material puede ser aprovechado como aportación al suelo después de ser triturado. En este último caso no es una aportación de elementos nutritivos muy importante, pero sí sirve para mejorar la estructura del suelo, que puede compensar el coste de la operación. En otros casos las propias ramas sirven de protección a la erosión, evitando una pérdida de humedad, a modo de "mulching" natural. Posteriormente, con el paso del tiempo, también se degradarán y pasarán al suelo.

Finalmente, una nueva opción es la recogida de los restos para su posterior utilización como biomasa o fuente de energía. Al respecto, se han perfeccionado varios sistemas, como el empacado de sarmientos-por el caso de la vid-como la recogida después de la trituración, lo que incrementa la capacidad de carga y una buena facilidad de descarga.

 

Opciones de poda mecánica según cultivos

Hoy en día existen muchas posibilidades de adaptación de las explotaciones a los sistemas de producción más intensivos y que, especialmente en la fruticultura, tienden a emparrados en un variedad de formas y al incremento de la densidad de plantación. Esta transformación puede ser muy bien atendida por las empresas de servicios agrarios, que disponen de los equipos actuales más rápidos y más precisos, especializados en cultivo correspondiente desde el primer momento de la preparación del terreno para la plantación, la propia plantación como la posterior implantación del sistema de conducción.

Viña

Es uno de los cultivos con mayor tradición e implementación de la mecanización de la poda. Especialmente para la expansión del sistema de conducción en espaldera- emparrado frente al sistema tradicional en vaso.

 

Las máquinas disponibles se pueden dividir en dos grupos:

Las que sólo cortan. Lo hacen con dos sistemas: las cuchillas alternativas o las rotativas. La evolución ha tendido a incrementar su polivalencia-posición de los elementos de corte y posibilidades de regulación. En la actualidad prácticamente todas son de accionamiento hidráulico y valen tanto para vid como para frutales. Para el caso de la vid se han utilizado tradicionalmente para la poda en verde y para una pre-poda de invierno. Aunque, para la poda en verde, también hay otros sistemas alternativos como aplicar calor, aire soplado o aspirado, combinaciones de aire y cuchillas.

Las que además de cortar, trituran los sarmientos. Consisten en dos baterías o conjuntos de discos con cuchillas suspendidos en posición regulable en altura y anchura a ambos lados de la hilera de cepas. Generalmente llegan a hacer una poda completa, el corte es limpio y el nivel de triturado puede regularse. Su uso está prácticamente restringido a viñedos emparrados. Eventualmente habrá que hacer una poda manual complementaria en función de la edad de la viña y la calidad del vino deseada.

En cualquier caso el uso de esta maquinaria tiene una repercusión económica inmediata, y ha supuesto que, trabajos que se habían dejado de hacer para ser prohibitivo el coste de la mano de obra-como la poda en verde-ahora se recuperen. Sin embargo, habrá que analizar y tener presente que no todas las variedades responderán de la misma manera ni soportan la acción, y los efectos pueden variar en función del ciclo vegetativo de cada variedad y la zona geográfica.

Frutales

Prácticamente para los frutales la maquinaria de poda es la misma que la de la vid, solo que adaptada a las dimensiones de los árboles, la mayor altura y porte, así como por la altura de emparrados. La pre-poda y alguna poda en verde facilitan fundamentalmente el posterior paso de los equipos para tratamientos fitosanitarios y de las plataformas de recolección. En plantaciones de tamaño considerable o con formas atípicas es importante la versatilidad en la posición de los elementos de corte que deben poder trabajar horizontalmente a una altura considerable, y verticalmente formando diferentes ángulos.

Trituradoras de restos vegetales

En este caso se trata de sustituir las operaciones de recogida y retirada de los residuos de poda de las calles de la plantación y aprovecharlos. Al triturarlos y dejarlos sobre el terreno para su eventual incorporación posterior, se ahorra tiempo y dinero, al tiempo que conseguimos, en general, una cierta mejora en el suelo. Por tanto, la práctica se está generalizando.

Sin embargo, tener presente el caso del olivo. Tanto para que el triturado debe ser muy eficaz, evitando dejar trozos grandes, que evitarán la presencia del gorgojo, como los campos en pendiente, donde dejar los residuos triturados representa una protección contra la erosión por las lluvias y hace un efecto "mulching ".

Las trituradoras actuales incorporan un sistema de alimentación, aparte del propio del triturado, permitiendo que éste trabaje con mayor eficacia y con menor riesgo de recoger cuerpos extraños-piedras, especialmente-, a fin de minimizar las averías o interrupciones.

El abanico de posibilidades de regulaciones de estas máquinas es amplio:

  • Anchura y altura de trabajo.
  • Espesor de ramas permitido.
  • Potencia necesaria.
  • Forma de enganche al tractor: frontal, trasera o reversible.

