UNIÓN EUROPEA: Poner las luces largas

 

Ahora mismo Europa se encuentra en un cruce, y si no se hace dueña de su destino, existe un riesgo real de caer en la irrelevancia y en la dependencia de otras potencias que se están imponiendo en este mundo nuevo. No se puede perder el tiempo; es el momento de pasar de la reflexión a la acción.

Europa es un éxito histórico. Paz, prosperidad y libertad son los signos de identidad de este proyecto común. En un contexto de globalización y cambios disruptivos acelerados: ¿qué país europeo, de forma aislada, puede pretender ser un actor relevante en el juego de la geopolítica internacional y competir con potencias como EEUU o China?

Europa se encuentra en el cruce de caminos y no se puede quedar parada. Hay que avanzar, marcar el rumbo de cara al futuro, poner las luces largas y definir entre todos en qué dirección queremos ir.

Para conseguir el reto de escoger el camino adecuado, en la Unión Europea, se plantean cuatro retos.

El primero es mantenerse unida y abierta al mundo. Unida ante los ataques de populistas y nacionalistas, unida en la negación del Brexit y unida para prevenir nuevos ataques a la moneda común, elemento central de integración europea. Por otra parte, Europa - la mayor potencia económica y el mayor mercado interior del mundo - deberá seguir desarrollando su política de tratados de libre comercio. También deberá quedar comprometida con el multilateralismo y con la inmigración, sólo una inmigración ordenada puede ayudar a nuestro problema demográfico.

El segundo reto al que se enfrenta Europa es convertirse en una potencia en asegurarse de su propia protección sin dejar de pertenecer a la OTAN.

El tercer reto consiste en mejorar los mecanismos de toma de decisiones. Europa debe ganar agilidad en un mundo en plena transformación y esto pasará necesariamente por una revisión de su sistema de gobierno.

El cuarto reto, como respuesta al desafío populista y nacionalista, consiste en convencer a la gente de la bondad del proyecto europeo y movilizar a la mayoría silenciosa a favor de esta integración ante minorías proteccionistas y separatistas.

Precisamos de una Europa ambiciosa, dispuesta a asumir su rol de potencia mundial. Europa tiene la capacidad de desarrollar un proyecto ilusionante, fiel a sus valores de democracia que suponga la defensa del Estado de derecho, respetuoso con las libertades de sus ciudadanos, que fomente su apertura al mundo, que esté alerta ante la desigualdad y centrado en el ser humano y en la construcción de un futuro sostenible.

 

Editorial La Drecera 177 Septiembre - Octubre 2019

Editoriales anteriores: