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Hace ahora 10 años, el 23 de junio de 2016, la ciudadanía británica votó a favor de abandonar la UE. El proceso de Brexit se inició el 29 de marzo de 2017 con la activación del artículo 50. Fue el pistoletazo de salida de un trayecto que culminó el 31 de enero de 2020. Durante todo este tiempo se hicieron todo tipo de previsiones y elucubraciones, y muchas llegaron a la conclusión que el sector primario saldría escaldado con la salida de la Gran Bretaña de Europa.

Sobre Cataluña, las predicciones auguraban una caída severa en todos los segmentos. Aceites, cárnicas, porcino, preparados, panadería, bebidas, lácteos/huevos, pesca, legumbres, frutas, hortalizas, o sea, todo, iba al colapso. Solo la patronal agrícola catalana, el Institut Agrícola de Sant Isidre, se desmarcó de los peores augurios.

En una nota publicada ese fatídico mes de enero de 2020, el Institut Agrícola desdeñó la caída del 5,4% que se pronosticaba. Argumentó la consolidación y el crecimiento de los productos cárnicos, grasas y aceites, lácteos y huevos, productos pesqueros, productos de alimentación y bebidas. Y fue algo menos optimista en frutas, hortalizas y legumbres. Acertó de pleno.

Las previsiones del Institut Agrícola dieron en el clavo. En estos años, el aceite de oliva creció de 147,8 millones de euros exportados a 304,6. Incluso la carne de porcino, a pesar de la crisis de la epidemia, experimentó un crecimiento de más de 50 millones. Incluso las más moderadas previsiones para frutas, hortalizas y legumbres se han cumplido manteniendo la cuota de mercado por encima del 45%.

Bien está reconocer que ir a contracorriente no es fácil: esta vez, el Institut Agrícola ha estado a la altura de los vaticinios. Solo ponían una condición: el Brexit debía de ser con acuerdo. Y así fue.

23 de junio de 2026