Poda manual

Para aquellas pequeñas explotaciones que no disponen, o no se plantean, el uso de la maquinaria citada, también la tecnología ha avanzado en la poda hecha manualmente. La lógica agronómica y productiva es que la creciente mecanización de la poda lleve a que la manual disminuya.

Aun así, constantemente se va mejorando este trabajo, para que deje de ser tan pesada. Hoy en día ya existen tijeras de poda con batería de litio con una autonomía de hasta 15 horas, para cortar ramas de hasta 40 milímetros de diámetro y un peso que no llega al kilogramo. Tijera que dispone de su correspondiente mochila porta batería, para mejorar el reparto de pesos y la reducción de trabajo del operario. Por tanto, las simples tijeras, que sólo se abastece de la fuerza bruta del operario, ahora requieren sólo de una pequeña parte de fuerza, haciendo mucho más confortable y descansado este trabajo.

 

TRANSPORTE DE COSECHA, ESTIERCOL O SIMILARES

A pesar de la labor del transporte de la cosecha o de materiales diversos generados o utilizados en una explotación agraria no es tenida como muy importante, hay que tener presente que, en cuanto a la cosecha, se trata del último eslabón de la larga cadena de la producción. Y que cualquier problema o incidencia que se produzca en este momento puede echar por tierra-en el sentido estricto de la frase-el fruto de un montón de horas e inversión.

Por lo que la reciente tecnología también se ha ido introduciendo. En cuanto propiamente a los remolques, aparte de incrementar su capacidad y la disminución de la presión ejercida en el suelo para evitar compactaciones, se han introducido aplicaciones para controlar y monitorizar los cambios en la posición del remolque respecto del tractor durante la marcha o en cualquier maniobra. De esta manera se puede llegar a minimizar los radios de giro, así como corregir las variaciones de trayectoria en el caso de desplazamiento por zonas con pendientes y llevar a cabo transportes con seguridad.

Otra tendencia es la mejora en los sistemas de frenado. Por ejemplo, ya existen en el mercado tractores que disponen de mecanismos que controlan la velocidad en el caso de bajadas pronunciadas, para evitar el "efecto tijera", que sucede cuando el remolque empuja al tractor, doblando el enganche y llegando a hacerlo volcar. El sistema, al detectar este empuje, actúa en los frenos del remolque, reduciendo su velocidad y garantizando una parada de ambos-tractor y remolque-de forma segura. Otros incorporan el sistema de frenado electrónico con control de estabilidad-conocido comercialmente con las siglas EBS-empleado ya hace años en el mundo automovilístico. Básicamente realiza una frenada selectiva de las ruedas de forma individual, teniendo presente la carga de cada una.

También se está imponiendo la creación de plataformas o chasis de remolque que pueden llevar diferentes tipos de contenedores, ya sean cajas, bañeras, cisternas, etcétera. Son los llamados "chasis multi propósito". De esta manera se aprovecha una sola base para implementar el accesorio que corresponda, incluyendo los sistemas de estabilización, antivuelco, gestión de la tracción, compensación del terreno o lo que corresponda.

 

Otra línea es el intercambio de información de los diferentes aperos con el tractor mediante los sistemas integrados de control electrónico-mayoritariamente con la tecnología "ISOBUS". De esta manera se miden parámetros como: anchura de recogida del heno tendido en el suelo y la fuerza desarrollada por las cuchillas-de esta manera se ajusta automáticamente la velocidad de avance y evitar atascos en la carga y picado-, grado de humedad del forraje-muy importante, tanto porque depende el precio de venta como para la viabilidad de su aprovechamiento-, peso que se está recogiendo, control del sistema de dosificación de aditivo al forraje, peso del estiércol que queda el remolque que lo esparce-para controlar la estabilidad y la velocidad del vehículo-, etcétera.

 

Una última mención la haremos en la maquinaria destinada a agrupar, recoger y apilar pacas de forma automática ocupando el mínimo espacio posible, reduciendo muy notablemente los costes en tiempo y mano de obra. O los remolques plataforma para transporte de balas y con sistema de descarga automática.

 

Todo ello debe servir para obtener altas capacidades de trabajo, evitando pérdidas de material, una alta maniobrabilidad y seguridad en la conducción.

 

Hasta aquí todo. Sólo nos queda insistir en que las empresas agrarias pueden, y deben hacerlo, contribuir a una constante y seguida tecnificación de nuestra agricultura, implementando todo lo que la tecnología nos ofrece, para hacer más rentables las explotaciones y el propio territorio. Desde el INSTITUT AGRÍCOLA haremos lo que sea necesario para que así sea, concienciando y motivando a todos, empresarios, propietarios y gobernantes.

 

Artículo publicado en La Drecera 138. Marzo - Abril 2013

Revista de la Patronal Agraria de cataluña.

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